miércoles, julio 16, 2014

Los gauchos, la danza que hunde a la Mannschaft




Si los alemanes hubieran movido las caderas como los colombianos, la historia habría sido otra.

Pero no.

El equipo alemán de futbol salió encorvado y cantando "así van los gauchos". Después se levantaron, caminando enderezados, cantaron "(mientras) así van los alemanes".

Esta escena ha causado indignación y malestar. De repente los jugadores alemanes dejaron de ser los dignos ganadores de la copa. "Qué mal gusto", "se burlan de los argentinos", "racistas", etc. Y muchos críticos aprovecharon para montarse en el tren.

Los alemanes venían de ganar la cuarta estrella para su equipo. Se bajaron del avión e inmediatamente se fueron a festejar con los alemanes, con su gente, los fans que los apoyaron desde el principio. La euforia era grande. Algunos dicen –sólo de ver las imágenes de la televisión- que Müller y otros deberían de haber estado ya en su enésima cervezota. ¿Por qué no? Cualquiera que hubiera ganado el Mundial de futbol se habría inducido en un estado de éxtasis de cualquier forma.

Y no eran los únicos que estaban así.

La compañía Lufthansa le puso apellido a su avión: "El avión de la victoria". El nombre ya lo tenía desde el viaje de ida, era el Fanhansa. Fanhansa Siegerflieger. Y a su regreso a Berlín hizo lo que nadie: el nada pequeño jumbo 747 sobrevoló bajo el barrio gubernamental de la capital alemana, el "Regierungsviertel", donde está el Bundestag y la Cancillería de Merkel. En esa zona no hay permiso de vuelo para nadie. Y lo hizo para “saludar” a los fans que ya esperaban frente a la Puerta de Brandeburgo.

Después de 11 horas de viaje. Los jugadores aterrizaron en Berlín y nada más bajar del avión tomaron los micrófonos. Después los subieron a un autobús sin techo para hacerlos saludar al pueblo que los esperaba ansiosos. Las calles con hordas de gente. Pasiones desenfrenadas. Innumerables "selfies", desde el autobús o hacia el autobús. Las emociones no hacían más que crecer.

Al final llegaron a la meta: la Puerta de Brandeburgo y la "Fanmeile", o Milla del Aficionado, con unas 400 mil personas que se formaban desde las 4 de la mañana y que venían incluso de otras ciudades. Aguantaron hasta las dos horas de retraso que traía la selección.

Y aquí es donde vino el más grande de los errores.

El equipo tuvo que pasar del autobús sin techo a un gran escenario construido frente a la Puerta de Brandeburgo. Era un escenario de festival, con moderadores, luces, música, hielo seco. Fiesta pura. En ese lugar y con ese público y todo lo que he contado de contexto, cualquier persona se transforma. La gente sobre un escenario adquiere otra categoría de ser humano. Y más o menos eso fue lo que pasó a los jugadores de la selección alemana.

Durante más de una hora los jugadores tuvieron que gritar “Alemania” decenas de veces, cantaron, volvieron a gritar, hicieron bailes, aceptaron agradecimientos, patearon balones que regalaron al público, todo lo que uno hace cuando le dan espacio al exhibicionismo. En algún momento salió el baile de los gauchos y además un desfile de los alemanes, uno tras otro, tocándose los hombros con la mano derecha así como cuando Brasil salió al terreno de juego cuando perdieron 1 a 7. Ambos eventos una clara burla a sus contrincantes derrotados.

¿Pero debemos sentirnos lastimados por esto? ¿quién no hace estas cosas en un éxtasis de felicidad y victoria (y quizás de alcohol)? ¿quién no las ha hecho? ¿debemos inmediatamente ponernos los lentes de la historia y decir “son unos nazis modernos”? ¿debemos ponernos los lentes de jueces y decir “con esto no son merecedores del título”?

Hay personas que han sido atacadas por neonazis que inmediatamente vieron en esos bailes una denigración del Otro y por lo tanto el equipo alemán no es más que un reflejo de lo que “es” la sociedad alemana.

Hay personas que no hablan alemán y que no llevan más de dos años en este país y se dan la autoridad para comentar esto de manera negativa como si conocieran todo por lo que han pasado las nuevas generaciones de alemanes después de la guerra.

Hay personas que no se identifican con el equipo alemán para nada y aprovechan esto para descalificarlo a uno y al resto de los jugadores.

En la Fanmeile había alemanes de todos colores y sabores. Y no sólo alemanes, sino extranjeros. De haberse sentido ofendidos, alguno de los 400 mil habría abucheado. ¿O de plano NADIE entendió "de qué" se trató? Tampoco creo que Khedira, Özil, Podolski, Boateng o el mismo Mustafi que bailó, hubieran hecho algo así, que han sufrido ellos mismos la discriminación. 

Los argentinos cantaron que “Müller es un hijodeputa” y denigraron a Brasil con sus cánticos durante el mundial todo el tiempo. Los mexicanos cantamos todo el tiempo "putoooooooo" al contrario. Pero ahora todo va en contra del baile. Algunos medios argentinos dijeron que es una mala broma, una provocación, un acto en que los alemanes ven del hombro para abajo. Ajá. ¿Y ahora todos los argentinos se sienten gauchos?

De repente el buen futbol alemán, el trabajo de 8 años de Löw, el respeto profesado ante el 7 a 1 a Brasil, la visita de la selección a escuelas rurales brasileñas, y la herencia de Campo Bahía (el cuartel de los alemanes construido ex profeso para el Mundial) para dar algunas fuentes de trabajo en el país, todo quedó tapado por ese baile.

Sí. Yo hubiera preferido el movimiento de cadera de los colombianos (y eso no significa que sean menos tontos que otros futbolistas), pero mover las caderas no es una habilidad de los alemanes. Además de los futbolistas no podemos, no deberíamos esperar otra cosa que futbol.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Así el periodismo mexicano en Berlín.....

Yaotzin Botello dijo...

OK. Este no es el primer mensaje que me mandas con esto y no entiendo qué quieres decir. ¿Tienes algo concreto que discutir o proponer para tratar en este blog personal? Soy todo oídos.

natumendoza dijo...

El punto no es lo que dicen los alemanes sino quien lo dice.Se supone que ellos son jugadores profesionales, y se están burlando de sus colegas. Una cosa es el tipico folclore futbolistico generado entre hinchadas, ejemplo Argentina-Brasil, pero muy distinto es entre jugadores los cuales estan siendo "idolos" (y mas en un contexto mundialista) de grandes y chicos. Creo que es eso lo que molesta.

ayax7777 dijo...

Todas las naciones tienen su rasgo "racista", por así decirlo, los mexicanos, los argentinos, etc., como bien lo mencionas.
El que lo diga un equipo, una porra o un estadio entero al momento que se cobra un tiro de esquina o un saque de meta, refleja mucho de cómo somos como sociedad. Concuerdo contigo. Si puede llegar a ser molesto o no, depende de la sensibilidad de cada individuo y de lo que piensa. Para mí puede resultar ofensivo lo que gritaban las barras argentinas burlandose de los brasileños, pero estaba bien con el grito lanzado contra el portero del equipo contrario.
¿Está bien eso? ¿Quién lo puede decir? Seguro no alguien que deja mensajes anónimos y comentarios irónicos. No te enganches con ese tipo de gente. Un abrazo.

MarcelaLomas dijo...

natumendoza: los jugadores argentinos que se supone son también profesionales, después del partido con Holanda cantaron "Brasil decime qué se siente.."

Anónimo dijo...

Creo que se ha abultado en demasía esta tontita aparición "artística" de los futbolistas alemanes. Pero sí creo también que, como dicen mis amigos antinazis, hay que estar siempre muy atentos a cualquier expresión discriminatoria y que no se puede justificar un acto reprobable sólo por el hecho de que otros igualmente lo hayan cometido. Eso no es saber pensar ni es tener una clara conciencia política y moral.

Rod Salazar dijo...

Los que tienen la piel tan delgada, sufren de corta memoria también

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dijo natumendoza. Además el gaucho no solo es el "vaquero sudamericano" sino también es un símbolo del folklor argentino con el que se identica su gente. La danza no es solo una ofensa al equipo Argentino sino a la gente... y de parte de los integrantes del seleccionado alemán y no de los hinchas. Por eso puede considerarse una ofensa racista aunque no tenga nada que ver con el nacionalismo alemán. Además, burlarse del vencido es una actitud de soberbia y prepotencia; falta de caballerosidad y elegancia deportiva.

Ian Dunross (me encuentras en Twitter)

Anónimo dijo...

"Somos rubios y arios y no tenemos que comportarnos como el gordito"
Thomas Müller, 2010 refiriéndose a la soberbia y altanera actitud de en ese entonces entrenador de Argentina Diego Armando Maradona.

"No me importa esa m13яd@, somos campeones. Puede meterse ese trofeo al mejor goleador por el cvl0”
Thomas Müller hablando sobre la bota de oro 2014 cuyo ganador fue el colombiano James Rodriguez.

Hay una frase que dice: Entre broma y broma, la verdad se azoma. Ojalá que alguien desmienta los comentarios de Müller porque no sé alemán y los subtítulos a veces son exagerados.

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