miércoles, agosto 15, 2007

Los turistas derrumban el Muro de Berlín



El Muro de Berlín va a caer por segunda vez. Esta vez serán los turistas quienes lo tirarán.

Cada día que me despierto, ahí está. Siempre lo veo de lejos. El Muro de Berlín parece inamovible. Abro la ventana de mi terraza para airear la casa y me asomo para ver qué pasa en la calle. Nada. Todavía no vienen los turcos a poner tiendas ni algún alemán aletrnativo a instalar una tienda de productos orgánicos. Calma pura. Veo el río Spree del lado derecho y, del otro lado, el Muro, esa parte que se conoce como la East Side Gallery.

Lo veo desde el lado Occidental, Kreuzberg, desde donde todo parece normal, pero la realidad es otra. En el lado Oriental, el lado turístico kitsch, el Muro se está cayendo. Las masas de turistas son un peligro más grande que la euforia de los berlineses festejando la caída del Muro en el 89, o que incluso el adverso clima. Los turistas son una plaga por doquier y están acabando con el único gran símbolo de Berlín.

Ayer estuve del lado Oriental viendo lo que queda de las pinturas que fueron hechas justo después de la caída de los comunistas. El beso de Honecker, el Trabi rompiendo el Muro, la paloma de la paz, las diferentes y coloridas caras raciales, etc. Todas están destrozadas. No sólo la pintura está descarapelada, sino que sobre cada una de las pinturas que todavía se pueden apreciar hay rayones de todo tipo. Graffiteros berlineses y turistas ávidos de poner consignas similares al "¡Viva México, cabrones!" dejan sus huellas cual perros meando cada poste. Pero además los más insatisfechos van con un picahielos o un cincel y sacan pedazos del Muro haciendo ver como si una acción rara del clima estuviera erosionando las grandes piezas de concreto.









Supuestamente hay un fondo de unos cuantos millones de euros para hacer una segunda restauración de estos 1.3 kilómetros de Muro, pero algún problema burocrático ha retrasado la firma que autorizaría la utilización de esos recursos.

El Muro de Berlín ya se cayó una vez para bien, pero si se cae una segunda vez podríamos dejar de recordar cuál fue ese bien. ¿No haremos nada para evitarlo?

Y.

3 comentarios:

Pablo dijo...

Hola, a mí la que me impresiona es pensar que de niño viví tan cerca del muro, por el lado oriental y que nunca me haya llamado mayormente la atención... era como un dato de la causa para mí, y lo miro ahora a la distancia y lo hallo bien loco... en fin, me están dando ganas de escribir algo al respecto, tal vez pronto lo haga, saludos, Pablo.

Marta Salazar dijo...

wow!

te pondré un link!

off topic: Wonka me mendó un "meme" y yo te lo reenvié a ti, para más detalles, ver mi art. de ayer en Historias 2.

Un abrazo!

PS: Pablo: esperamos artículo!

cambiaelmundo dijo...

Lo que cae es toda una civilización, la occidental, vacía de recursos morales, para la que el muro ya no significa nada, con el riesgo consiguiente de que vuelva a erigirse. Son malos tiempos, víspera de otros peores (o mejores, según se mire).

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