sábado, febrero 02, 2008

¿Se puede estar en metro y sin audífonos en Berlín?

Según yo, no.

Ayer amaneció Berlín sin metro y es un caos. El S-Bahn, el tren suburbano, es el único que sirve. En un principio era difícil imaginar que la huelga afectaría. Ya ha habido huelga de trenes y de S-Bahn y la ciudad se salvó.

Pero esta vez las cosas son diferentes. El sindicato que maneja los trenes del metro es el que maneja también los autobuses y los tranvías.

Un caos por completo.

La gente se dio cuenta el viernes por la noche que depende mucho sistema de transporte colectivo porque no pudo ir a fiestas. O pagabas taxi o ibas a una fiesta a la vuelta de la esquina, no había de otra. ¡Cuántos no se quedaron en cama el viernes ya desde las 10 de la noche! Yo mismo he de decir que después de la cena que tuve, y a donde pude llegar en S-Bahn, no consideré ya irme a otra fiesta.

Berlín no es como México y la gente normalmente no anda en auto, así que no es fácil conseguir un aventón a un lugar. Un taxi por cinco minutos cuesta lo mismo que tres cervezas de a medio litro, unos 9 euros, y quizás me quedo corto en el precio.

Estos dos días, porque la huelga se levantó hoy por la tarde, los berlineses agarraron su bicicleta y le dieron al pedal. No importó el frío ni el viento, había que llegar a algún lado. En una ciudad como Berlín uno no se puede quedar así nomás en casa.

El metro tiene una fascinación. Ahí estaba ese cliente del Salon Schmück en la Skalitzer Straße, sentado a la ventana que da a las vías del metro. Tenía unos 50 años de edad. Mientras desayunaba volteaba a ver la mole de hierro que sostiene las vías y después de un momento le preguntó al mesero: "¿qué no pasa el metro?" Su pregunta lo hacía sentir como alguien de provincia que había viajado a Berlín sólo para ver ese gusano amarillo que atraviesa ruidosamente la ciudad. El mesero le contestó: "es que están o estaban de huelga y quizás por eso no pasan tan seguido". En eso pasó uno. La huelga se acababa de levantar. El señor sonrió como niño y dejó de preguntar más.

En eso pasó por la calle alguien escuchando música en audífonos y me recordó que además del transporte colectivo, los berlineses no pueden estar sin audífonos.

Esto yo no lo había visto en México y quizás corro el riesgo de equivocarme. Es posible que pase en otras ciudades de Europa y yo no lo he visto, pero también es posible que los berlineses, o los alemanes sean adictos a escuchar música en las calles. Que sean adictos a aislarse.

En el metro, cuando funciona, si uno no tiene audífonos se puede escuchar el ts-ts-ts-ts que sale de las orejas de las personas. Es normal. Pero también es una forma de aislarse de la ciudad. Para mí es una forma de desentenderse de lo que pasa en la calle, como si ya no importara más. Es una forma de poner una barrera para que no cualquiera le hable a cualquier otro. ¿Por qué lees ese libro?, ¿por qué no le diste una moneda?, disculpe se le cayó esto, ¿dónde está la calle tal?

Aunque, bueno, no todo está acabado, esas son mis impresiones. La realidad es que la sociedad está evolucionando y ya aprendemos a escuchar la ciudad con todo y audífonos. he visto a jóvenes hablarse con los audífonos puestos, a veces con un solo oído tapado, a veces con los dos.

Al principio yo no me atrevía a usar audífonos y ahora ya los traigo. Estoy cambiando. Todavía no hablo con los demás con los audífonos puestos. Sí hablo por teléfono con ellos aunque se ve raro. Estas inseguridades las traigo de mi país en donde ni teníamos el dinero para estarnos comprando walkman o discman (ahora iPods o celulares con mp3) y que, si lo teníamos, nos atrevíamos en pocas ocasiones a usarlos porque teníamos miedo de quedar en la mira de un asaltante.

Seguro que México también está cambiando. Eso sí, con el gran sistema de peseros y de taxis baratos del DF ahí nunca afectará una huelga del metro.

Y.

2 comentarios:

Anita dijo...

Pues yo más bien lo veo cómo ponerle a la ciudad una banda sonora, me explico, me encanta ir en el metro observando las calles, a la gente, los grandes edificios, su el trasiego imparable... con música, es como en las películas cuando aparece por primera vez una ciudad y la introducen con música, por ejemplo cómo " La vie en Rose" y París, o cómo cuando en nuestro viaje de fin de curso, mi profesor de latín cuando estabamos entrando a Roma y se avistaba de lejos el coliseo nos puso la banda sonora de la película "Ben hur". Lo bueno de los auriculares es que cada uno le pone la suya, y lo malo, que al hacer eso no escuchas la banda sonora de los demás...
Y hablando de música, hay clases de swing en muchos sitios, nosotros las recibimos en la universidad (aunque no somos estudiantes y por eso son un poco más caras, pero vamos 30€ por 6 meses me parece muy poco), la gente es joven y son muy pero que muy divertidas, no hace falta ir con pareja porque todo el mundo baila contodo el mundo, es lo mejor. Si vas a la Ballhaus y coges un programa ya verás como ha muchos sitios.

PD: Siempre llevándote un poco la contraria, no? ;)

Marta Salazar dijo...

"... ya aprendemos a escuchar la ciudad con todo y audífonos. he visto a jóvenes hablarse con los audífonos puestos, a veces con un solo oído tapado, a veces con los dos."

esa podría ser yo

:)

tengo que confesar que -hoy, antes era distinto, porque las radios no transmitían tantas noticias- generalmente escucho las noticias y no música, sé que es lamentable, pero no puedo evitarlo, saludos estimadísimo, me encanta cómo describes la realidad!

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