domingo, julio 27, 2014

La ecuación antisemita


Unos 1,000 civiles palestinos muertos contra unos 40 soldados israelíes muertos. La estadística de este domingo 27 de julio dice mucho. Y con base en ella se puede hacer un juicio: Israel es una máquina de matar. Comete genocidio. No tiene piedad. Mata civiles y sobre todo niños sin cesar. Hacen lo que los nazis les hicieron.

Pero… ¿qué se lee más allá de la cifra?

El desequilibrio en la muerte de civiles de ambos bandos ha llevado prácticamente a un apoyo incondicional a los palestinos y a un rechazo generalizado a Israel. Y ahí es donde se encuentra una parte principal del problema al debatir sobre esta guerra: el apoyo a los palestinos es interpretado por muchos como un apoyo a Hamás, una organización terrorista que –paradójicamente- fue votada por su gente para liderar el país, y el rechazo a Israel es interpretado como un rechazo no sólo a los israelíes, sino a todos los judíos, cuando éstos representan el 75 por ciento de la población, y de ellos sólo una minoría es radical.

Es como si todos los mexicanos nos convirtiéramos en asesinos por la política de matar-sin-mirar-a-quién que comenzó el presidente Calderón hace un algunos de años.

Con esas cifras arriba mencionadas, quien trate de defender un poco a Israel o a su población, comete un error a ojos de muchos. Aquí los comentarios de Facebook de un alemán que lo hizo:

--> “Quisiera que Hitler estuviera vivo todavía para que metiera al resto de los judíos a la cámara de gas”.
--> “Infanticidas”.
--> “Pedazo de mierda asocial. Métete tu libertad de opinión por donde mejor te quepa. ¿Y qué con los bebés de Palestina que están matando?”.
--> “Muérete hijo de judíos”.
--> “¡Cállate! Eres igual que tu pinche pueblo asesino de Israel”.

¿Está todo mal con Israel como para empezar a odiar a su gente? ¿Como para revivir ánimos como los del Holocausto? Desde el punto de vista alemán, la repetición de este odio es un error histórico. La gente debería de estar viendo con detalle lo que pasa y no dejarse llevar por fotografías o titulares de algunos medios de información (sí, para protestar contra la guerra; no, para generar un odio a los judíos). Los periodistas también tienen una gran responsabilidad al estar informando de este conflicto. En este sentido, Hamás está ganando la batalla. “Apenas” han muerto unos 40 soldados israelíes desde el inicio de la última ofensiva, pero en varias partes del mundo el antisemitismo se amplía y se hacen protestas donde los israelíes, principalmente los judíos, son agredidos con palabras y patadas.

Estas agresiones tienen un contexto histórico: se basan en cómo a Israel le fue dado un lugar para crear un Estado y cómo, después de su fundación, se hizo de más tierra hasta dejar a los palestinos arrinconados. Hasta la fecha se ve claramente con esa política de ocupar y construir para seguir ganando más espacio, una política por demás reprobada por la comunidad internacional. Sólo Alemania y Estados Unidos callan. Pero basándose en este principio histórico, todos nosotros, incluidos los que protestan a favor de la liberación de Gaza, deberíamos sentir un poco de responsabilidad de que un pueblo como el israelí haya tenido que ser obligado a arrinconarse en un lugar desértico. Ese odio a los judíos, que va desde el “pinche judío” en partes tan lejanas como México, hasta el exterminio masivo en Europa, ha hecho que lleguen barcos a punto de hundirse por el peso hasta la costa palestina. ¿Y ahora para dónde?

Hace poco estaba comunicándome con una amiga israelí por correo electrónico y me dijo, entre muchas cosas, que lamentaba mucho que la gente en el mundo haga manifestaciones a favor de Gaza, y manifestaciones en contra de Israel, pero ninguna a favor de la paz. A favor de la igualdad.

Aquí es donde hay que criticar la política de algunos gobernantes (como Netanyahu), y de Hamás, y no demonizar a un pueblo ni glorificar a otro. Cualquier muerte, cualquiera, es una de más. Y cada una de ellas se vuelve un punto de argumentación de los activistas pro palestinos con las fotos y videos que, sobre todo de niños muertos, hacen circular en internet y medios de información. Esa es la batalla que gana Hamás.

Grandes preguntas quedan: ¿por qué los palestinos votaron por Hamás para ser la autoridad en la Franja de Gaza? ¿por qué no salen a protestar para que dejen de lanzar misiles desde hospitales, centros de discapacitados, escuelas o casas para evitar que esos lugares se conviertan luego en blancos? ¿por qué no se les exige que en lugar de utilizar el dinero en túneles, lo gasten en algo más beneficioso para la comunidad?

Pero mientras las cifras de palestinos inocentes muertos aumenten, la ecuación parece estar -no sólo con justa razón en contra de Netanyahu y compañía-, sino en contra de todos los israelíes, principalmente los judíos.

miércoles, julio 16, 2014

Los gauchos, la danza que hunde a la Mannschaft




Si los alemanes hubieran movido las caderas como los colombianos, la historia habría sido otra.

Pero no.

El equipo alemán de futbol salió encorvado y cantando "así van los gauchos". Después se levantaron, caminando enderezados, cantaron "(mientras) así van los alemanes".

Esta escena ha causado indignación y malestar. De repente los jugadores alemanes dejaron de ser los dignos ganadores de la copa. "Qué mal gusto", "se burlan de los argentinos", "racistas", etc. Y muchos críticos aprovecharon para montarse en el tren.

Los alemanes venían de ganar la cuarta estrella para su equipo. Se bajaron del avión e inmediatamente se fueron a festejar con los alemanes, con su gente, los fans que los apoyaron desde el principio. La euforia era grande. Algunos dicen –sólo de ver las imágenes de la televisión- que Müller y otros deberían de haber estado ya en su enésima cervezota. ¿Por qué no? Cualquiera que hubiera ganado el Mundial de futbol se habría inducido en un estado de éxtasis de cualquier forma.

Y no eran los únicos que estaban así.

La compañía Lufthansa le puso apellido a su avión: "El avión de la victoria". El nombre ya lo tenía desde el viaje de ida, era el Fanhansa. Fanhansa Siegerflieger. Y a su regreso a Berlín hizo lo que nadie: el nada pequeño jumbo 747 sobrevoló bajo el barrio gubernamental de la capital alemana, el "Regierungsviertel", donde está el Bundestag y la Cancillería de Merkel. En esa zona no hay permiso de vuelo para nadie. Y lo hizo para “saludar” a los fans que ya esperaban frente a la Puerta de Brandeburgo.

Después de 11 horas de viaje. Los jugadores aterrizaron en Berlín y nada más bajar del avión tomaron los micrófonos. Después los subieron a un autobús sin techo para hacerlos saludar al pueblo que los esperaba ansiosos. Las calles con hordas de gente. Pasiones desenfrenadas. Innumerables "selfies", desde el autobús o hacia el autobús. Las emociones no hacían más que crecer.

Al final llegaron a la meta: la Puerta de Brandeburgo y la "Fanmeile", o Milla del Aficionado, con unas 400 mil personas que se formaban desde las 4 de la mañana y que venían incluso de otras ciudades. Aguantaron hasta las dos horas de retraso que traía la selección.

Y aquí es donde vino el más grande de los errores.

El equipo tuvo que pasar del autobús sin techo a un gran escenario construido frente a la Puerta de Brandeburgo. Era un escenario de festival, con moderadores, luces, música, hielo seco. Fiesta pura. En ese lugar y con ese público y todo lo que he contado de contexto, cualquier persona se transforma. La gente sobre un escenario adquiere otra categoría de ser humano. Y más o menos eso fue lo que pasó a los jugadores de la selección alemana.

Durante más de una hora los jugadores tuvieron que gritar “Alemania” decenas de veces, cantaron, volvieron a gritar, hicieron bailes, aceptaron agradecimientos, patearon balones que regalaron al público, todo lo que uno hace cuando le dan espacio al exhibicionismo. En algún momento salió el baile de los gauchos y además un desfile de los alemanes, uno tras otro, tocándose los hombros con la mano derecha así como cuando Brasil salió al terreno de juego cuando perdieron 1 a 7. Ambos eventos una clara burla a sus contrincantes derrotados.

¿Pero debemos sentirnos lastimados por esto? ¿quién no hace estas cosas en un éxtasis de felicidad y victoria (y quizás de alcohol)? ¿quién no las ha hecho? ¿debemos inmediatamente ponernos los lentes de la historia y decir “son unos nazis modernos”? ¿debemos ponernos los lentes de jueces y decir “con esto no son merecedores del título”?

Hay personas que han sido atacadas por neonazis que inmediatamente vieron en esos bailes una denigración del Otro y por lo tanto el equipo alemán no es más que un reflejo de lo que “es” la sociedad alemana.

Hay personas que no hablan alemán y que no llevan más de dos años en este país y se dan la autoridad para comentar esto de manera negativa como si conocieran todo por lo que han pasado las nuevas generaciones de alemanes después de la guerra.

Hay personas que no se identifican con el equipo alemán para nada y aprovechan esto para descalificarlo a uno y al resto de los jugadores.

En la Fanmeile había alemanes de todos colores y sabores. Y no sólo alemanes, sino extranjeros. De haberse sentido ofendidos, alguno de los 400 mil habría abucheado. ¿O de plano NADIE entendió "de qué" se trató? Tampoco creo que Khedira, Özil, Podolski, Boateng o el mismo Mustafi que bailó, hubieran hecho algo así, que han sufrido ellos mismos la discriminación. 

Los argentinos cantaron que “Müller es un hijodeputa” y denigraron a Brasil con sus cánticos durante el mundial todo el tiempo. Los mexicanos cantamos todo el tiempo "putoooooooo" al contrario. Pero ahora todo va en contra del baile. Algunos medios argentinos dijeron que es una mala broma, una provocación, un acto en que los alemanes ven del hombro para abajo. Ajá. ¿Y ahora todos los argentinos se sienten gauchos?

De repente el buen futbol alemán, el trabajo de 8 años de Löw, el respeto profesado ante el 7 a 1 a Brasil, la visita de la selección a escuelas rurales brasileñas, y la herencia de Campo Bahía (el cuartel de los alemanes construido ex profeso para el Mundial) para dar algunas fuentes de trabajo en el país, todo quedó tapado por ese baile.

Sí. Yo hubiera preferido el movimiento de cadera de los colombianos (y eso no significa que sean menos tontos que otros futbolistas), pero mover las caderas no es una habilidad de los alemanes. Además de los futbolistas no podemos, no deberíamos esperar otra cosa que futbol.
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