jueves, julio 23, 2009

En busca de una licencia de manejo alemana. Apéndice 1. ¿No que sí?

Al hacer una licencia de manejo uno espera manejar, ¿no? Digo, eso sería lo más lógico. Pero sólo en Alemania puede pasar todo lo contrario.

La escena fue más o menos así, algún día de julio:

Llego al mostrador de Robben & Wientjes, una arrendadora de autos y camionetas para las mudanzas. Aquí en Alemania la gente acostumbra hacer sus mudanzas solo y para eso se organizan entre amigos, rentan una camioneta y cargan las cosas ellos mismos. Yo iba a hacer lo mismo con Christiano.

Como yo soy el único de la familia que maneja, yo fui elegido para manejar la carcacha esa. Llego al mostrador de la empresa. En punto de las 3, claro, no quería que me quiten la reservación. ¿Y cuál fue mi sorpresa? "Su licencia no tiene dos años de antigüedad, no puede manejar", me dijo una de las recepcionistas, con ese malhumor berlinés que se ha hecho estereotípico entre los visitantes de la capital.

Cohibí cualquier sentimiento de reclamo (sí, sobre todo por el idioma) y me salí a ver a Christiano, quien me esperaba afuera. Christiano, con una tos terrible, apenas se rió del desajuste. El plan de ir por un mueble a una casa, llevarlo a otra y luego llevar otros muebles al centro de reciclaje se estaba desmoronando frente a nuestras caras.

"¿Sabes?", me dijo, "lo peor es que a mí sí me dejarían manejar si muestro mi licencia".

Christiano hizo su licencia poco después de la caída del Muro. Ahorita debe ser un papel en plena senectud que habría que tratarlo con pinzas. El punto es que desde que sacó su licencia, Christiano no ha manejado nunca. Seguro que no podría encontrar el clutch para encender el auto. Pero él sí podría manejar.

Yo tengo mi experiencia de 10 años de manejo en México (que se asienta en mi licencia alemana), y además ya tengo un año con esta nueva licencia. Es cierto, casi nunca manejo, pero tengo mi experiencia e hice mis costosos y tortuosos exámenes.

Mejor el año pasado en Italia, que me dejaron rentar un auto para dar la vuelta por Catania y los alrededores del volcán Etna. O Nairobi, donde además se maneja del lado izquierdo.

Este mundo está loco, loco, loco, ¿o será sólo este país?

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?
Capítulo 3. La carta.
Capítulo 4. Un rescate de discoteca.
Capítulo 5. El temor de los lentes.
Capítulo 6. La terapia de los lentes.
Capítulo 7. El último trámite de la primera etapa.
Capítulo 8. El hoyo veraniego.
Capítulo 9. Fin de la primera parte.
Capítulo 10. Fuera la ira.
Capítulo 11. El medio ambiente y el auto.
Capítulo 12. Be-Gut-Achtung!
Capítulo 13. Señales de tránsito.
Capítulo 14. Bestanden teórico. Fin de la segunda parte.
Capítulo 15. Reflexiones interexámenes.
Capítulo 16. Bestanden práctico.
Capítulo 17. ¡Recibida!

2 comentarios:

n b dijo...

Te pareció mucho problema sacar una licencia alemana?, intenta en Reino Unido!

Johana dijo...

Oye, me gusto mucho tu blog, yo estoy en las mismas con la licencia lamentablemente padezco de unos nervios horribles, y la primera prueba del pracito la perdi!! asi que la tengo que repetir! a veces a mi se me hace difil entender el modo tan distinto y poco amable de los alemanes....en fin....a penas llevo 8 meses aca y como mi esposo es aleman se que me tocara un largo camino de muchas adaptaciones....saludos Johana.

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