lunes, mayo 09, 2005

El miedo cruza la ciudad

Manifestación de neonazis en Alexanderplatz
Era el 8 de mayo. Domingo, el día en que Alemania celebró 60 años del fin de la guerra. De la guerra mundial.

La ciudad vaticinaba un caos. Los grupos de neonazis 'agendaron' su marcha, los de izquierdistas también, otros ciudadanos salieron a ver que pasaba. Y 8 mil policías con todo tipo de vehículos estaban en las calles.

Era como un set de película.

Los rapados querían manifestarse para que Europa no celebre la "liberación" de los rusos. Ellos claman que no hubo tal y que el Holocausto nunca existió. Los izuiqerdistas, si bien están en contra de ellos, son unos punks que no dejan de ser un grupo de extremistas.

Yo llegué en metro a Alexander Platz, el punto de encuentro. Me quedé de ver con otros periodistas. Cuando salí del subterráneo, todo estaba inmóvil. Sólo llovía un poco. La gente se refugiaba bajo cornisas, las tiendas que están en la plaza o el reloj mundial que está también por ahí. Un par de helicópteros sobrevolaba la zona. Los policías estaban formados en cada orilla de la plaza y sus tanquetas de agua estaban listas para chorrear a la gente.

El ambiente estaba tenso, si se puede decir. Faltaba que se oyera algo más que los helicópteros o el motor de las tanquetas para hacer estallar el movimiento de los policías. Mis colegas y yo apenas hablábamos, cada cuchicheo se escuchaba en esta plaza que normalmente se encuentra atestada de gente.

De pronto, por donde estaba la entrada del S-Bahn, el tren suburbano que pasa por la superficie, se escuchó algún ruido y varios policías empezaron a ir allá, así como otros curiosos. Nosotros no alcanzamos a llegar. Tampoco nos interesaba. Teníamos los ojos en los grupos de neonazis que estaban frente a nosotros, pasando el puente del S-Bahn, frente a la Alcaldía de Berlín, la llamada Rotes Rathaus.

Mientras Francisco y yo observábamos a lo lejos, un viejo pasó y nos agarró de los antebrazos. Nos apretó fuerte y se retiró por entre nosotros. Después de un rato regresó e hizo lo mismo desde atrás. No se quedaba en un lugar, sólo veía a los del NPD, los miembros del partido de ultraderecha, y volteaba la mirada y caminaba para otros lugares, hasta que por fin, se nos acercó y estalló en lágrimas.

Kurt Gutman es un sobreviviente de ahora 78 años de aquella guerra. Su familia no. "Mataron a todos", nos dijo, "a todos. Qué bueno que ustedes están aquí". Y se fue de nuevo.

Su dolor se quedó ahí para el resto del tiempo. A esos jóvenes de cabezas rapadas o cabello poco crecido, con uniformes semimilitares o ropa holgada, ya no importa, a esos jóvenes ya no los pude ver igual. Nadie de ellos participó en la guerra, ni sus padres seguramente, pero aún así esta tercera generación carga con el estigma de los viejos nazis.

Para Kurt Gutman eran los asesinos de su familia.

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