martes, febrero 27, 2007

Luchar contra estereotipos

La vista no podía ser mejor: la Puerta de Brandeburgo desde un tercer piso. Casi como la que tienen aquellos que se hospedan en el hotel Adlon.

Pero en esta ocasión no era el Adlon, sino el Dresdner Bank, que está al lado de la Embajada de Francia. Ahí estuve con un grupo de periodistas alemanes y latinoamericanos. Unos y otros estaban en un curso de preparación para cumplir con un programa de becas que fomenta el Gobierno alemán. Los alemanes se van a países de América Latina y los latinos a medios alemanes por un espacio de tres meses.

La plática que tuvimos fue sobre la forma de informar desde uno y otro continente. Y al final, aunque son realidades muy distintas, las dos formas de vender textos, escribirlos y publicarlos se simplifican en una palabra: estereotipos que, más bien, serían arquetipos.

El éxito de presentar una información, desde donde quiera que sea, radica en hablar de catástrofes. Por eso los alemanes han oído hablar de las erupciones del volcán mexicano Popocatéptl y por eso los mexicanos han oído hablar de la matanza de la escuela de Erfurt.

Eso es normal, pero lo que sigue es una mala costumbre de los medios.

Para los alemanes, y seguro para muchos en el mundo, los mexicanos somos gente con sombrero que descansa a la sombra de un espinoso cactus, que come tortillas con chile y bebe tequila sin parar, y que dice ándale, ándale, arriba arriba, yepa, yepa, como Speedy González. Los alemanes no cantan mal las rancheras: ellos son para los mexicanos Oktoberfest, cerveza, salchicheros, nazistas y, claro que no podía faltar, Hitler. El ejemplo que más me gusta para esta simplificación es el de una amiga alemana que fue a México por primera vez. Se presenta con el papá del chico con el que empezó a salir y éste le pregunta, en primera instancia, ¿cómo está Hitler?

Estamos en el Siglo 21. Ya llovió, y la cerveza alemana ya se fabrica con limón o coca cola, las salchichas ya cambiaron por kebaps y Alemania es el país que más ha estudiado su pasado de la Segunda Guerra Mundial. Pero esos son los temas que más fácilmente venden. Ojo, no los que más venden, los que más fácil lo hacen.

Un gran ejemplo del que hablamos los periodistas latinos y alemanes en esa reunión fue el siguiente: antes del mundial de futbol se reportó bien de los preparativos, pero cuando se dijo que hubo un caso de ataques neonazistas en un barrio muy chic de Berlín, todo el mundo puso de verdad los ojos en Alemania. El caso en particular fue el ataque de un neonazi a un italiano en la estación de metro Eberswalder Strasse, del barrio Prenzlauer Berg. Justo en ese tiempo yo puse que se rentaba una habitación en un departamento cerca de ahí y recibí cartas de un lector muy enfadado que me escribió a este blog casi estigmatizándome por promover un departamento en una zona nazista de Alemania. En una de las cartas me mandó incluso la información que salió de algún medio informativo.

Esto me conmovió, claro, pero no creo que sea para que alguien me escriba enfurecido, en primer lugar, y en segundo, por un ataque así uno no debería de juzgar a todo un barrio, a toda una ciudad o incluso a todo un país con su gente. Si todos supieran lo agresivo que es el barrio de Tepito en México. O las peleas de pandillas latinas en Madrid. O los asaltos a luz del día en Brasil. Son cosas constantes que también podrían tildar a esos países como inseguros no sólo para los habitantes, sino para todos los turistas.

Unos días después del ataque del italiano salió en los medios que él confesó: el tipo estaba borracho y se cayó en las vías del metro y se lastimó. Pero como buen italiano y como buen extranjero, se aprovechó de un calificativo que le echaría la culpa a los alemanes. Pero fue peor, los medios se aprovecharon también de eso y la noticia dio la vuelta al mundo.

¿Cuál es la verdad? ¿quiénes son los alemanes? ¿qué hacen ahora?

Cuando yo vine a Alemania como corresponsal mexicano, quise luchar contra la publicación de estereotipos. Creo que me ha salido bien, pero quizás, junto con mis otros colegas, estamos haciendo nuevos prototipos que se convertirán en estereotipos estigmatizados para luego pasar a ser parte de una segunda generación de arquetipos.

¿Quién sabe?

Yaotzin.

1 comentario:

Marta Salazar dijo...

muy bueno tu art., le pongo un link, ahora mismo. Sls!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...