domingo, mayo 25, 2008

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 11. El medio ambiente y el auto.

Más apuntes de mi preparación para el examen de manejo.

Para poder pasar la prueba escrita hay que estar consciente del daño al medioambiente que un auto puede causar. Me acabo de encontrar con una pregunta en los ejercicios en la que se plantea ¿cuánta agua contamina una gota de aceite de motor?

Nunca se me habría ocurrido que una pregunta tal pudiera venir en un examen de manejo.

Respuesta: una gota de aceite de motor puede contaminar hasta 600 litros de agua potable. Así que si el auto está derramando aceite, hay que detenerlo inmediatamente antes de que más gotas se vayan por el drenaje. En Alemania hay una clasificación de aceites de motor y se cuentan hasta tres. La mayoría de los autos está en la número dos.

Todavía tengo un gen travieso proveniente de la Ciudad de México que ronda mi cuerpo incansablemente.

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?
Capítulo 3. La carta.
Capítulo 4. Un rescate de discoteca.
Capítulo 5. El temor de los lentes.
Capítulo 6. La terapia de los lentes.
Capítulo 7. El último trámite de la primera etapa.
Capítulo 8. El hoyo veraniego.
Capítulo 9. Fin de la primera parte.
Capítulo 10. Fuera la ira.

Capítulo 12. Be-Gut-Achtung!
Capítulo 13. Señales de tránsito.
Capítulo 14. Bestanden teórico. Fin de la segunda parte.
Capítulo 15. Reflexiones interexámenes.
Capítulo 16. Bestanden práctico.
Capítulo 17. ¡Recibida!
Apéndice 1. ¿No que sí?

jueves, mayo 22, 2008

Las mujeres alemanas gustan de vibradores de 21 centímetros. ¡Y de color rosa!

Esta entrada de blog es una mirada de descubrimiento a un país ensombrecido por algunos estereotipos. Es como si abriéramos la ventana de una casa en donde vemos quién está con quién en la cama, cómo se habla en la cocina, qué se ve en la tele, qué hay en el garaje y hasta cuánto tiempo pasa alguien en el baño.

Se trata de una encuesta divertida que hicieron diversos institutos alemanes sobre las conductas de su gente. Es el análisis más grande jamás hecho sobre la forma de ser de los teutones (nota: aquí no se incluye información bancaria, pues ésta está a cargo de Liechtenstein, ver información al respecto).

Por esta ventanita veremos más allá de cervezas, autos, tecnología, futbol y ecología. Veremos que a las chicas les gustan los vibradores de 21 centímetros y que los hombres alemanes son unos deprimidos y malos conductores.

Aquí dejo dos imágenes de la encuesta, traducida al inglés y publicada por Der Spiegel, pero para el caso que nadie haga click, aquí dejo algunos datos: el 73.6 por ciento de los alemanes muere en accidentes de auto (contra el 26.4 por ciento de mujeres). Y por si eso no fuera poco, a los hombres se les acaba la pila unos años antes, pues se mueren a los 76.6 años de edad, mientras que las mujeres a los 82.1 años.



Eso sí, a pesar de ser un país donde s epiensa en la igualdad y se vive en la democracia (aunque se cree que ésta no funciona) los hombres son los que ganan más lana y de los que se espera que siempre ganen más lana: en promedio reciben un salario bruto de 3 mil 700 euros, mientras que las mujeres casi 2 mil 800. Eso demuestra de paso que en uno de los países más avanzados del mundo, motor económico europeo, líder en exportaciones mundiales, también hay desigualdad social y laboral, ¡y mucho machismo!


Por lo que yo he llegado a conocer de los alemanes, mucho de esto es cierto (aunque todavía no puedo comprobar lo de los vibradores de 21 centímetros ni de color de rosa).

Y.

martes, mayo 13, 2008

Primavera caliente


Se dice que en Alemania habrá uno de los veranos más calientes y secos de la historia. Yo de entrada puedo decir que ya hay indicios de ello. Toda la semana pasada y sobre todo ayer lunes se vivió. Aquí pongo una muestra de estas altas temperaturas que nos aquejan:


Y.

lunes, mayo 12, 2008

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 10. Fuera la ira.

Recuerdo que estaba hablando con una chica mexicana al respecto de la licencia de manejo. Ella vive en Berlín igual que yo y me aleccionó sobre el trámite de este documento. Bueno, no, más que aleccionar, me indujo el miedo. Creo que debió de haber sido emocionante ver mi cara después de que me contó sobre la cantidad de reglas a aprender, los errores en el examen teórico y en el práctico, y sobre la idea de hacer estas pruebas en alemán.

Breve recapitulación: desde hace muchos meses trato de hacer mi licencia de manejo. Se trata de una sustitución de mi licencia mexicana, de que la quiero tramitar en alemán (se puede hacer en español), y de que el primer examen que hay que pasar es el burocrático. Es casi tan terrible como el viacrucis de una tesis de licenciatura en la UNAM.

Así que mi amiga es de esas privilegiadas mexicanas que ya se subió a la cumbre y no deja subir a los demás. Yo creo que con los nuevos planes de inmigración de la Unión Europea, y con las pretensiones de espionaje gubernamental del gobierno alemán, esta amiga ha sido contratada para, 1.- averiguar cuantos mexicas quieren sacar su licencia alemana y, 2.-, para sembrarnos pesadillas en nuestro intento.

Ahora ya llevo más de un mes estudiando para mi prueba y, debo decir, cada día retumban en mis oídos las palabras de esta amiga. El miedo se hace más grande. Y es peor porque también descubro que, en la teoría, nada se parece a como manejamos en México.

"Mit Wut im Bauch fährt es sich nicht besonders gut. Deshalb ist es viel besser, eine kurze Pause einzulegen (evtl. einmal um den Block spazieren), damit die erste Wut verflogen ist und Sie die Aggressivität nicht mehr im Auto abreagieren müssen", se lee en el reglamento de tránsito. Esto es en español: "Con ira en el estómago no se maneja para nada bien. Por eso es bueno tomarse un descanso (incluso ir a caminar una cuadra) para que desaparezcan los primeros síntomas de ira y así no deba desahogar su agresividad al volante".

¿Y para qué sirve el claxon del auto? ¿o el acelerador?

Estoy en un gran desafío al Estado alemán… y a mi amiga.

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?
Capítulo 3. La carta.
Capítulo 4. Un rescate de discoteca.
Capítulo 5. El temor de los lentes.
Capítulo 6. La terapia de los lentes.
Capítulo 7. El último trámite de la primera etapa.
Capítulo 8. El hoyo veraniego.
Capítulo 9. Fin de la primera parte.

Capítulo 11. El medio ambiente y el auto.
Capítulo 12. Be-Gut-Achtung!
Capítulo 13. Señales de tránsito.
Capítulo 14. Bestanden teórico. Fin de la segunda parte.
Capítulo 15. Reflexiones interexámenes.
Capítulo 16. Bestanden práctico.
Capítulo 17. ¡Recibida!
Apéndice 1. ¿No que sí?

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