sábado, septiembre 04, 2010

Extranjeros forever


Policía durante el mundial del 2006:
aceptando los códigos mexicanos
Estoy en el metro de Berlín. El viaje transcurre normal hasta que frente a mí se sienta una chica extranjera. Este calificativo no sería importante si no fuera por la escena que sigue.
 
La chica se pone sus audífonos y se aísla del mundo. No ve a ningún lado y sólo le importa disfrutar su música. Tampoco parece importarle que se sentó en el lugar reservado a enfermos, discapacitados o impedidos física o mentalmente.
 
En una estación se sube una pareja alemana. Dos ancianos. El hombre se sostenía en pie con bastante trabajo. El arranque del metro casi lo derrumba. Y toda esta escena se estaba realizando frente al asiento donde estaba la chica. Ella como que veía de reojo pero más bien como que parecía no querer ver. Mientras tanto otras personas habían ofrecido sus asientos.
 
Esta situación la he visto bastantes veces y cuando en esos asientos hay alemanes sentados, inmediatamente los ceden. 1.- saben que están ocupando un lugar designado para otras personas y 2.- están al tanto de lo que sucede a su alrededor. Con todos los prejuicios de frialdad que hay de los alemanes, algo que no se puede refutar es que siempre están prestos a ayudar por iniciativa propia o por petición.
 
En este caso la chica no se inmutó. ¿Consecuencia? Tanto la pareja de ancianos como la gente del derredor se la quedó viendo. Se ganó una observación de juicio. Y eso, estoy seguro, sí que lo sintió ella.

Como esta situación hay varias. El extranjero no entiende algo y se siente discriminado. Y me parece que con esto se pueden sacar dos conclusiones, que los problemas de integración en Alemania también provienen de los extranjeros mismos, y que los extranjeros aprovechan situaciones como esta para proyectar un prejuicio basado en un arquetipo (la Alemania racista de hace más de 65 años) para justificar su impotencia para asimilarse o hacerse asimilar.

Está claro que cuando una persona llega a otro país a vivir, por invitación o por voluntad propia, siempre luchará con una nueva cultura: otra gente, otro clima, otras costumbres, otro idioma, etc., pero eso no es razón suficiente para echarle la culpa al país.

Y esto lo digo porque Alemania en especial sufre de eso. "Pinche idioma de mierda", dicen unos. "Malditos alemanes fríos", dicen otros. "Racistas", se sigue escuchando. Y no me parece justo.

Me gustaría abundar que México es más racista que Alemania hoy en día, e incluso más clasista, pero ese no es mi papel ni la razón de esta entrega.

Si un extranjero en Alemania quiere dejar de ser extranjero, deberá de ser por méritos propios, si no es que el placer de serlo ya le invadió antes. Leer los signos culturales deberá ser un menester para que una chica como la del metro encuentre su lugar y le sea respetado.

O como el gringo judío que llega a un bar a tomar lo que todos toman, no ve el precio, y cuando le cobran dice "¡¡¿¿qué??!! ¿4 euros por la copa? sólo porque soy judío, ¿verdad?".

O el chileno que se cae de borracho a las vías del metro, termina en el hospital, y dice que lo golpearon los neonazis (no niego que haya ataques de neonazis, pero tampoco se tiene que abusar de ellos así).

O el mexicano que llegó invitado por una empresa para hacer nuevos diseños en Berlín. Mucho dinero de por medio. Oportunidad sin igual. Área creativa. Trabajo fijo. Pero después de tres meses ya le mienta a madre a los alemanes por no integrarlo.

¿O cómo debería de ser este juego?

8 comentarios:

Marta Salazar dijo...

Hola amigo! pero... y nadie -tampoco tú- hablaron con la chica y le dijeron que estaba sentada donde no puede sentarse?

esto es lo que habría pasado acá en Godebserg... es más, los viejitos le habría pedido u ordenado que les deje el lugar...

u ordenado a los escolares que se los den...

pero claro, hay extranjeros aprovechadores,

"Si un extranjero en Alemania quiere dejar de ser extranjero, deberá de ser por méritos propios", será necesario dejar de ser extranjero/a?

saludos!

Yaotzin Botello dijo...

Claro, pero una cosa es que te pidan u ordenen, exigiendo tus derechos o los de otros, pero me parece que también es menester tener iniciativa propia. Yo no sé si quiero estarle diciendo a la gente lo que debe, puede o tendría que hacer. Yo sólo quería reportar lo que vi.

Y no descarto estar mal con las cosas que digo, veo, no digo o no veo, como la frase que citas y que haces bien en traer a colación. No sé si uno tiene que dejar de ser extranjero, quizás no. También me gusta que uno se diferencie o se haga diferenciar por lo que aprendió algún día, por lo que ha aprendido durante toda su vida en otro ambiente. Pero entonces, quizás, será esa diferencia la que impida su integración.

Los extranjeros siempre seremos extranjeros, ya sea extranjeros ejemplares o extranjeros odiados y odiosos.

La pregunta sería, con toda razón, si existe o debe existir un proceso de integración. Yo mismo no lo sé, pero es lo que se discute en Alemania.

Andy dijo...

Supongo que el extranjero con intenciones de inmigrar, ya no como un turista que planea vacacionar un par de semanas, sino como alguien que pretende vivir en un país determinado; debería integrarse a su país de acogida. Esa seria una de sus prioridades junto con aprender a comunicarse en el idioma local. Sin embargo muchas personas nunca dejan de sentirse turistas o comportarse como tales... personas que después de varios años aún no hablan alemán, no respetan las costumbres (¿no las conocen?) y a veces ni la leyes alemanas.
Con ese panorama no es de extrañar que el gobierno alemán se plantee lo que se plantee acerca de de los inmigrantes en el país.

¿Que pasa cuando la situación es al revés?
Mallorca: Muchísimos alemanes que fueron de vacaciones y se quedaron allí. Sumado a todo el contingente alemán que pasa sus vacaciones allí cada temporada... y ya sabemos que muchos españoles pusieron el grito en el cielo, cuando entraron a comer a un restaurante (y Mallorca es parte de España, ¿verdad?) y los atendieron en ... alemán.
En fin creo que es el extranjero el que debe integrarse al nuevo país y no al revés, aunque por supuesto eso no signifique perder su identidad.

Ethain dijo...

Hola, yo soy mexicana viviendo en Mecklenburg desde hace 6 meses, me ha parecido muy interesante tu blog n_n de lo poco que llevo viviendo aquí me he dado cuenta que los alemanes son personas amables y como has dicho siempre están dispuestos a ayudar. Así es, hoy en día el tema de la integración a la sociedad alemana ha sido bastante interesante. En mi experiencia me he encontrado con gente más grosera, maleducada y racista en México que en Alemania. Saludos!!!

Ethain dijo...

Ah por cierto, mi esposo quien es alemán dice que la mayoría de delincuentes en Alemania son extranjeros, será??

Anónimo dijo...

No creo que el problema de la chica sea que es extranjera; el problema es que es una maleducada... porque lo de dejar el siento a un anciano se hace, que yo sepa, en todas las culturas del mundo, y no solamente en Alemania. O sea, habrá alemanes maleducados que no den jamás su asiento a una embarazada y habrá chinos, subcoreanos y guatematelcos que se desvivan por sus semejeantes. Repito, extranjero o no, el que tiene educación la tiene y el que no la tiene, no la tiene.

vicereinestfeir dijo...

Esta es una de las entradas que más me ha gustado. Es difícil llegar a vivir a un lugar nuevo, con un idioma diferente y una cultura marcada de prejuicios por nosotros mismos. El primer día que estuve en Paderborn tomamos el autobús para ir de la estación te tren a la Universidad.
El autobús se iba llenando. Yo estaba sentada con una maleta más grande que yo y en eso vi a una ancianita que iba abordando. En automático me levanté y le dije "Bitte" (no pude articular más, porque aún iba en schock por... todo) Ella me sonrió y dio las gracias.
No lo pensé, pues igual suelo hacerlo en México, pero creo que las ganas de integrarte te hacen querer hacer las cosas bien, aprender "qué está permitido y qué no", tanto legalmente como cotidianamente.
Pero, como dijera mi mamá, la educación que cada uno trae es la que, al final, se demuestra. Y la chica, en cuestión, no tiene justificación.

Yaotzin Botello dijo...

Hacer las cosas en automático, cuando de alguna forma has identificado una necesidad sin pensarlo más, es cuando funciona perfecto. Te toma el asiento hasta un viejito turco. Siento que cuando lo piensas un poco, los alemanes lo perciben y no quieren que te molestes. Me ha pasado en un par de ocasiones (es que ya no tengo ese carácter tan cálido, jeje).

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