Los inmigrantes, la segunda clase

“El extranjero que no se ajuste a nuestras reglas no tiene lugar aquí (…) ¿Hasta qué punto vamos a aceptar a los jóvenes violentos, la mayoría de ellos con raíces extranjeras?”, podría ser una frase fabricada en Estados Unidos pero no, está patentada en Alemania, la Alemania de hoy, y es de un político del partido de la canciller Angela Merkel.

Este político se llama Roland Koch, es el jefe de Gobierno del estado de Hesse y está en celo: se encuentra haciendo campaña electoral.

Así como en Estados Unidos, a Koch se le ocurrió utilizar a los inmigrantes para ganarse los votos conservadores, la forma más barata de ganarse votos.

Su campaña está basada en un brutal ataque de dos jóvenes inmigrantes a un jubilado alemán de 76 años en el metro de Munich durante las vacaciones decembrinas. Se trata de este ataque que ya mencioné en un pasado post sobre fumar que, además de pensar sobre la controvertida ley antitabaco, nos ha hecho pensar sobre la cuestión de inmigrantes.

El político alemán en cuestión salió entonces a las calles y usó foros para decir que uno de cada dos ataques (asaltos, robos, agresiones) proviene de jóvenes extranjeros o con raíces extranjeras. Aplauso de los conservadores alemanes. Que sería necesario darles más años de cárcel y a los que no tienen nacionalidad alemana expulsarlos del país. Aplauso. Que incluso hay que castigar a los adolescentes de 14 a 18 y no sólo de 18 a 21 años. Aplauso. Pero que también se podría meter a la cárcel a aquellos de 12 y 13 años.

Roland Koch gobierna el estado de Hesse, donde se encuentra Francfort del Meno y más cerca de la frontera con Francia, desde hace ya ocho años. Cuando hizo su primera campaña para gobernar el estado hizo la misma campaña, es lo que me cuentan las asociaciones de migrantes. La pregunta es ¿en ocho años no pudo Roland Koch bajar la criminalidad de jóvenes? ¿en estos ocho años no pudo Roland Koch idear métodos para integrar a los extranjeros y evitar así que sean violentos?

Hoy salió en las estadísticas que el estado de Hesse es el que más tarda en procesar los delitos cometidos por jóvenes. Aplauso de las élites sociodemócrata e izquierdista. Que en realidad los extranjeros no hacen uno de cada dos ataques, sino un tercio o menos, si se dividen en grupos de los que siguen siendo extranjeros y de los que ya tienen nacionalidad alemana. Aplauso. Que la cúpula del CDU, el partido de Koch y de la canciller Merkel, no ve que sea necesario mandar a los niños y adolescentes a la cárcel. Aplauso. Y que el ex ministro de Exteriores de los Verdes, Joschka Fischer, y el ex canciller sociodemócrata Gerhard Schröder, harán campaña con sus respectivos partidos para desbancar a Koch. Aplauso.

Calificar a los inmigrantes jóvenes de violentos y querer castigarlos duramente sin haber hecho nada contra neonazis o contra los ataques de la extrema derecha, es una de las más grandes irresponsabilidades que puede cometer un político alemán en estos días. Calificar que cualquier joven, extranjero, con raíces o completamente alemán, es violento, deja una pregunta muy abierta y muy difícil de contestar: ¿cuál es el papel de la familia en una Alemania donde algún grupo de mamás mata a sus hijos en serie, donde la gente se suicida? ¿cuál es el papel del Estado en la educación y la integración?

Para colmo, el líder del partido de extrema derecha, el NPD, Udo Voigt, salió a las cámaras a decir que justo se necesitan políticos como Roland Koch, que pertenezcan a los grandes partidos validados de Alemania (el NPD vive en el limbo de la invalidez), para poder demostrar a la gente el verdadero ideal nacional de una Alemania actual.

¡Oh mi dios!

Así como en Estados Unidos, los inmigrantes somos carne de cañón. Un día los demócratas allá, o los conservadores acá, nos quieren integrar y nos toman en cuenta para sus grandes proyectos de crecimiento, pero al otro día nos retoman en las campañas para ganarse sin muchos trabajos los votos de esa gente conservadora que ya pagó sus impuestos y ya sólo se gasta su dinero de sus pensiones.
Los inmigrantes, la segunda clase Los inmigrantes, la segunda clase Reviewed by Yaotzin Botello on 1/16/2008 08:18:00 PM Rating: 5

4 comments

Marta Salazar said...

claro que "el ex canciller sociodemócrata Gerhard Schröder" tiene tejado de vidrio, porque él ha sido uno de los políticos alemanes que más ha echado lena al fuego en contra de los extranjeros (y de las mujeres..., por eso Alice Schwarzer lo califica como uno de los políticos más machista de la historia alemana, reciente, claro y un retroceso en el proceso de liberación de la mujer, ver su último libro),

el Partido de izquierda, comandado por Lafontaine, tampoco lo hace mal en la xenofobia y en el pescar en aguas de la ultraderecha, después de todo, a mi modo de ver, el pantano de la ultraizquierda y de la ultraderecha, es el mismo.

Y su "mujer" es la más conservadora de los conservadores... ver Christa Müller, en mi blog.

En honor a la verdad y aunque la Merkel lo ha apoyado (pero evidentemente, ella usa otro lenguaje y nunca hablaría contra los extranjeros, como el "cocinero de Hessen"), dentro de la CDU, sí ha habido muchas voces que se han levantado contra Koch.

Y Ole y Wulf (ambos, también en campana) no se han sumado a la campana kochiana.

Un abrazo queridísimo, gracias por tu post y cuídate!

la guera said...

Hola Yao; tu estilo de escritura es inconfundible.

Te mando un abrazote desde la tierra del nopal.

David, la güera.

Anita said...

Hola! este comentario no se refiere a tu última entrada, sino a tu blog en general.
Me gusta bastante tu forma de escribir, me gusta cómo describes a ciudad, con sus encantos y sus defectos, sus oportunidades y sus monstruosidades, pero todas las ciudades son así, no? las hacen así sus habitantes, con su lado bueno y su lado malo, lo que me ha sorprendido es que lleves tanto tiempo en Berlín y conozcas tan poco a los alemanes... eso de que no se dejan, no vale, no?
A lo mejor nos encontramos bailando swing ;)

Papirrín de Berlín said...

No entendí mucho eso de que no se dejan, pero efectivamente podría decirte que los conozco poco. Justamente estoy en camino de conocerlos. Admito que me cuesta mucho trabajo describirlos porque no me gusta caer en estereotipos ni arquetipos. Esa será mi labor para las próximas entradas, describirlos mejor, lo prometo.

Gracias por la observación.

¡Y a girar con el swing!

Y.

Medidor