martes, mayo 01, 2007

Ser policía en México

Es uno de los peores trabajos que uno puede tener en la vida. Ganan muy poco dinero, no son una verdadera autoridad y, en el mejor de los casos, se dedican a cuidar autos en la calle y piden una propina por ello. En el peor, se convierten en delincuentes.

Esto no lo hago ni si quiera con mis textos por las cuestiones de derecho de autor, pero ahora creo que merece la pena publicar el texto completo sobre la vida de un policía que salió publicado en el periódico Reforma de la Ciudad de México. El maltrato a los policías por parte de sus mismos conciudadanos es otra de las violaciones a los derechos humanos.

¿Alguna vez pasaría esto con un policía en Alemania?

Yaotzin.



Atropellan carrera de agente de tránsito

Eduardo entró a la SSP-DF por vocación, pero afirma que se siente decepcionado porque los capitalinos no respetan a los policías

Por Henia Prado

Ciudad de México (1 mayo 2007).- Ser agente de Tránsito en el DF no es cosa fácil.Apostado en un crucero de la capital dirigiendo la vialidad, Eduardo, que pidió omitir su apellido, relata que 10 años atrás se alistó en la Secretaría de Seguridad Pública del DF.En su paso por Iztapalapa realizó detenciones importantes que le costaron poner en peligro su vida.

Por ello decidió cambiar la pistola por el silbato de Tránsito.

Entonces, las balaceras, persecuciones y amenazas de muerte se transformaron en insultos de automovilistas y peatones.

"No hay respeto a la autoridad. Me han atropellado nueve veces. Les marcas el alto y te avientan el carro.

"Una vez un señor me atropelló y fui al hospital con fractura y desgarre de ligamentos. El señor no quería reconocer su culpa, hasta me dijo que le pagara los daños", cuenta.

"Aquí el que te puede fregar, te friega, no tienes garantías. A veces es mejor dejar ir a los conductores porque te metes en un problema o si son mujeres te la voltean.

"Lo que me da más coraje es que todos se quejan: 'es que el policía me pidió' (mordida), ¡no es cierto! Lo primero que ellos hacen cuando se bajan es: 'qué onda poli, ¿échanos la mano?

"Yo entré aquí por vocación, porque me gustaba mucho ayudar a la gente, pero aquí ya no sabes si cuidarte del ciudadano, si cuidarte de los mismos mandos o cuidarte de los rateros, te traen fregado".

La decepción es tan grande, que piensa retirarse de la Policía."Ahorita estoy tratando la forma de pedir una licencia y poner un negocio".

Eduardo pasa ocho horas de pie en un crucero de Insurgentes, sorteando a los infractores, pero no cuenta con radio o patrulla, sólo con su celular para pedir auxilio a sus compañeros en caso de emergencia.

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