sábado, octubre 25, 2008

Exprimido con la mano


En Alemania es exotico tomar jugo natural. Pocos lugares lo ofrecen y valen oro.

Hoy me encontré con un vasito de tres euros. Hacia tiempo que no tomaba uno natural y se me hizo agua la boca. Aunque la verdad me convencio la leyenda con que los promocionaban: 'exprimido con la mano'.

Ahi atras del mostrador estaba un hombrecito aleman, blanco como la leche, que se colgaba del exprimidor para sacar hasta la ultima gota.

Pago por ver.

Me traeré a los mexicanitos que recorren las calles del DF con carritos de supermercado llenos de naranjas. Podria ser un buen show.

martes, octubre 07, 2008

La crisis económica de los alemanes

Los alemanes son raros.

Pero son raros por ser miedosos.

Y lo digo con autoridad porque durante la metamorfosis que tengo en Berlín yo mismo siento esos miedos. Me entran cuando menos los espero, espasmos que en el DF nunca sentí. Están ahí cuando hay que improvisar, cuando hay que cruzar la calle con el semáforo en rojo, cuando llega la oportunidad de romper una regla para hacer la vida mejor, cuando uno vive sin seguro para terceros, cuando se plantea la posibilidad de viajar a un lugar sin seguro y cuando las finanzas mundiales se van al fondo.

Y para arroparme todavía con más autoridad, el semanario Der Spiegel titula esta semana su revista como "El miedo antes del miedo".

Es justamente este miedo el que puede llevar a la quiebra a un país que está más seguro que muchos en el mundo. La crisis financiera mundial no había pegado a Alemania cuando los alemanes ya empezaban a retirar dinero de los bancos. El pánico crecía. ¿Qué le va a pasar a mis ahorros? Se preguntaban. Y aunque era muy claro que las cuentas de ahorros de la mayoría de la gente estaban seguras, empezó a haber foros económicos, cumbres, temas en la televisión, la radio y los periódicos. La gente se estaba llevando o se sigue llevando el dinero a sus almohadas. ¿Pero qué pasa si los seguros de las cuentas no son suficientes? Seguían saliendo más preguntas y seguían desatando más miedo.

Al momento que escribo estas líneas está en jaque el supuesto rescate de un banco en Alemania.

La falta de confianza, un elemento capitalista esencial, está llevando a las bolsas a una caída libre, con lo que la crisis se hace peor.

Si el miedo fuera una acción, se cotizaría cara.

domingo, octubre 05, 2008

El brochazo del olvido

Cuando trabajé para la agencia de noticias EFE en Berlín teníamos una forma curiosa de pedir la comida.

A la una de la tarde los colegas comenzaban a preguntar lo que queríamos pedir. Nos pasaban una hoja con el menú y después de decidir debíamos rellenar un formulario. Ese formulario se enviaba por fax y 30 minutos después teníamos nuestra comida caliente en la oficina.
Era raro porque de Berlín, yo como latino, me hubiera esperado una cafetería formal o una hora de comida en algún restaurante, pero no fue así. De hecho esta orden por fax se me hacía lo más caluroso y latino, por simplificarlo de una forma, que podía yo tener durante mi primera y muy corta estancia en esta capital europea. Y el hecho de que se ordenara por fax era como un proceso entre el atraso y adelanto tecnológicos de México y Alemania. Nuestra comida la traía un inmigrante árabe. Ahora lamento mucho nunca haber preguntado quién era ni de dónde era, sólo recuerdo a un señor de piel oscura con rasgos finos y un bigote negro como de utilería. Yo veía en él a una persona que con las idas y venidas de los pedidos de comida, con su correspondiente propina, se ganaba el poco dinero que una ciudad europea, ergo rica, le podía ofrecer.
Era raro, pues.
Alguna vez vi de dónde venía la comida. No era lejos de la Bundespressehaus, la Casa Federal de la Prensa. Un pequeño local como de cocina económica, como los llamamos en México, con grandes ollas y cazuelas donde se preparaba, seguro, la comida de todos los burócratas de la zona. Y ahí estaba nuestro inmigrante del fax.
Hoy domingo que salgo de visitar la Colección Boros, justo en contraesquna, lo primero que veo es un Subway, una de esas cadenas comerciales de sandwiches. Y me quedé pensando en el inmigrante del fax. O consiguió un mejor trabajo, o se regresó de donde vino, o por querer quedarse en esta ciudad y ganar un poco de dinero, se hizo criminal. Pienso en eso y en cómo parece fácil dar litros de brochazos blancos a un búnker de la Segunda Guerra Mundial, donde se encuentra esta colección de arte privada, para olvidar donde estamos parados.

sábado, octubre 04, 2008

Igual

Se abre la puerta del S-Bahn. Afuera esperan entrar alemanes. Muchos llevan mucho tiempo esperando. Esos son los que parecen perdidos. Son hombres y mujeres grandes sobre todo. Tienen los cabellos como electrificados, malhechos. Ni ayer ni hoy se peinaran. Sus preocupaciones son otras: por qué hay alemanes que si son exitosos, de qué sirve el capitalismo, cuando me daran mas ayuda social, por qué se cayo el Muro.

Ayer, dia nacional de Alemania, el embajador en México escribio que todo esta bien. Parece ser la materializacion floreciente de Kohl.

Si hoy estuviera aqui a mi lado y viera a estos viejos del Este desesperanzados, a estos jovenes gordos con bolsas de McDonald's en la mano, a estas chicas sobremaquilladas victimas del capitalismo mas agresivo, si lo viera y lo oliera, dejaria su discurso diplomatico que se ofusca con cada pais que visita.

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