sábado, julio 26, 2008

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 14. Bestanden teórico. Fin de la segunda parte.

Herr Botello: Sie haben bestanden.

Estas palabras suenan desde ayer en mi cabeza interminablemente. Era la frase que pensé que no iba a escuchar del examen teórico, pero ahí estuvo, ahí está: pasé.

Ahora me falta sólo hacer el examen práctico para recibir mi licencia.

Ayer viernes, con toda la resaca del discurso de Obama y el trabajo que tuve que hacer con él, estaba sentado en un café. Leía los periódicos con los chismes de Obama, que si no suda, que si sólo cena una ensalada, etc., cuando de repente se me metió en la cabeza regresar a casa a seguir estudiando para el examen teórico.

Pero mis impulsos fueron más allá de mi cabeza y me cuestionaron, ¿y si haces el examen hoy? A fin de cuentas, lo único para lo que no se necesita una cita aquí en Alemania es para este maldito examen. Sólo hay que llegar con un billete de 20 euros y 85 centavos para tener el derecho de presentarlo.

Así lo hice. Llegué una hora antes de que cerraran la oficina. Dejé todo el resto del trabajo pendiente para después. Ya no estudié nada más y me fui con el corazón palpitando porque no estaba razonablemente seguro de que era la decisión correcta. De las 790 preguntas que debía de estudiar para el examen, sólo estudié 690. Sólo. Y no me sentía muy seguro. Pero también es una cuestión de azar porque las 30 preguntas del examen (sí, ¡sólo 30!) podían ser de las más fáciles.

Me pasaron a la sala. Había como 15 computadoras, todas ocupadas por estudiantes como yo. Mujeres y hombres, extranjeros y alemanes. De todo. Mi corazón palpitaba más y más. En el examen tenía yo los ojos como búho. Me tomé dos aspirinas para mejorar la circulación de la sangre al cerebro y además dos barras de chocolate. Yo había leído que el azúcar estimula la concentración, y en mis ensayos de prueba me había dado cuenta que algunas preguntas no las había contestado bien porque no las había entendido bien. Podía haber sido una cuestión de concentración o de falta de alemán, pero yo pensé más bien en la primera.

Pasaron los minutos, creo que me tomé como treinta, cuando decidí entregar la prueba. No estaba muy seguro, hubo como cuatro preguntas que sentí que no las había contestado bien. Me llamó el aplicador y me dijo: "Herr Botello, sie haben bestanden".

No lo podía creer, no lo puedo creer, pasé la prueba de mi vida.

Bueno, ahora sólo, sólo, me falta la de manejo.

Veremos.

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?
Capítulo 3. La carta.
Capítulo 4. Un rescate de discoteca.
Capítulo 5. El temor de los lentes.
Capítulo 6. La terapia de los lentes.
Capítulo 7. El último trámite de la primera etapa.
Capítulo 8. El hoyo veraniego.
Capítulo 9. Fin de la primera parte.
Capítulo 10. Fuera la ira.
Capítulo 11. El medio ambiente y el auto.
Capítulo 12. Be-Gut-Achtung!
Capítulo 13. Señales de tránsito.

Capítulo 15. Reflexiones interexámenes.
Capítulo 16. Bestanden práctico.
Capítulo 17. ¡Recibida!
Apéndice 1. ¿No que sí?

jueves, julio 24, 2008

Cual cantante de rock (Obama en Berlín)

¿Debe o no un candidato a una presidencia de algún país presentarse como una estrella en Berlín?

Barack Obama ya es un hombre muy mediático de por sí y su presentación en Berlín o en otro lado no podría haber pasado desapercibida.

Lo que se esperaba de él, lo dio: un discurso en donde la gente sentiría sueños , donde podría percibir un futuro seguro. "Que Estados Unidos no siga siendo el mismo país malo de hasta ahora", "Que se detenga la guerra", "Que sea el ejemplo que había sido antes".

Aquí lo que veo de su discurso en la Columna de la Victoria:

• En su discurso de 28 minutos le llegó a los berlineses al corazón al tocar tres veces el tema del Puente Aéreo y la ayuda de Estados Unidos durante la Guerra Fría: “ustedes también soñaron con la libertad”.

• Hablar del desarme nuclear como una meta conjunta que tienen que lograr Estados unidos y Europa juntos.

• Destacar que como presidente se metería en la lucha por reducir los niveles de CO2 y mejorar así el medio ambiente.

• Derechos humanos y aceptación cultural: “hay que tirar los muros que dividen religiones, culturas, pueblos”.

• El discurso fue moderado, no hubo crítica directa a Bush, no hubo temas de política interna de su país y no dio a conocer nada nuevo en las metas de la relación trasatlántica.

• “Obama hizo un discurso como Presidente del Mundo”, señaló el politólogo de la Universidad de Colonia Thomas Jäger.

martes, julio 15, 2008

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 12. Be-Gut-Achtung!



¿Se acerca usted a autos borrachos?

¿Cuidado con la entrada de autos nadadores?



Estas son dos de las posibles respuestas que vienen en las preguntas correspondientes del examen de manejo de Alemania. Hay que estar bajo la influencia de alguna droga para tacharlas como correctas... o estar harto de estudiar las 933 posibles preguntas del examen teórico para la licencia alemana.

Ya estoy cada vez más cerca de la prueba de mi vida. No porque haya avanzado en el estudio meticuloso de las 933 preguntas posibles, sino porque tengo como límite la primera semana de agosto para presentar el examen.

Antier una amiga mexicana me informó que ya tiene su licencia. Qué envidia. Pero también qué motivación me dio para no desistir en esta empresa. Sí se puede. El examen consta sólo de 30 de preguntas, ¡sí 30! pero para ello hay que estudiar las mentadas 933. Siempre son aleatorias y siempre viene una difícil de contestar.

La cosa está así: esas 30 preguntas aleatorias valen cada una entre 3 y 5 puntos, depende del tipo de pregunta. Las de los autos borrachos y nadadores valen por ahí de 2 puntos. Para pasar el examen no debo de acumular más de 10 puntos en preguntas mal contestadas o... más de una pregunta con valor de 5 puntos.

Ejemplo de una pregunta de cinco puntos. Ciclistas. Ay cómo me gustan éstas. Son relativamente fáciles porque el ciclista siempre tiene la razón, el paso y toda la impredecibilidad posible.


La pregunta es ¿para qué debe estar listo usted? y las posibles respuestas son "la chica delante de usted... a) podría girar a la izquierda para seguir a los otros, 2) seguirá pedaleando derecho porque no hay ninguna señal de vuelta, c) podría girar a la izquierda sin hacer la señal correspondiente"

Sencisho: hay que buscar proteger al ser humano en dos ruedas y cualquier respuesta que lo considere es buena.

Pero, de contestar mal ésta, ya no habrá oportunidad de fallar otra de 5 puntos o de fallar otras que en conjunto acumulen más de 5 puntos.

O sea: está cabrón.

Pero sí se puede, sólo hay que adaptarse al esquema alemán de estar preparado para todo, estudiar, estudiar, estudiar, y no intentar sobornar a la autoridad competente para buscar obtener los documentos requeridos.

Ayer, regreso al ayer, en esa escuela de manejo de la Schlesische Str. me quedó todo más claro: usted no puede hacer ni siquiera un examen de manejo si no avalamos nosotros como escuela de manejo que usted es apto para ello. Ajá. Ese aval cuesta 95 euros.

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Las palabras de esa señora neozelandesa que tenía una sonrisa de buscadora de oro de los años 70 en California: "yo tengo que ver que sabes la teoría y la práctica para poder decirle a los examinadores que eres un buen candidato para el examen" (la sonrisa seguía ahí). Ese aval o Begutachtung de 95 euros había que pagarlo en efectivo. "¿Cuánto traes? déjamelo y te lo tomo como un adelanto", me dijo. Esa frase me llevó de repente al México salvaje. Sonaba como un asalto. Lo único que desmentía el hecho era que yo me encontraba en una oficina llena de señales de tránsito, cascos de motocicleta y una linda dama de Nueva Zelanda de unos 60 años, que no me llegaba ni al ombligo y que no quitaba su sonrisa de oreja a oreja.

En fin, así las cosas...

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?
Capítulo 3. La carta.
Capítulo 4. Un rescate de discoteca.
Capítulo 5. El temor de los lentes.
Capítulo 6. La terapia de los lentes.
Capítulo 7. El último trámite de la primera etapa.
Capítulo 8. El hoyo veraniego.
Capítulo 9. Fin de la primera parte.
Capítulo 10. Fuera la ira.
Capítulo 11. El medio ambiente y el auto.

Capítulo 13. Señales de tránsito.
Capítulo 14. Bestanden teórico. Fin de la segunda parte.
Capítulo 15. Reflexiones interexámenes.
Capítulo 16. Bestanden práctico.
Capítulo 17. ¡Recibida!
Apéndice 1. ¿No que sí?

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