sábado, diciembre 24, 2011

Un ángel peruano en Berlín



La doctora De la Torre pasa corriendo frente a la sala de espera, se detiene y regresa primero con la cabeza: "por favor levántale la cabeza, sino se va a ahogar".

Jenny de la Torre le dio estas indicaciones a uno de sus colegas. Ella es una doctora peruana. Es la jefa principal del Centro de Salud que administra la fundación que lleva su nombre. El objetivo es ayudar a desamparados, indigentes o sin techo. En la sala de espera está uno, al que hay que levantarle la cabeza.

El médico internista sigue la instrucción de De la Torre y le levanta la cabeza. El sueño había jalado al desamparado hasta quedar doblado boca abajo en la silla contigua, su nariz y boca bloqueados completamente. Después el médico me ve, y con su mano y su brazo hace como si se inyectara algo. Esa es la forma de dar el parte del primer diagnóstico del desamparado. 

El Centro de Salud para desamparados está en el centro de Berlín, en el barrio rico de Mitte. Podría parecer un poco increíble puesto que a los alemanes se los ve como un pueblo sin problemas sociales como a los que estamos acostumbrados en América Latina. Por si fuera poco, la imagen que da la política alemana al convertir el país en el líder para salir de la crisis financiera, económica y de deuda de la Unión Europea, da una sensación de que los alemanes nadan en bienestar.

La imagen es algo que por lo menos el gobierno mexicano quisiera tener. En Alemania y en Berlín particularmente la situación sociodemográfica es cada vez peor. La capital alemana todavía no se parece a las grandes urbes con anillos de pobreza como México, Washington, París o Nueva York, pero está en camino a ello.

"La pobreza no distingue y en todos los lugares se ve igual", dice De la Torre. La situación de los pobres en Alemania no es como la de los latinoamericanos, dice. En América Latina la gente "nace pobre y muere pobre". Hay una idea de cómo vivir -y de acostumbrarse a ello- en la pobreza. En Alemania muchos nacen ricos en bienes, familia y ventajas sociales, pero terminan desamparados en la calle.

Está el hombre que tenía barcos, vacaciones en las islas griegas y una buena vida, en esos términos. Pero se le murió su hijo, cayó en la vida de la calle y de ahí no salió. Otro hombre al que se le muere la esposa, su hijo se vuelve drogadicto y él cae en las fuerzas oscuras de la calle.

"Algunos intentan regresar a la vida normal pero simplemente no pueden", agrega De la Torre, y con ello se refiere a que lo que queda del Estado social alemán paga las rentas de un departamento, da ayudas mensuales, pero la gente decide no tomarlas. La calle "les ofrece" una resocialización que los desamparados no pueden tener en otro lado.

En el Centro de Salud de Jenny de la Torre, una casa de dos pisos que con el dinero de donaciones compró, hay trabajadores sociales, dentista, ropa, doctores y una sala-comedor donde los desamparados pueden sentarse a degustar un rato. Algo, cualquier cosa.

Lo único que no hay son lugares para dormir. Y de eso se queja De la Torre. Dice que en los últimos años la ciudad de Berlín ha reducido los lugares para dormir de los desamparados de 900 a unos 400. "Quieren deshacerse de su responsabilidad por los desamparados", dice esta mujer que lleva unos 10 años luchando activamente por asistir la pobreza de las personas en las calles. En este invierno esos lugares se requieren más porque con temperaturas bajo cero los desamparados no pueden dormir donde sea. Y según cálculos hay unos 4 mil seres durmiendo en las calles de Berlín.

¿Que por qué no se va a América Latina a ayudar donde más se necesita? Jenny de la Torre acepta su destino y dice que los pobres de aquí no la dejan. Además hace ya una tres décadas ella intentó regresar a su natal Perú para servir ahí como médico pero no le reconocieron sus títulos de lo que estudió en la entonces República Democrática Alemana.

Si Perú supiera de lo que se perdió.

3 comentarios:

Enrique G de la G dijo...

¡Buena historia! Me acuerdo de una pianista de Canadá que terminó siendo teporocha, también...

Morgenrot dijo...

¡ Feliz Navidad !, a ti, que vives en el lugar soñado por mí.

Desde España,con mis mejores deseos...

Yaotzin Botello dijo...

Hay algo en las calles que llama a estar en ellas. Pero dependerá mucho de qué ciudad sean. Las de Berlín son deseables, a veces son como el alter ego de uno. Los desamparados les dan un uso más personal.

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