lunes, febrero 22, 2010

Buu, nazis


Acaba de terminar la Berlinale y quedé más dañado que lo que me daña la realidad.
Esta política de tener filmes críticos y testigos de la realidad lleva el séptimo arte a un arte que no tiene que ver con nada de entretenimiento. Al menos no como lo pinta Hollywood en su país y a mis paisanos. Y no digo que sea malo, al contrario, este nivel de reflexión en una sala de cine me parece casi como ir a conferencias o seminarios.
La película que particularmente me dejó pensando fue la de Jud Süss - Film ohne Gewissen (Triunfo y ocaso del judío Süss, como más o menos se traduciría en español).
Sí, es otra película de nazis.
Al ver la función para prensa, la crítica, compuesta por periodistas en general, críticos de cine en particular, productores y cineastas, gritaba consignas durante la proyección. Algunos se salieron de la sala pero otros, como yo, nos quedamos para ver si el director, Oskar Roehler, un provocador por excelencia, amarraba la cinta en sus últimas escenas. No, no pasó. En los créditos se escucharon los abucheos más fuertes y duraderos que jamás hube escuchado en cinco Berlinales que he trabajado.
"Los alemanes no nos animamos a tocar esta parte de la historia, pero en algún momento hay que hacerlo", justificaba el actor Moritz Bleibtreu, quien hace el papel de Goebbels en la cinta.
La película es en sí muy controvertida porque hace un tratamiento de la película Jud Süss, que mandó a hacer el otrora ministro de Propaganda, Joseph Goebbels.
En la original el régimen nazi buscaba hacer ver mal al pueblo judío de una "forma sutil".
Esa película está a la fecha prohibida en Alemania, tal y como lo está la impresión de Mein Kampf, de Hitler.
Y en la reciente producción del director Oskar Roehler se quiso hacer un perfil del sufrimiento, su triunfo y su ocaso, del actor alemán que protagoniza a un judío en la película original.
Prometía mucho, o al menos eso fue lo que en términos de mercadotecnia se definió antes de la proyección, pues el elenco, además de un no tan despreciado Bleibtreu, están Martina Gedeck, Tobias Moretti y Armin Rohde, pero en la misma conferencia de prensa posterior a la película algunos periodistas pedían mejores explicaciones que un buen elenco.
"Justifique la película, ¡justifíquela!", le gritaba un representante de la prensa alemana al director.
Entonces Roehler se lanzó a explicar que quería desarrollar al personaje que interpretó al personaje principal en la original Jud Süss: "Me interesó mucho analizar la sicología de ese personaje, quien termina por quitarse la vida después de hacer ese papel de judío. Es ver su cómo sufrió tras ser casi forzado a hacer el papel de un judío para exacerbar el odio por ellos (el actor era un alemán)".
El guionista Klaus Richter: "Me tomó ocho años escribir el guión. Fue muy difícil estudiar al personaje de un alemán que experimenta sufrimiento y traición. Y claro que fue difícil tener financiamiento, pero aquí está".
Tanto Bleibtreu como Gedeck aceptaron que hacer estos papeles de alemanes nazis es incómodo pero que implica un gran trabajo de introspección y de responsabilidad. Eso sí, la crítica no bajó de "aprendiz" la interpretación que hace Bleibtreu de Goebbels.
Por ejemplo, en Inglourious Basterds, el director Quentin Tarantino muestra cómo se mata a los nazis en un cine de París. Rompe tabúes, mata a Hitler, y entonces la crítica dice algo como esto: "si eso lo puede hacer Tarantino, entonces es posible ver en la pantalla grande a Goebbels celebrando el triunfo de su filme propagandístico Jud Süss (algo que fue verdad) en Venecia. Pero eso sí, peor, pues se lo celebra más que al Führer".
La película evita usar escenas de la película original prohibida para no caer en lo banal, y hubo algunos alemanes con los que hablé, público normal, que les gustó como quedó hecho el filme, pero ¿será verdad que los alemanes no están listos para reinterpretar su historia sin la posibilidad de hacer el mínimo error?
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