jueves, junio 24, 2010

Gol por la integración

Ayer me pasó algo increíble.

Fui a comprarme un sándwich al Subway. Sí, tenemos un Subway en Kreuzberg, además de un McDonald's, y sí, sé que por ahí tengo que corregir un error pero la verdad es que es el único lugar que me ofrecía algo relativamente "más" sano.

Yo estaba vestido con mi playera de Alemania, esa típica blanca de futbol con el escudo alemán y las tres líneas de Adidas. Mucha gente ya se me quedaba viendo en la calle porque seguro se preguntaban "¿qué hace este morenazo apoyando a Alemania y no algún equipo africano, u otro?". Pero el colmo fue cuando el maestro sandwichero del Subway me empieza a hacer plática. Ya que un empleado alemán le haga plática a uno en Berlín es algo raro, pero más raro fue que el tipo me ve y me dice: "¿y? ¿le vas a Ghana en el partido?"

Wie bitte???

El maestro sandwichero se refería por supuesto al juego que ayer jugó Ghana contra Alemania, y donde Alemania se jugaba su pase a octavos de final.

Me le quedé viendo. Fijamente. Quería ver si me quería tomar el pelo o si su pregunta tenía un dejo de truco. ¿Qué esperaba este maestro sandwichero que le dijera, yo con el pecho inflado bajo mi playera de Alemania? "Sí, wey, no mames, yo creo que Ghana se va a chingar a los alemanes", o "ese pinche Boateng, el Kevin Prince, tiene que demostrar porqué lastimó a Ballack?" o de plano "¿de dónde demonios crees que es la playera que traigo puesta?"

No sé, me sentí como una contradicción en dos patas y de repente ya no sabía si quería un sándwich de verduras o uno con salchicha asada, chiles habaneros y tres manojos de sauerkraut.

En las calles de Kreuzberg a mí me ven cara de árabe o de turco a veces, o de pinche mexicano crudo, pero nunca de ghanés. En este momento todos mis esfuerzos de integración los di por fallidos.

Alemania ganó ayer. El partido fue uno a cero, pero en realidad pudo haber durado cero a cero el resto del tiempo que dura el mundial de futbol. A los alemanes, como a los gringos, nomás no se les abre la portería, aunque la opción de la jugada sea gol o gol. Al final, después de tanto intentar, Mesut Özil logró anotar el gol de la victoria.

Mesut Özil es un alemán de padres turcos. Su nombre y su cara no dejan mentir. Y el gol que hizo ayer fue significativo porque mete a Alemania a la siguiente ronda, pero también porque permite ver claramente la otra Alemania que se está formando, esa de integración, de muchas culturas. Ya desde hace un par de años es común ver que las estrellas de la selección tengan apellidos como Gómez, Cacau, Aogo, Taşçı, Boateng (el Jérôme), Trochowski, Podolski o Klose. Pero el hecho de que Özil sea ahora el héroe pone a los turcos un lugar en Alemania, donde constantemente son objeto de agresiones, de opresiones, de exclusiones. Algo similar dice también la colega bloguera Marta.

Un comentario en el diario Die Welt decía más o menos así hoy: "jeje, ¡¡¡deberían haber escuchado como se puso en nuestro barrio!!! ¡¡Los turcos festejaron como si su equipo hubiera pasado a octavos de final!! ¡Viva Alemania¡ Özil, qué chido caón. Espero que ahora también pase algo político. Alemania y Turquía deberían de estar más cerca el uno del otro y unirse."

Y definitivamente es algo político porque justo el año pasado la Federación Alemana de Futbol dio a conocer en 2009 que pidió una investigación jurídica en contra del NPD (el partido de derecha) y su vocero, Klaus Beier. El vocero había insultado a Özil en una entrevista a la televisión alemana, donde dijo que él era un "alemán de plástico", es decir de documentos nada más, donde nada más se ve que es alemán porque tiene documentos que lo dicen mas no por su físico. Este Beier es el mismo que acaba de pagar una fianza y de cumplir una sentencia de siete meses de libertad condicional por haber insultado en el mundial del 2006 al ex jugador nacional Patrick Owomoyela. Él y el partido habían impreso volantes con la frase "Blanco. ¡No sólo un color de playera! ¡Por un verdadero equipo nacional!"

Así que Özil nos está poniendo cara. Yo no soy turco ni una de esas grandes comunidades migratorias, pero sí me gustaría que la próxima vez un maestro sandwichero, o quien sea, ni me cuestione a qué equipo le voy, mucho menos si tengo la playera puesta.

3 comentarios:

Marta Salazar dijo...

muchas gracias amigo!!! va link desde mi blog y también desde el sitio del blog en Facebook! un abrazo fuerte!

vicereinestfeir dijo...

He ido saltando de entrada a entrada por todo tu blog. Primero que nada, te admiro mucho, por ser periodista, por lo bien que escribes y por estar en Alemania.
Permíteme presentarme, me llamo Violeta Santiago, 19 años, estudio periodismo en Veracruz (UV) y ahora mismo estoy en Alemania de breve intercambio en Paderborn. Te he conocido desde la edición electrónica de Der Spiegel en el tema de la Drogenkrieg.
Cuando estaba en México escribía sobre la situación de Veracruz, pero no sé si ya estás enterado, que ahora los twitteros (porque twitteo mucho también) que hablen "mal" de las figuras políticas o que comenten "falsos rumores", pueden ir a la cárcel.
Por cierto, me acuerdo mucho de ese partido, lo vi en el cine (en 3D, imagínate) fui sola, con la playera de Alemania y bueno... la misma pregunta de ¿Le vas a Alemania? ... ¿Y por qué crees que la traigo puesta?

Un afectuoso saludo desde Paderborn.

Yaotzin Botello dijo...

Claro que vi lo de Veracruz y lo estuve siguiendo. Es una lástima la persecución de los tuiteros. En fin, pero al parecer funcionó la presión internacional. Saludos desde Berlín.

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