sábado, diciembre 27, 2008

Posadas heladas, congeladas

He descubierto que los alemanes no son fríos.

En realidad los alemanes son personas muy sinceras, pero me parece que en América Latina no tenemos muy bien identificado este término, y cuando nos enfrentamos a él, en la forma de un alemán diciendo 'no' a uno con gesto adusto, nos topamos con una situación abrupta e inmediatamente nombramos a lo innombrable como "frialdad".

La frialdad también la tienen pero, como diría mi mamá, bendito dios, sólo para ellos.

Y se da justamente en las fiestas de navidad, lo que en México conocemos como posadas.

Como en muchos países del mundo, en Alemania las empresas organizan sus posadas navideñas. Son reuniones para terminar un periodo de trabajo y para saludar el periodo de las cortas vacaciones venideras.

Pero, a diferencia de una fiesta, fiesta, las posadas alemanas son reuniones para comprobar lo rígidos que pueden ser los alemanes.

A principios de diciembre, los periódicos y revistas comienzan desplegar artículos con reglas de etiqueta, cómo debe comportarse uno en las Weihnachtsfeier (como se dice en alemán), cómo no romper la regla Beckenbauer, o, de plano, "noche de paz", como esta vez titularon algunos medios.

Se trata de un conjunto de reglas para ser el alemán perfecto en una fiesta. Tomar alcohol pero no mucho, sonreír, en el caso de los jefes no llegar al punto de tutear a los empleados, y claro, no llegar a contar detalles de la vida íntima. Pero también se recomienda no hablar de grandes proyectos de trabajo y de intentar motivar a la gente, empleados o colegas, cuando se los ha percibido que su desempeño no es el óptimo.

"La posada navideña ofrece la posibilidad de volver a congeniar con alguien. Levante su copa y ofrezca una reconciliación, aunque de verdad usted piense que el otro estaba equivocado", se escribe en un texto del diario Tagesspiegel.

En fin, las posadas navideñas son más bien como grandes conferencias de una empresa en donde uno tiene que usar traje de etiqueta y donde se debería tomar una o dos copas de alcohol. Más y pasaría lo que al ex jugador de futbol alemán Franz Beckenbauer: acostarse con la entonces secretaria del FC Bayern München, en 1999, y engendrar un hijo. Ahora ya se casó con ella (su tercer matrimonio) y tiene dos hijos.

Romper las reglas siempre ayuda a disfrutar más la vida.

Ps. He aquí algo que encontré sobre cómo se dice a los japoneses que deben de comportarse: Aprenda a adelgazar masturbándose.

lunes, diciembre 22, 2008

Reconstrucción, ¿para quién?

La otra vez iba en el metro y en las pantallas electrónicas de dentro de los vagones pasaban la siguiente información: “La Columna de la Victoria será rehabilitada”. La palabra usada en alemán es “sanieren”, que en español se traduce como saneamiento. Yo no recuerdo haberla utilizado mucho, pero desde que estoy en Berlín la escucho a todo momento. El Berlín de la RDA está en constante saneamiento.

Después de leer esa noticia, escuché que dos personas se quejaban. Dos personas que, yo diría, se veían como dos ciudadanos abandonados por el trabajo y por la sociedad moderna. Quizás normales. Tenían cervezas en mano y ropas de trabajadores, y después de ver la foto de la Columna de la Victoria, dijeron: pero ¿y ahora porqué se necesita sanear la Columna de la Victoria? En eso se nos va nuestro dinero.

En la foto se veía una Columna de la Victoria completamente normal. Ahí fue donde habló Obama. Yo también estuve ahí, y la verdad es que no recuerdo que le haya pasado nada.

Tampoco hubo apenas un Love Parade. El ángel que está en la punta sigue brillando con todo su esplendor y la columna que lo sostiene no tiene rasguños, al menos no algunos significativos que lo pongan en peligro de caer.

¿Por qué hay que sanear ese monumento?

Es exactamente lo que pregunto con el post anterior, con el Palacio de la República y el posible futuro nuevo Castillo de Berlín.

¿De verdad la gente quiere esto?

martes, diciembre 02, 2008

Berlinlandia


Una de las primeras notas que leí ayer fue esta. Aquí la copio en alemán y la explico brevemente en español.

Italiener baut Berliner Stadtschloss wieder auf
Berlin (RPO). Berlin bekommt sein Schloss zurück: Ein Italiener darf das Stadtschloss wieder aufbauen. Sieger des Architektenwettbewerbs ist Francesco Stella aus Vicenza, wie die Jury am Freitag nach zweitägigen Beratungen bekannt gab. Der offiziell Humboldt-Forum genannte Neubau mit der Barock-Fassade des 1950 gesprengten Preußen-Schlosses soll als Museum, Bibliothek und als Bühne für kulturelle Veranstaltungen genutzt werden....

Se dice básicamente que un arquitecto italiano se encargará de reconstruir el Castillo de Berlín. La noticia no me choca porque ya la sabía, pero me he puesto a pensar mucho sobre la reconstrucción de Dresde y de Berlín y me parece que esto va un poco exagerado.
Ambas ciudades fueron muy dañadas en la Segunda Guerra Mundial. Varios edificios fueron destruidos y otros quedaron de pie. A estos últimos se les ha dado una manita de gato y fueron restaurados. Bien. Pero los que fueron destruidos por completo, ¿por qué tienen que ser reconstruidos?
Esa es la primera pregunta.
Entiendo que un edificio que tuvo cierta importancia y belleza en el pasado deba ser traído de nuevo al presente para volver a ser admirado. Así pasó ya con prácticamente todo el centro de Dresde y su espectacular Frauenkirche, y así está pasando con la avenida Unter den Linden en Berlín.
Pero yo creo que esto está llegando al punto de parecer un poco disneylandesco, es decir, artificial y sin una necesidad o uso más que el de la diversión.
El caso que más me da cosquillas en las neuronas es el Castillo de Berlín, uno de los antiguos palacios de la dinastía Hohenzollern. Este edificio había quedado de pie después de la guerra, con daños, sí, pero de pie. Después llegaron los rusos a liberar la ciudad y decidieron volarlo. Sólo dejaron una parte de la fachada de pie porque ahí había dado un discurso el socialista Karl Liebknecht. Así es la historia. Después durante la RDA se construyó el Palacio de la República, que funcionaba como salón público y parlamento.
Seguramente alguien recuerda este palacio, un cubo enorme de color cobrizo que estaba al lado de la catedral de Berlín y enfrente de lo que quedaba del castillo.
Ahora este palacio, que podría haber sido utilizado como una sala de arte contemporáneo tipo Centro Georges Pompidou, fue derrumbado. Los viejos políticos alemanes decidieron que Berlín se debía deshacer el palacio comunista de la RDA. ¿Para qué? Para construir, no, reconstruir, el Castillo de los Hohenzollern. Supuestamente será un centro cultural con biblioteca y más, pero ¿es necesario gastar tanto dinero en demoliciones y reconstrucciones?
¿No se puede aceptar la historia como es? ¿no es eso parte de una ciudad? Y no significa que Berlín no tenga ningún edificio prusiano de pie, los tiene casi a todos, sólo falta este castillo.
Para mí es sólo un capricho de viejos alemanes.
Y quién sabe cuánto durará porque seguramente el gobierno izquierdista que llegará al poder en unos 40 años mandará derrumbar de nuevo el castillo.
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