jueves, junio 23, 2005

* Definiendo Berlín. Los meseros.

Cualquier similitud con la siguiente información, no es mera coincidencia. También pasa en otras ciudades, pero con menos exageración.

--------------> Berlín, la ciudad de los meseros insolentes.

De esta capital en el resto de Alemania se dice que tiene gente malencarada. Así hablan los provincianos de Francia sobre París, así hablan los de otras ciudades de México respecto al D.F. y Nueva York tampoco se salva. Y si en algo se puede ver claramente es en los restaurantes.

¿En cuánto tiempo podría usted, estimado lector, lectora, aprenderse un menú? En Berlín hay el tiempo suficiente como para hacerlo... incluso en alemán. Usted podría sentarse a la mesa de un restaurante, café o bar y, con suerte, tener un menú a la mano para empezar con el escaneo de su contenido. Con menos suerte, usted tendrá que pedirlo al mesero que más pronto pase en las cercanías de su mesa. Aquí es donde empieza la aventura.

La escena: está usted con su amigo. Se citaron para después del trabajo. Ambos están sedientos, con ganas de tomarse un par de cervezotas alemanas, en tarros de medio litro. Empiezan a salivar, ya no aguantan más. De repente, pasa un mesero (o mesera, es igual el género que usted le quiera dar). ¡Fuuuooossshhhhhh! Veloz. Apenas lo vio, él a usted y usted a él. Digamos que ambos notaron que hay un nuevo cliente y un mesero. Una simple ecuación mercantil.

La plática entre usted y su amigo continúa. Cada vez entran en más detalles que los hacen concentrarse en esas historias que se cuentan, la familia, los viajes, las novias, qué sé yo. Gracias a la concentración hemos perdido de vista a nuestro mesero. Bueno, ¿qué no es más bien el mesero el que nos debería tener en vista? ¿para qué quiero yo estar siguiendo a un mesero? me pregunto yo.

Pero son estas preguntas las que uno se empieza a hacer después de estar sentado y no recibir atención alguna en 20 minutos. Es entonces cuando llega el encargado del servicio restaurantero. Bueno, no, cuando pasa fugazmente ¡fuuuuuoooossshhhhhh! y deja en su estela un par de menúes así como se reparten los naipes de una forma profesional y alguien tiene que echar la mano para evitar que deslicen más en la mesa.

Si usted encontró un menú en su mesa desde el principio podrá ahorrarse las escenas pasadas.

Más minutos de plática y más pasos fugaces del mesero. Imagínese, estimado lector, que después de haberle dejado esas cartas, nuestro personaje con sueldo llega a tomarle la orden, no 30 o 40, sino ¡hasta 55 minutos! más tarde desde que llegó a sentarse a la mesa. Yo pongo esa cifra porque sí está basada en la realidad. Yo estoy orgulloso de tener ese récord. ¿Qué por qué no reclamé desde antes? ¿qué por qué no le estaba gritando ya al mesero? Bueno, tenía años de no ver a mi amigo y lo único que hacíamos como de forma automática era platicarnos más y más cosas de nuestras vidas. Pero era obvio el momento en que uno de nosotros se estaba secando.

Mi historia termina donde me levanté a pedir las cervezas al tendero (bar tender entre los más jóvenes). Dos minutos después de que estábamos con hipo por los primeros tragos desesperados, llega nuestro querido mesero: "oiga, ¿por qué le pidió esas cervezas al tendero y no a mí? ¿canceló con él al menos la orden que usted acababa de hacer conmigo?"Increíble.

¿Qué haría usted? ¿irse a otro restaurante donde le puede pasar lo mismo? Me atrevo a decir esto porque no es la primera vez que me pasa, y no sólo tiene que ver con el tiempo de espera del menú, de la orden o de la cuenta, sino de la atención. Usted podrá pasar con seguridad unos 20 minutos en promedio deseando, bueno no deseando, esperando que le cobren su cuenta para poder estar libre de su restaurante. Y lo peor es que en las reglas del buen hacer de Alemania no está bien visto que uno le levante el brazo, le silbe o le llame con esos ruidos labiodentales al mesero. No. Eso no se hace. Al mesero hay llamarlo esperando a que éste voltee a ver la mesa en la que uno está sentado y abrir uno sus ojos por completo (en señal de que usted se está secando, de que quiere ir al baño y no se puede parar porque no le han cobrado o simplemente para mostrarle con los glóbulos inflados y las cejas levantadas que usted quiere levantar la pinche orden). Qué desmadre. Sólo en Alemania.

Berlín es al parecer una ciudad de artistas. Es una ciudad donde la gente no quiere trabajar. Donde todos quieren ser alternativos. Yo no me he sentado en un bar donde haya personas que me digan "yo trabajo en...", "mi jefe me dijo que...", "vi a mis compañeros de trabajo y son unos..." No, no hay eso. Aquí uno siempre se sienta a hablar con estudiantes (con 30 años de edad), con artistas que están intentando un nuevo proyecto, con alguien que dice que viene de un viaje que le tomó meses hacer entre árboles, lagos e islas recónditos.

De los casi 5 millones de desempleados que hay en Alemania, parece que yo me junto con la mayoría en Berlín. Bueno, no quiero exagerar, pero parecería que hay más de los que las cifras dicen. En esta capital, de acuerdo con las cifras oficiales, hay unos 270 mil desempleados, de 3.5 millones de habitantes. Sigue siendo mucho. Cerca del 8 por ciento de las personas. O sea ocho de cada 100 en un bar no tendrán trabajo, pero a mí me parecen más. Y como meserear es un trabajo relativamente fácil y siempre necesitado, nunca faltará que haya contratos para ello.

Y la movilidad de los meseros es demasiada. Si usted va a un restaurante un mes y al siguiente vuelve a poner un pie ahí, olvídelo, ya no volverá a ver a esa mesera que le pareció una linda chica (a pesar de su mal servicio).

La técnica es prácticamente saber lo que uno ya va a ordenar y, apenas sentándose, ordenarlo ipso facto.

Que no se diga más. Meserooooooooooooo.

Yaotzin.

3 comentarios:

Marta dijo...

Hola! Puse un enlace, de este artículo, a mi blog.

Carlos Codina dijo...

Hace unos días leí este blog donde hablas de los meseros, para mi camareros de Berlín. Como dentro de unos días vendré ha vivir a Berlín pense: !que futuro más oscuro me espera!, a parte de que voy a perder el sol y la luz de España ... tendré que pelearme, para simplemente tomar una cerveza o un café.
De alguna manera hace ya tiempo que tengo claro que entorno al mediterraneo la gente son más serviciales, que al norte de Europa, aunque esto también esta cambiando por lo menos en España, parece como si el ascender en el nivel económico y social fuera equivalente a dejar de ser amable hacia los demás,... es una pena, pero tampoco pensaba que hubiera una diferencia tan abismal.
Estos días estoy en Berlín, y he ido a comer y tomar alguna cerveza por Berlín y de momento, me parece que he tenido más suerte. Primero te tengo que recomendar un sitio donde comimos un par de pizzas muy buenas, quizás las personas que atienden no son originales de Alemania, no lo sé, pero creo que nos atendierón muy bien, el sitio es Eiscafé di Russillo y esta en el exterior de unas galerias comerciales que se llamán Gropius c/Johannisthaler Chausee 307 12351 Berlín Eiscafé di Russillo.
También tomé un par de consumiciones en un bar que esta en una esquina de la calle GroßbeerenStraße junto al parque Viktoria, y otro que esta en el interior del parque Viktoria y si no recuerdo mal se llama algo así como Gathaca, los dos son autoservicio (Selbstbedienung) , o sea te tienes que molestar en acercarte a la barra a pedir, pero también creo que el servicio es correcto,. Espero que mejore la opinión sobre los meseros de Berlín,... Y quizás algún día podamos compartir una cerveza en alguno de los bares de Berlín Prost!

Google Page Rank 6 dijo...

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