lunes, julio 16, 2007

Sexo en la ciudad

Hoy me sentí una especie de Carrie Bradshaw en Berlín.

Son nuestros primeros días del año con 34 grados y en Berlín se respira el sexo. Las mujeres salen con vestidos más chicos que mi imaginación y los hombres muestran sus cuerpos herculosos. Hoy hace un año es cuando en una de las revistas de la ciudad encontré dos anuncios, uno tras el otro, de dos personas buscándose. Una mujer de bikini rosa que buscaba a un hombre que había visto en un lago, y él buscando a la chica del bikini rosa. Así está la cosa aquí. Todo mundo se viste sexy aunque nadie se habla.

Creo que Berlín en verano se convierte en un la ciudad de los amores idílicos y, sobre todo, platónicos. Las parejas dejan de ser parejas y todos juegan a ser solteros.

Ayer una amiga de la Wika le comentó que dejaba a su novio. Parecía desesperada. Parecía que lo desconoció después de que él pintaba para ser el hombre de su vida. ¿Las razones de la separación? la verdad es que no las sé. Los hombres nunca explican esas cosas. Quizás sólo se toma la pausa del verano.

Y hoy que estaba paseando por mi barrio, me tocó ver a una pareja romper. Estaba tomando un café en la terraza de un restaurante llamado Mir, paz en ruso, y aún así esta mujer estaba envuelta en lágrimas durante una plática con su novio. Ella pedía explicaciones y él sólo veía al cielo. Los pobres tuvieron que aguantarse todavía mucho más debido a que el servicio era malo y primero tardaron en tomarles la orde, luego en traérselas y luego en cobrarles. Hubiera podido ser una plática de cinco minutos... o de menos si sumamos las palabras que él dijo.

De mi otro lado había unas mujeres gringas. Eran tres y traían cara de desveladas. Se pidieron más cafés y sin leche. Estaban platicando de sus novios. Y como los gringos hablan como si tuvieran un altavoz en la boca, no pude evitar escuchar todo. Parecían tres de las cuatro chicas que protagonizaron la serie estadounidense Sex & the City. Una le recomendaba a la otra que la próxima vez que recibiera una llamada, dijera que cobraría por el strip-tease y por las ropas que tendría que comprar para hacerlo. Ajá. Eso me dio más curiosidad. Esa otra que recomendaba se hizo una sabionda de penes y dijo que ya sabe cómo son todos los hombres, así que prefería no tener una pareja. Y como la tercera no había dicho nada, las otras dos rompieron un silencio para decirle "ahora platícanos tú de tu novio". Y, la verdad, es que no dijo nada que valiera la pena contar.

El calor estaba aumentando. Ya era casi mediodía y no podía estar más tiempo afuera, así que me vine a encerrar con los gatos para terminar de pasar el día y escribir este blog. Pero, ah qué sorpresa, cuando se me ocurre buscar uno de mis artículos en internet, resulta que lo encontré reproducido en una página gay de México. Mi texto no tenía nada que ver con la homosexualidad y la página aclara que todos los artículos reproducidos ahí tienen que ver con el tema. ¿Será que lo caliente del verano berlinés llegó hasta México e inspiró a alguien para que me clasificaran en etiquetas que no me corresponden?

"Te damos la bienvenida a
nuestro archivo hemerográfico de notas publicadas
en la prensa mexicana y la de otros países,
que dan cuenta puntual de asuntos relacionados directamente
con la comunidad gay nacional e internacional.
Diariamente actualizamos para ti la información y,
adicionalmente, enriquecemos un archivo histórico para tu consulta,
único en la red rosa mexicana."

Yaotzin.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Hola Yaox!

Interesante cómo la luz les cambia el chip a estos nórdicos. Me hubiera encantado ver la transformación anímica de las mujeres de Odessa, que incluso con nieve, llevan minifalda. En fin, el destino (estoy en Madrid con un pie en Buenos Aires).

Por cierto mir/mira significa -a la vez- "paz" y "mundo".

Interesantes tus comentarios. Un abrazote y estamos al toque, che.

Óscar

Anónimo dijo...

Todo muy bonito pero ¿donde se cogen chicas guapas en Berlin?

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