miércoles, septiembre 05, 2007

Los eficientes correos alemanes

Antes fue un desastre, hoy es eficiencia.

Cuando fui a Correos hace tres años, la mujer que me tenía que dar mi paquete no me lo dio. Adujo que yo no era quien debía ser, a pesar de que le enseñé como tres o cuatro identificaciones. Hoy me atendieron como rey y hasta se hizo una fila de alemanes desesperados.

Definitivamente no era la misma mujer detrás del mostrador, porque le habría dado un beso por haber mejorado de esa forma en tres años. La mujer de hoy, máomeno de la misma edad burócrata que la otra, parece que fue a un curso de "Cómo atender a extranjeros y hacer enojar a los colegas alemanes".

Llegué y no había fila. Esta mujer abre su mostrador y me atiende. Me dice que enviar una taza a Chile envuelta así me costaría mucho más y se tardaría mucho más que si la empacaba de una forma cuadrada, es decir con un cartón. Yo había metido la taza en un papel burbuja y a éste le di como 10 vueltas de cinta canela. "Uy, no, es que así, mire, así la taza va a rodar por la banda de la paquetería y esto le causa un problema a la empresa de correos", me dijo a voz alta y poniendo a girar la taza sobre el mostrador.

"El precio es mucho más, a ver, déjeme ver, como un euro más que lo normal. Bueno, usted sabe, un euro es un euro ¿no? además como se enviaría en forma de paquete tendría que pagar un euro más por cuestiones de seguridad", añadió.

Tá bien, le dije, y se me ocurrió preguntar, porque ya me había adelantado, cuánto más duraría enviarla así. La verdad es que ya estaba convencido de enviarla así porque me atrayó esa idea de que rodaría en la banda de paquetería, pero quise saber el resto de los detalles. La mujer se metió a la pantalla de su computadora, buscó y me dijo, mostrándome la pantalla, "pues, mmm, yo creí que sería más, pero aquí dice que son como unos 12 a 14 días hábiles".

Con que esté antes de Navidad, le contesté, y me dijo que con Correos siempre se puede desear algo así.

Volteé y atrás había una fila de como 10 alemanes no sólo esperando, sino escuchando nuestra conversación. Yo no soy blanquito, pero si lo fuera, habría estado del color de un tomate.

Y todavía faltaba que me dijera como llenar la solicitud de envío y que le pusiera escrito, bien notorio, el contenido que estaba adentro. "Ay, no sé cómo decirle cómo se dice taza en español, se me olvidó, pero pues póngale en alemán, así será suficiente", me dijo.

¿Se estarán cambiando las cosas en Alemania?

Y.

1 comentario:

Marta Salazar dijo...

ja ja ja, le enviaré el link a un amigo que trabaja en Correos (Deutsche Post) y tiene la camiseta puesta!

te puedo preguntar si la taza era... algo especial?

un abrazo querido Y!

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