lunes, marzo 26, 2007

¿Hay algo bueno en la Declaración de Berlín?

La Declaración de Berlín de los 27 miembros de la Unión Europea trajo un torrente de críticas negativas, pero parece que también tiene algunas virtudes.

Después de un fin de semana de fiestas por los 50 años de la Firma de los Tratados de Roma, algo que se tradujo como los 50 años de la Unión Europea, llegó un lunes de cruda. Un lunes en que todos, expertos, periodistas y seres humanos sin culpa, estábamos tratando de aboser lo que había pasado.

Eran las 7:30 de la mañana y me encontraba en la Sociedad Alemana de Política Exterior. Ellos organizaron algo que llamaron Early Bird Breakfast, así, en inglés, así que ahí estaba a esa hora comiéndome unos muffins de chocolate con bocadillos de jamón y queso. Tres tazas de café, para empezar. A las 8:00, algunos expertos de la sociedad nos dieron sus impresiones sobre La Declaración de Berlín.

De las cosas negativas creo que se ha hablado mucho, como que no se había logrado poner de acuerdo a los 27 con la Declaración de Berlín, que no se establece una postura frente a Estados Unidos, la guerra ni la ampliación, que no se habla de la lucha contra el terrorismo, etc., pero creo que habría que destacar algo que se dijo en este desayuno tempranero de pajarillo: que esta declaración propicia una reflexión sobre el continente que hace mucho tiempo no se hacía.

“Los 27 nunca se habían sentado juntos a reflexionar sobre su identidad. La primera vez que se reunieron fue a principios de marzo para lograr un consenso colectivo sobre medio ambiente, pero con la Declaración de Berlín tuvieron que pensar en el pasado y futuro de Europa”, señaló Michaele Schreyer, vicepresidenta de la organización Movimiento por Europa e invitada por la Sociedad Alemana de Política Exterior a debatir sobre el tema.

Para Schreyer, esta declaración fue la primera piedra para pensar de manera plural en resolver problemas que a todos aquejan también de manera individual, como el terrorismo, la inmigración o el consumo de energía. Y es simplemente eso, comenzar a pensar en conjunto. Es eso que tratamos de hacer también con esta nota en este blog en este momento.

“Este texto es como una promesa y demuestra un trabajo en conjunto que podría encontrar una nueva argumentación para la UE”, agregó Schreyer.

Incluso el presidente ruso Vladimir Putin pensó en el significado de Europa el mero día del aniversario, el 25 de marzo pasado, cuando publicó un texto en el semanario alemán Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung: "Rusia comparte con el resto de Europa sus valores y principios básicos. Una Europa unida, estable y floreciente responde a nuestros intereses".

Además de la reflexión, con la Declaración de Berlín se demostró que puede haber consenso entre los 27, porque si bien hubo problemas para aprobarla, al final estaban todos ahí, leyéndola, escuchándola y aceptándola. Quizás Polonia y República Checa estaban un poco de renegados, pero aceptaron.

“Señoras y señores, no hay necesidad de hablar sobre errores. Europa ha sobrepasado peores obstáculos muchas veces. Las negociaciones de los tratados que marcan el 50 aniversario de hoy es un gran ejemplo de ello”, señaló en su discurso de ese domingo Angela Merkel.

Esos principales opositores, los presidentes polaco y checo, Lech Kaczynski y Vaclav Klaus, son quienes critican la falta de procesos democráticos. Son, pues, unos euroescépticos. Sólo que los expertos dicen que Europa no puede caer tan fácilmente en manos de ellos.

“La Declaración de Berlín deja en claro que Europa no es producto de neoliberalistas, sino una respuesta a la globalización que crea un modelo social de economía de mercado”, dice el politólogo alemán Henning Riecke, analista de los discursos de las presidencias alemanas del Consejo Europeo.

Pero para muchos no existe dicho modelo social y, mucho menos, democrático porque los ciudadanos no son consultados sobre las decisiones de alto nivel.

“¿Qué es lo que se quiere, algo perfecto? Cada país tiene una constituciónque ha sido cambiada decenas de veces. La Declaración de Berlín puede dar luz verde a una Constitución Europea que después puede ir cambiando, eso es parte de la evolución de la sociedad”, nos dijo Andreas Maurer a la prensa extranjera en Berlín, director del Grupo de Investigación para la Integración de la Unión Europea.

Creo que Europa no se puede definir en una sola frase, ni como sociedad ni como aparato político, pero el proceso de estarlo haciendo ha estado siendo aleccionador.

Yaotzin.

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