miércoles, junio 15, 2011

Posibles soluciones para México desde Berlín: La estructura social

"Javier Sicilia no podrá solo", dice Buscaglia.
Foto tomada de justa.com.mx










Durante la conferencia de Crimen Organizado Transnacional que hizo la Fundación Heinrich Böll, una fundación cercana al partido los Verdes, me pareció ver a un Edgardo Buscaglia decepcionado.

Edgardo Buscaglia es un escritor, analista, jurista y experto en seguridad uruguayo-estadounidense. En los últimos años ha sido tomado como EL experto sobre delincuencia organizada, no sólo por los medios extranjeros, sino también por los mexicanos. Esto lo destaco porque normalmente los medios mexicanos siempre están retrasados en tomar en cuenta las voces que valen la pena.

Durante la conferencia, Buscaglia me llegó a decir, después de un panel, ¿cómo lo viste? Su pregunta, más que vanagloria, quería confirmar que el tiempo dedicado a la discusión que él proponía había sido muy corto. Eso se repitió una y otra vez. En el panel que compartió con periodistas y expertos mexicanos tuvieron que ponerle un alto a su participación porque ya se había alargado.

Trato de resumir algunas ideas que propone para seguir contribuyendo a la discusión que ya inició tiempo atrás en otros lugares.

“El crimen organizado en México pasó de ser regional a ser multinacional”, dice Buscaglia. La idea la justifica al decir no sólo que el narco en México funciona como una empresa que aprovecha el mundo globalizado, sino que el narco comete además 22 de los 23 delitos que se pueden imputar a todo grupo de crimen organizado del mundo. “El único que no hacen es el del manejo de armas atómicas”, señala Buscaglia.

Otra idea, y esta respecto a Calderón y el aumento de la violencia con la llegada de su partido, el PAN: “Asumiendo que el presidente Calderón es honesto, y que lucha la violencia con el fin de acabarla, él nunca podría volver a controlar el Estado mexicano porque éste se encuentra dividido entre diferentes grupos de poder, los grupos criminales. La violencia en México no se entiende si no se entiende la transición política del país”.

Esta idea me gustaría apoyarla con otras dos voces que estuvieron presentes en la fundación Heinrich Böll. Una es la de la colega Anabel Hernández, reportera de Reporte Índigo, que ha escrito un libro llamado Los Señores del Narco, donde explora las relaciones del narco con el poder desde que el PRI regía el país. Según ella la territorialidad criminal, y con ella la violencia, se acentuaron cuando el PAN decide dar protección al Cártel de Sinaloa.

“Con la llegada del PAN se liberó al Chapo Guzmán, se privilegió al Cártel de Sinaloa y se declaró la guerra a todos los demás, lo que explica en buena manera la escalada de violencia”, dice Anabel Hernández. Por su parte el activista de Derechos Humanos y periodista Raúl Ramírez señaló que desde el 2000 los cargos de elección popular ya no los determina el gobierno, sino el narco. “Ahí se perdió el equilibrio de negociar con el narco. En ese momento comienzan a tomar el control político, luego el control económico y ahora el control territorial, y el gobierno ocupa eso para justificar la militarización. Ahora se vive una nueva ‘guerra sucia ‘ en el país”, dice Ramírez. El PRI como un partido que, con todos sus defectos, habría buscado por lo menos mantener la corrupción y la criminalidad de México tras bambalinas (la esencia del político mexicano, santo por fuera, demonio en sus adentros).

Edgardo Buscaglia dice que si México acatara la convención de Palermo de la ONU podría comenzar a doblar el brazo de la violencia organizada. Dice que son sólo 4 puntos y al decirlo hace parecer como si fueran 4 mínimas cosas que debería, y podría, cumplir México: 1.- Establecer una coordinación en el sistema judicial para acabar con la impunidad; 2.- Investigar y desmantelar activos de empresas legales que podrían ser usadas por los criminales; 3.- Aplicar medidas para contener la corrupción dirigiéndose a los pequeños alcaldes de los municipios controlados (una gran mayoría) por el crimen organizado; y 4.- Controlar factores de riesgo, como la escolaridad de la gente.

“Los países que más respetan los derechos humanos colocan a los policías con la sociedad y la sociedad colabora”, dice Buscaglia.

Sobre el movimiento que organizó el poeta Javier Sicilia: “Hay que operativizarlo, incluir a figuras como el Padre (Alejandro) Solalinde, reconocido por su lucha a favor de los migrantes; hacer páneles de trabajo para diferentes políticas; y hacer alianzas internacionales. Así trabajaba Gandhi”. En este sentido la sociedad civil y el Estado “son como del Siglo 19”, a quienes les haría falta una “actualización” como la que ha hecho la Iniciativa Privada de cara a los procesos de globalización.

Esto ha sido de alguna forma posible en Rusia. Sí, en la Rusia de Putin. Y para ello añado comentarios de la rusa Elena Panfilova, fundadora de Transparencia Internacional en Moscú e interesada por los derechos humanos desde hace más de tres décadas. Pero ojo, sus comentarios no llevan a una Rusia transformada, sino a una Rusia donde por lo menos ella y su organización ven un país con esperanzas.

“El nicho con el que hay que trabajar es el de los jóvenes profesionales y los jóvenes empresarios, quienes tienen la edad y la necesidad de hacer un cambio”, señala Elena Panfilova. Ella ha estado en pláticas en México y ha visto que ambos países tienen similitudes. Ella ve una similitud en el nicho de la gente joven, empresarios sobre todo. Ese nicho ya estaría cansado de regímenes corruptos y criminales y querría hacer un cambio. Para ello dijo que sí haría falta una pequeña señal lanzada desde el gobierno.

“El actual gobierno anunció una lucha anticorrupción. No hace mucho por ello pero por lo menos da la oportunidad de abrir el debate”, dice Panfilova, quien añade que para ello habría que proveer también de herramientas esenciales al pueblo, como un internet de banda ancha y otros medios que fomenten la comunicación y el debate público de decisiones gubernamentales.

Así las cosas, pues.

miércoles, junio 08, 2011

Posibles soluciones para México desde Berlín: La policía


El "nuevo rostro" de las favelas,
como lo describe la revista Época,
de donde tomo la foto.
Hay historias que se quedan fuera de los medios tradicionales. Esta es una de ellas:

En los días pasados se desarrolló la conferencia Crimen Organizado Transnacional en la Fundación Heinrich Böll. Fueron tres días de intercambio de ideas sobre la situación de delincuencia organizada en países como Nigeria, México, Italia, Afganistán y Brasil., sobre todo. Los ponentes fueron expertos de varios países. Aquí mencionaré algo de los mexicanos pero estoy pensando en una entrada especial para lo que me dijeron.

De quien quiero hablar ahora es del Coronel Robson. Robson Rodrigues da Silva es un policía brasileño, fundador y coordinador general de las Unidades de Policía Pacificadora en Río de Janeiro. Su versión es la oficial, y por ello todavía queda a duda, pero no por ello deja de ser una propuesta a realizarse en el conflictivo México.

Cuando Robson Rodrigues habla parece tener la solución al crimen organizado en barrios pobres de una ciudad latinoamericana: “Hubo la necesidad de hacer a los policías más humanos. Por un lado queríamos que los ciudadanos tuvieran sus garantías más básicas respetadas y por otro que la policía tuviera de nuevo la reputación que merece”.

Hace dos años las llamadas UPP fueron creadas para disminuir la violencia en las favelas de Río de Janeiro. Comenzó en la de Santa Marta y ahora ya son 17 UPP en unas 63 favelas. La crítica es que el programa está con miras al mundial de futbol de 2014, y que después ya no seguirá, pero por lo que Robson Rodrigues cuenta, parece que podría ser un modelo a seguir.

Para crear estas UPP se siguieron los siguientes principios: se usó el mismo presupuesto estatal que se usaría para un nuevo cuerpo policial; se empleó a gente de fuera de las corporaciones existentes para evitar corrupción; y se dan gratificaciones económicas por cualquier porcentaje de violencia disminuido.

También se instalaron bases policiales dentro de las favelas problemáticas; se hizo (hace) una academia con nuevas materias como mediación de conflictos vecinales, derechos humanos y violencia doméstica; y se trabaja en conjunto con una policía investigadora.

“Es un modelo que cree en la fuerza de la gente. Se privilegia la prevención antes que la represión. Lo que por el contrario hace México es muy equivocado. Mandar al ejército a las calles es haberse saltado este paso”, señala y agrega que lo más difícil de cambiar es la mentalidad de los policías. Ahora está en la fase de quitarles las “armas de verdad” y darles en su lugar unas pistolas de goma, pues la situación de crisis ya pasó.

Después me senté a platicar con una colega mexicana, Luz Sosa. Ella viene de Ciudad Juárez. Trabaja como reportera de policía y casi brinca de cadáver en cadáver cada día. “A veces llego a acordonar la zona porque la policía no llega”, me dice. Pero por la tranquilidad con la que habla y se mueve parece que no podría ni ver un arma.

Ella reacciona escéptica al modelo brasileño en Ciudad Juárez al principio, sobre todo por la incredulidad a las autoridades, pero sí se imagina que las bases policiales instaladas en el corazón de los lugares más deteriorados pudieran funcionar.

“Ciudad Juárez tiene sólo 2 mil 700 policías para toda la región y 20 agentes del ministerio público”, dice. Un intento en elevar el valor de la autoridad o estaría nada mal, pues éste no se ha perdido por completo como es la percepción general. Las ambulancias y los hospitales no atienden a los heridos de las balaceras hasta que haya policía presente por temor a ser atacados.

También faltaría un trabajo coordinado entre autoridades porque aunque sí existe una pequeña radiografía del delito, ésta no se comparte con la policía investigadora ni con otras autoridades.

“El resultado ahora es que las colonias se están privatizando. Los vecinos cierran sus calles y contratan seguridad privada”, dice Luz.
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