miércoles, marzo 31, 2010

Huevos en clave


Ay, ¡qué difícil es ir a un supermercado en Berlín!
Y no sólo porque hay que franquear las cajas en desempaque que invaden cada pasillo, sino porque hay que lidiar con los borrachitos que van a sacar centavos de oro al regresar decenas de botellas de cerveza; porque hay que gritarle a la Frau Müller para que atienda la charcutería; porque hay que tolerar que sólo hay tequila Sierra y porque hay que rascarse las entradas del cabello al comprar huevos.
Está uno parado frente al estante de huevos, ahí donde uno no gastaría mucho tiempo haciendo el súper. Al menos eso se piensa. Se toma el cartón y se sigue con lo demás. Cuando mucho rojo o blanco. Ahí es cuestión de gustos. Decía mi mamá, o la mamá de alguien, ya no recuerdo, "ái te traes uno de rojo porque es el que le gusta a tu papá". Ajá. Guarever.
Esta vez llegué al estante del huevo. Ahí hay varias cajas de huevo. No sólo rojo y blanco, sino "omega", "bio", "más bio" y "súper bio". Traerse los rojos ahora podría ser tomado más como código sociodemográfico que como gusto personal.
Y ahí estoy, rascándome las entradas. Bio, más bio o súper bio. U omega.
Los huevos en Alemania tienen una clasificación numérica. Se quiere hacer consciencia sobre su origen. Y no sólo de los huevos, sino de todos los productos agrícolas, por eso la tan de moda denominación orgánica. En México existe pero es como para los ricos del país. En Alemania los precios son un poco más accesibles. Y ahí están los huevos orgánicos, los famosos "bio Eier".
Se los ha clasificado en cuatro: 0, 1, 2 y 3, el 0 como la mejor clasificación. Si un huevo tiene ese número es porque es el más orgánico de los orgánicos, digamos, es un súper bio; el 1 es más bio y el 2 es bio. El 3 es como de esos huevos que podrían salir de las granjas de Kentucky Fried Chicken, aunque no estoy seguro que de esas mutaciones gallinezcas que se pueden apreciar en los videos de PETA puedan salir siquiera más huevos.
Los huevos súper bio son los de las gallinas felices y contentas, esas que se pueden pasear en la granja sin límites de espacio. Por ejemplo, yo tomé el número de serie de uno de mis huevos, lo introduje en una página localizadora en internet y me mostró la foto de un grupo de gallinas que se andaba paseando en su granja. El mío era un súper huevo. Un huevazo, digamos. Lo bueno es que esa gallina no puede ver que yo tengo su huevo. El futuro ideal de los defensores de animales en Alemania será otorgar derechos a los animales y uno de ellos podría ser que las gallinas reclamen, maquiavélicamente, sus huevos de una forma retroactiva.
Nadie ha leído esto.
Y así sucesivamente uno puede buscar el origen de sus huevos y así verificar que provengan de buenas granjas. El 0 es para espacios sin límites, una granja ideal. El número 1 es para las gallinas que andan libres pero ya con ciertas limitaciones de espacio. El número 2 para las que andan igual en el piso pero ya dentro de un granero. Debe sentirse algo similar a las actividades del fotógrafo Spencer Tunick. Y el número 3 es para las que viven su vida en jaulas, así como encarceladas.
Los otros, que si son omega, que si son regrandotes o que si son rechiquitos, ya no lo averigüé más. Cada quien puede comprarse los huevos que quiera.

lunes, marzo 01, 2010

El arte en las calles de Berlín


El sábado pasado hubo recorrido de galerías.
Cada tres meses las galerías de Berlín realizan inauguraciones. Montan exposiciones, abren sus puertas y ponen copas de vino en un escritorio. Cada quien está invitado a pasar, salir e irse a la siguiente galería. Es el recorrido del arte.
No todo lo que se ve es bueno. O no todo lo que se ve gusta. Pero todo deja una huella. ¿Qué es el arte en sí? En Berlín, de entrada, ha tomado un concepto popular: todo mundo lo puede ver. Entonces existe. 
Y eso es lo que platicaba con un amigo justamente en una de las galerías. El arte tiene la posibilidad de abrir varias ventanas al mundo cuando éste deja de ser elitista, como sucede en muchos países o culturas. En Berlín, una ciudad tan provincial en muchos aspectos, tan llena de pueblo, tan falta de gente, tan controlada, y con pocos grandes edificios, es una ciudad que tiene una fábrica abandonada, o una iglesia medio deshecha, o una escuela vacía temporalmente, y pasa algo. Se instala, por ejemplo, una galería y expone a un artista que de otra forma no hubiéramos podido ver o que el Museo de Arte Contemporáneo X o Y nunca lo hubiera puesto entre sus exposiciones.
De estar en una noche berlinesa donde en las noticias sólo se ve cómo se tiran al ministro de Exteriores por sus comentarios poco bien formulados, pasa uno a una noche donde puede dar la vuelta al mundo en varias ideas.
Ese es Berlín, o al menos una parte de él.
Me fascina esta ciudad.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...