miércoles, julio 18, 2007

Cruise, el indeseado de Berlín.


Era una medianoche calurosa del viernes 15 de junio. Tom Cruise y Katie Holmes terminaron de cenar con el director de cine Bryan Singer. La pareja de actores salió del lujoso restaurante Borchardt y se dirigió a un gran edificio de cristal en los ricos suburbios del Berlín Occidental: la central de Cienciología en Alemania.

Ahí, Cruise y Holmes vieron una pequeña exhibición sobre la historia de la Cienciología que hay en la planta baja y después desaparecieron de la vista. Casi tres horas después, a las 2:45 horas, ambos salieron en dirección a su hotel, ubicado en el Gendarmenmarkt, el centro histórico de Berlín.

Tom Cruise se rentó todo el octavo piso del hotel Regent y se trajo a su esposa Katie Holmes y su pequeña hija. Estará unos cuatro meses aquí filmando a partir de hoy miércoles la historia del que es calificado uno de los héroes alemanes más grandes de todos los tiempos, Claus Philipp Maria Graf Schenk von Stauffenberg, o en corto el conde Claus von Stauffenberg.

La película se llama Valquiria (Valkyrie, en inglés) y pretende recrear el movimiento conspiratorio que armó Stauffenberg contra los nazis, llamado en alemán ‘Operation Walküre', que culminó con un atentado fallido hacia Adolfo Hitler el 20 de julio de 1944. Hitler apenas salió dañado de un tímpano y Stauffenberg y miles de posibles desertores más fueron muertos esa noche.

En teoría, el actor hollywoodense estaría reviviendo uno de los pocos momentos heroicos que se recuerden en la historia del nacionalsocialismo, pero en la práctica Cruise es rechazado por los alemanes por su pública militancia en la llamada Iglesia de la Cienciología. Se le impidió filmar en el sitio histórico donde Stauffenberg planeó todo y luego fue ejecutado, el Bendlerblock, además de que la Policía de Berlín le negó también el permiso de utilizar sus instalaciones.

¿Cómo se debe de interpretar este rechazo? ¿es correcto guardar distancia hacia la Cienciología por el hecho de que sea vigilada por sus dudosas actividades en Alemania a la par de las organizaciones terroristas? ¿hay implícito ahí un antiamericanismo?

En el 2000 el gobierno de Estados Unidos acusó que Alemania estaba discriminando productos estadounidenses por razones de religión y el caso más notable fue el boicot aplicado al sistema operativo Windows 2000, porque un programa del sistema había sido desarrollado por una compañía cuyo director es cienciólogo. En enero del 2007 tampoco cesaron las protestas contra estos “lava cerebros” al inaugurar la sede berlinesa de la Cienciología. En encuestas desarrolladas por internet, dos de los medios informativos más grandes de Alemania, Der Spiegel y Die Welt, lanzaron la siguiente pregunta a sus lectores: “¿debe un cienciólogo hacer el papel de un héroe de la resistencia?”. Una asombrante participación en ambos medios se fue por el “no”. En Der Spiegel, 4 mil 447 personas habían participado hasta hace un par de días y el 75 por ciento de ellos contestó que no querían a Cruise en el papel de Stauffenberg. En Die Welt, de las 14 mil 530 personas, lo hizo un 32 por ciento. Un porcentaje más bajo en comparación porque el resto se repartió en otras respuestas de la misma pregunta que de alguna forma también rechazaban la actuación de la estrella estadounidense, pero no con un "no" directo.

Estos días he tenido conversaciones con varios periodistas corresponsales en Berlín sobre este rechazo y la mayoría coincide en que se le debe dejar filmar. Dicen que él no es el mejor actor que puede haber en la historia del cine, pero sí alguien que puede interpretar muy bien a Stauffenberg. Muchos de ellos se sujetan al hecho de que Alemania no debería de rechazar a nadie por sus creencias o rasgos físicos, tal y como lo dice un editorial del diario estadounidense Philadelphia Daily News: “Nosotros decimos, ¿qué mejor forma de traer a brote la era nazi que con negarle a un hombre su trabajo debido a sus creencias?” (bueno, es un diario gringo y hay que ver, además, que en ese país la Cienciología es considerada como una religión).

El problema, creo yo, es que en este caso Tom Cruise tiene casi una lucha personal contra Alemania por postura anti-cienciología que ha crecido en el país. Y que él ahora interprete el papel de alguien que se impuso a los nazis, lleva el mensaje implícito de que él y la Cienciología (porque él nunca se desprende de su papel de miembro y portavoz de su "religión") están en contra de los nazis. Y estar en contra de los nazis en una Alemania que después de 60 años del fin de la guerra no puede superar su pasado, es enarbolar un papel de heroísmo, de reconocimiento, de valor.
Se dice que Cruise ha alcanzado en el interior de su organización un rango de Thetan Operativo del Nivel VII, lo que le permitiría tener un gran dominio sobre la vida, pensamiento, materia, energía, tiempo y espacio. Y Cruise nunca separó su trabajo ni su imagen de su militancia en la Cienciología y, al contrario, siempre lo hizo notorio en entrevistas y shows televisivos.

“Si Tom Cruise hace el papel ahora del héroe más importante de la resistencia nos quiere decir con ello: ‘nosotros cienciólogos luchamos contra los nazis’. Sólo quiere hacer política”, explica Ursula Caberta, experta en sectas de la Oficina de Hamburgo para la Cienciología.

Años antes ya le había sido negado el permiso a Tom Cruise filmar en Berlín. Quería hacer escenas para su película Misión Imposible III en la cúpula del Bundestag (el Parlamento alemán) pero al final terminó filmando en República Checa. En esta ocasión no se puede atestiguar un rechazo directo al cienciólogo, pero era casi obvio. La razón que dio antes el presidente del Parlamento Wolfgang Thierse, y la que da ahora el presidente del Memorial de la Resistencia Alemana, Peter Steinbach, es la misma: "un posible daño a un lugar digno o de recogimiento". Sólo el Ministro de Defensa, Franz Josef Jung, se atreve a hacerlo más claro: “el permiso para que un alto funcionario cienciólogo filme en un edificio federal sería una forma inmediata de reconocimiento político para la secta”.

La lucha es entonces por no reconocer a esta organización como una religión ni como una iglesia ni nada parecido. Tiene, empero, 5 o 6 mil miembros en Alemania y una gran sede de 4 mil metros cuadrados en Berlín, esa que visitó Tom Cruise.

En Alemania, la Cienciología ha tratado de hacerse reconocer como una Iglesia en numerosas ocasiones ante los tribunales alemanes, pero no ha tenido éxito. Por el contrario, los servicios de inteligencia de la llamada Bundesamt für Verfassungsschutz, Oficina Federal de Protección de la Constitución, tienen bajo observación a esta “Organización de la Cienciología”, tal como lo hace con los grupos terroristas islamistas, ultraderechistas y las de extrema izquierda. La razón es que tiene ideología que daña los principios de la constitución alemana, como reducir las libertades de los individuos al acosarlos y ponerlos sujetos a demandas si de repente se giran en contra de esta organización.

Y si al final todo lo debemos de ver con los ojos de cine, pues no hay más que preguntarle al actor Thomas Kretschmann, quien interpretaría a Claus von Stauffenberg, sólo que en cuanto Tom Cruise y United Artists, del que es accionista mayoritario, tomaron la producción de la película, el estrella de Top Gun se agarró a sus pistolas y se adjudicó el papel de Stauffenberg.

Toda la discusión se vuelve absurda si vemos que el Fondo Alemán para la Promoción de Películas dará 4.8 millones de euros, pero la pregunta inicial queda: ¿debería Cruise de interpretar a Stauffenberg?

Yaotzin.

3 comentarios:

Jesús González dijo...

Uff. Como te dije en el Morena, la verdad no sé exactamente qué pensar sobre el tema aunque, meditándolo un poco mejor, independientemente a lo cienciólogo me parece que el limitado espectro histriónico de Cruise quedará corto para interpretar al conspirador alemán. Sinceramente, en su generación hay mucho mejores actores que podrían llevar perfectamente el rol, como Robert Downey Jr., por menicionar alguno.
Cosas de siempre, cosas de uno: Tom Cruise siempre me ha caído mal.

C.J.

Marta Salazar dijo...

Hola hola!

El Die Welt, desde esta semana, se lanzó totalmente a favor de que le permitan filmar.

Gracias, sobre todo, a su redactor estrella, al historiador (Erlangen) Michael Stürmer.

El FAZ, con Schirmacher a la cabeza, ha liderado la resistencia a Tom.

Me quedo con el Die Welt!

Un abrazo Yaotzin!

Marta Salazar dijo...

te puse un link...

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