miércoles, mayo 11, 2005

* Toman neonazis poder

El 4 de mayo pasado fue condenado a siete años de prisión Martin Wiese, un alemán identificado como neonazi, por haber planeado un ataque contra la comunidad judía en Munich en 2003.
Aunque podría parecer un hecho aislado, éste es uno de los pocos triunfos del actual gobierno alemán contra la extrema derecha.

Este domingo 8 de mayo se celebran los 60 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y los grupos de extrema derecha tienen programado hacer una marcha de protesta; pero las autoridades no la pueden prohibir, como tampoco pueden prohibir a esos grupos, pues sólo están facultadas para castigar a las personas que están vinculadas con actos violentos.

Y ése es el caso de Wiese. Los jueces en Munich decidieron que este joven de 29 años de edad era el líder del plan que llevaría a estallar una bomba al momento de cimentar la primera piedra de un nuevo centro para la comunidad judía el 9 de noviembre del 2003.

Para sustentar su acusación, la corte le imputó “portar” signos prohibidos como la cruz esvástica y una leyenda de “heil Hitler” que llevaba tatuados, y también lo vinculó al grupo Kameradschaft Süd (Compañerismo Sur), señalado por el gobierno como un grupo que atenta contra el sistema democrático alemán.

“Cualquier grupo que viole la constitución o atente contra el sistema democrático puede y debe ser prohibido de realizar actividades”, afirmó el investigador de los movimientos de extrema derecha, Rainer Erb.

Pero los principales grupos en que se organiza la escena ultraderechista del país, el NPD, Partido Nacional Democrático de Alemania, y el DVU, Unión del Pueblo Alemán, no han podido ser eliminados del panorama porque en sus estatutos de partido no hay preceptos claros que vayan en contra del país.

En la acción, miembros de estos partidos son protagonistas de protestas, marchas, ataques a extranjeros, ataques a centros judíos y enfrentamientos con otros grupos, algunos de los cuales son arrestados y se desvinculan de sus organizaciones.

Entre el 2000 y el 2002, el gobierno federal siguió un proceso contra el NPD para tratar de desacreditarlo como institución política pero por falta de pruebas, con todo y el análisis de cada uno de los discursos de los líderes del partido, el Tribunal Constitucional paró el procedimiento.
Los partidos en el gobierno, el SDP y los Verdes, así como el poscomunista Partido del Socialismo Democrático (PDS), han pedido en fechas recientes que se abra un nuevo proceso contra el NPD, pero el gobierno federal no quiere otra derrota. El canciller alemán Gerhard Schröder dijo a un periódico judío-alemán que quiere persistir pero que esperará el momento adecuado para poder demostrar que el partido de ultraderecha no debe de existir.

“Estoy consciente de que el hecho de prohibir o no al NPD no resolverá los problemas de neofascismo y seguirá existiendo el peligro de un socavo de los derechos básicos”, apuntó el ex miembro del NPD y DVU Jörg Fischer, quien escribió en 2001 el libro Das NPD-Verbot (La prohibición del NPD).

En lugar de ser desaparecidos del mapa, los partidos han obtenido escaños en parlamentos estatales y han anunciado una gran coalición para las elecciones federales del 2006.
En septiembre del 2004, en las elecciones al Parlamento de Sajonia, el NPD consiguió un 9.2 por ciento de las votaciones, y al de Brandeburgo, la DVU logró entrar de nuevo con un 6.1 por ciento de los escaños totales.

Por ello, inmediatamente la ultraderecha acordó formar el “frente popular de ultraderechas” para las elecciones del 2006, con las que pretenden colarse al Parlamento Alemán que se encuentra alojado en el edificio del Reichstag en Berlín.

“Es todavía incierto si ambos partidos para los próximos años pueden ofrecer una plataforma sólida. Además, su alianza está sólo firmada en papel”, cuestiona Rainer Erb.

Y podría tener razón porque cuando la DVU obtuvo su mayor éxito en las elecciones regionales de Sajonia Anhalt en 1998, llegó a 12.9 por ciento de los votos, pero los diputados se hundieron en una lucha fraticida en lugar de mantener el poder.

El presidente del NPD, Udo Voigt, ha confirmado a la prensa y en sus pocas apariciones en la televisión, que estaba planeando incluir en sus filas a neonazis como parte de sus líderes para atraer a jóvenes hacia el partido: “es hora de que estas personas que se divierten en la calle participen en el proceso político”.

El gobierno mantiene un ojo en estos partidos políticos a través de la Oficina para la Defensa de la Constitución, donde se tienen identificados a los principales líderes, sus actividades y discursos para que, en días clave que suelen aparecer como el 20 de abril, cumpleaños de Hitler; 1 de mayo, Día del Trabajo; 8 de mayo, aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial o en la apertura o velación de monumentos ofrendados a los judíos, los miembros del NPD o DVU sean tomados in fraganti y arrestados para ser juzgados, poco a poco, como Martin Wiese.

Yaotzin.

1 comentario:

fdadfsa dijo...

Qué interesante tu artículo.
Me ha llamado la atención eso de "Cualquier grupo que viole la constitución o atente contra el sistema democrático". ¿Qué entienden por sistema democrático? No lo tengo claro, sinceramente. Creo que el caldo de cultivo de la NPD lo ha generado la vieja clase política alemana con sus "políticas" ineficaces, demagógicas, sectariasl, coartadoras de la libertad que hace posible que los ciudadanos sean eso, ciudadanos y no súbditos... Al menos es lo que pude constatar durante mi estancia por esos lares... Y ahora pretenden desviar la atención del hecho de que no son gente responsable ni que busca el bien común a "nazis" (hablo en términos generales pretendiendo describir una corriente "europea" en boga, no a título individual). Pero creo que cabe preguntarse ¿es sólo nazi la NPD?
¡Un saludo!

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