domingo, marzo 25, 2007

El aniversario de la Unión Europea, entre la pregunta de la europeidad y la fiesta internacional.

La noche del sábado 24 de marzo pasará a la historia como una de las noches culturales más grandes de Europa.

Los museos más importantes de Berlín abrieron sus puertas hasta la madrugada y los mejores antros pusieron música de los 27 países de la Unión Europea para festejar el 50 aniversario del bloque.

Berlín se llenó de europeos, residentes y visitantes. ¿Y cómo no? Si con el acuerdo de Schengen y con los vuelos de bajo costo todo mundo puede ir a donde y cuando quiera.

Los miles de ciudadanos europeos de todas las edades que se pasearon en la “Noche Europea” en Berlín estaban reflejando el espíritu de vivir sin fronteras y en una gran unidad.

La Isla de los Museos, 19:00 horas. Afuera del Museo Antiguo, que alberga el busto de la Nefertiti, había un juego de luces y música clásica que se escuchaba en casi todo el centro de Berlín. Españoles, italianos, ingleses y franceses, entre otros, hacían filas para comprar sus boletos de 14 euros que les permitirían entrar a los 11 museos más importantes de la ciudad, donde se albergan esculturas, pinturas y otros objetos de la historia europea.

La noche comenzaba. La gente se movería con transportes especiales gratuitos hasta las dos de la mañana. Berlín padecía del tráfico, algo que no es propio de la ciudad.

En el Kulturforum se inauguró una exposición dirigida a medir la europeidad de los ciudadanos. En computadoras, jóvenes y adultos tenían que armar el rompecabezas de la Unión Europea, y cada vez que acertaban a poner un país en el lugar correcto, les saltaban ventanitas con preguntas como “¿Cómo se llaman en España los hombres que participan en una corrida de toros?”. El griego Tasos, un joven de 30 años de edad, se voltea con una ceja levantada para pedir ayuda. Alguien le dice entonces “toreros”, pero entonces resuelve otros países y le aparecen las ventanas “¿Cómo se llaman en Francia las cataratas más grandes, incluso más que las del Niágara?” y “¿Cómo se llama en Italia el postre nacional?”. Tasos deja el Mouse y se va.

Pero, ¿quién es europeo? ¿cómo se define la europeidad? ¿qué se espera del bloque de los 27? Por ahí un alemán se atreve a contestar en general: “librarse de Estados Unidos”.

Más allá de las cuestiones políticas, un europeo se define por un estilo de vida que abarca a todo el continente. Björn es alemán, pero le ofrecen trabajo en Austria y tiene una novia portuguesa. María del Mar es española, estudia periodismo en Berlín y se ligó a un alemán con el que quiere vivir.

Mucho de lo que son los europeos de hoy en día se lo deben al programa de intercambio estudiantil Erasmus, que comenzó en 1987 y que ahora es toda una institución. Casi dos millones de personas han participado en él y uno de los países que más se solicitan es España. Ahora todos los jóvenes europeos hablan inglés y español como primeras lenguas extranjeras.
En Berlín, el español, el original, el castellano, es una de las lenguas extranjeras que más se escucha, sobre todo en esta Noche Europea. “¿A dónde nos vamos a ir? ¿ya visteis la cantidad de clubes que tocan música esta noche? Joder, que no nos va a dar tiempo”, dice Anna, una polaca de 26 años que vive en Berlín como gerente de una empresa española.

Son las 20:00 horas. En los pasillos del metro de Berlín se escuchan a unos músicos con arpa y violín pidiendo unas monedas. “Son la contribución de Europa del Este”, bromea una alemana.
Pero más allá de la broma, es verdad que con la Europa de los 27, Berlín se convirtió en la ciudad que une Este y Oeste, y uno de los principales cruces hacia Occidente de los nuevos europeos, Bulgaria, Rumania, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Hungría y República Checa.

De todos ellos, más los viejos miembros, es posible tener una probadita de su música en los 35 antros que contrataron DJ y grupos en vivo de esos países. Donde tocan los Alemanes, Italianos y Franceses hay un éxito tradicional, nada malo, pero los representantes de Polonia y Grecia dan la sorpresa con llenos apabullantes.

Prenzlauer Berg, el barrio donde Angelina Jolie y Brad Pitt tendrán su casa, 23:00 horas. En uno de los clubes del Pfefferberg se respira sólo humo de cigarro. Esto es algo que todavía no une a los europeos. Eso sí, los españoles escapan de su país no fumador y se aprovechan de Alemania, que todavía no tiene ley anti-fumadores, así que vienen a depositar su humo a diestra y siniestra. Entre las nubes de humo del antro (como en México se dice club) empieza a tocar una banda con vocales polacas y un sonido que ya dejó las famosas trompetas del Este: se trata de un avant jazz, como ellos lo llaman, un sonido que hace que entre más y más gente. Las cámaras de televisión se encienden y entrevistan a algunas personas. Los tres miembros de la banda se sienten estrellas populares.


“Es la primera vez que tocamos aquí. Es una gran oportunidad para que la gente nos conozca y para abrirnos las puertas al continente”, señala Monika Bożyk, la vocalista del grupo polaco Letko, con un inglés apenas salido de Varsovia.

Seguro que mañana hablará alemán.

Y.

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