viernes, julio 24, 2009

Pájaros en el alambre 2… o Mata Hari en Alemania

Hay una persona que me odia. Bueno, debe de haber más, pero ésta es especial: se trata de una linda chica mexicana que vive en algún lugar de Alemania.

Yo no la conozco, sólo he visto sus textos en su blog y algunas fotos y videos de ella. Ahora uno puede saber más o menos cómo es un potencial amigo o un potencial enemigo gracias al escenario de internet.

Una vez mandó una carta a mi periódico por un error que cometí en una nota. Fue cierto y ofrecí disculpas, pero en realidad ella quería abrir un canal de comunicación para quejarse de mi labor informativa. Me mandó un pergamino. De acuerdo con su visión, yo sólo reporto de nazis y hago amarillismo alemán.

Unos meses después, en el blog que sostengo en el periódico para el que trabajo, también apareció un comentario de ella. Fue contundente. Fulminante. Yo me sentí malo por días porque era un ataque personal y no una crítica constructiva. Escribió así de llano: "este corresponsal no sabe nada de la realidad alemana, mejor vean XXX página". Me sorprendió mucho porque la chica me parece muy inteligente y muy informada. Y hasta parece que tiene buen sentido del humor.

Lo que veo peor todavía es que ese último comentario lo escribió bajo un post que se titulaba "Pájaros en el alambre" (la liga lleva al post original en el otro blog y no se ve el comentario de la chica, no porque lo hayamos borrado, sino porque hubo un rediseño que lamentablemente no lo importó). Esta chica constitucionalista obvió de plano el post. Le pareció amarillismo puro porque comparé las actuales prácticas de espionaje de varias empresas con los comportamientos de la policía secreta de la RDA. Y a mí me parece importante rescatarlo ahora porque la portada de la revista Stern de esta semana es el espionaje de las empresas. Y otro periódico nacional importante, el Süddeutsche Zeitung, también le dedica un gran espacio hoy al tema.

Las empresas alemanas están contratando a agentes privados para seguir a empleados, dentro o fuera de las empresas o instituciones, para seguir a sus empleados y verificar comportamientos inadecuados. El fin de estos reportes es llegar a mayor productividad (es decir, mayor explotación), y tener argumentos para despedir a la gente en caso que hayan hecho algo malo. Los reportes de las empresas son igualitos a los que hacía la Stasi, paso por paso, respiración por respiración, y creo que vale la pena ventilar los casos. Si está bien la comparación que hago con el comportamiento de las personas, eso es algo que se puede discutir más rico, pero lo otro tiene que salir al aire.

El caso más fuerte ahora, de todos los que han salido a la luz, es el de una agente que contrataron los servicios secretos del Deutsche Bank. Así al estilo Mata Hari. Esta bella chica se metió en un bufete de abogados para sacar documentos de una demanda que se le hace al banco, aunque no logró su cometido porque no logró ser contratada como la asistente que se buscaba.

Pero así andan los casos a la orden del día.

Esta chica mexicana está enojada conmigo. Para ella yo soy el responsable directo de lo que se publica sobre Alemania, como si en verdad yo pudiera serlo. Tan sólo me parece que ella no entiende de medios. Cada medio de información tiene determinado espacio y determinados intereses. Si bien el mío me da muchas libertades de publicar, en las dos páginas diarias de información internacional, definitivamente no se puede privilegiar la información de Alemania, y mucho menos la especializada, como la que esta chica hace en su blog. Por eso el periódico ha optado también por los blogs.

Yo también estoy seguro que mi mujer me espía, pero ya no importa porque entre nosotros no hay secretos.

jueves, julio 23, 2009

En busca de una licencia de manejo alemana. Apéndice 1. ¿No que sí?

Al hacer una licencia de manejo uno espera manejar, ¿no? Digo, eso sería lo más lógico. Pero sólo en Alemania puede pasar todo lo contrario.

La escena fue más o menos así, algún día de julio:

Llego al mostrador de Robben & Wientjes, una arrendadora de autos y camionetas para las mudanzas. Aquí en Alemania la gente acostumbra hacer sus mudanzas solo y para eso se organizan entre amigos, rentan una camioneta y cargan las cosas ellos mismos. Yo iba a hacer lo mismo con Christiano.

Como yo soy el único de la familia que maneja, yo fui elegido para manejar la carcacha esa. Llego al mostrador de la empresa. En punto de las 3, claro, no quería que me quiten la reservación. ¿Y cuál fue mi sorpresa? "Su licencia no tiene dos años de antigüedad, no puede manejar", me dijo una de las recepcionistas, con ese malhumor berlinés que se ha hecho estereotípico entre los visitantes de la capital.

Cohibí cualquier sentimiento de reclamo (sí, sobre todo por el idioma) y me salí a ver a Christiano, quien me esperaba afuera. Christiano, con una tos terrible, apenas se rió del desajuste. El plan de ir por un mueble a una casa, llevarlo a otra y luego llevar otros muebles al centro de reciclaje se estaba desmoronando frente a nuestras caras.

"¿Sabes?", me dijo, "lo peor es que a mí sí me dejarían manejar si muestro mi licencia".

Christiano hizo su licencia poco después de la caída del Muro. Ahorita debe ser un papel en plena senectud que habría que tratarlo con pinzas. El punto es que desde que sacó su licencia, Christiano no ha manejado nunca. Seguro que no podría encontrar el clutch para encender el auto. Pero él sí podría manejar.

Yo tengo mi experiencia de 10 años de manejo en México (que se asienta en mi licencia alemana), y además ya tengo un año con esta nueva licencia. Es cierto, casi nunca manejo, pero tengo mi experiencia e hice mis costosos y tortuosos exámenes.

Mejor el año pasado en Italia, que me dejaron rentar un auto para dar la vuelta por Catania y los alrededores del volcán Etna. O Nairobi, donde además se maneja del lado izquierdo.

Este mundo está loco, loco, loco, ¿o será sólo este país?

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?
Capítulo 3. La carta.
Capítulo 4. Un rescate de discoteca.
Capítulo 5. El temor de los lentes.
Capítulo 6. La terapia de los lentes.
Capítulo 7. El último trámite de la primera etapa.
Capítulo 8. El hoyo veraniego.
Capítulo 9. Fin de la primera parte.
Capítulo 10. Fuera la ira.
Capítulo 11. El medio ambiente y el auto.
Capítulo 12. Be-Gut-Achtung!
Capítulo 13. Señales de tránsito.
Capítulo 14. Bestanden teórico. Fin de la segunda parte.
Capítulo 15. Reflexiones interexámenes.
Capítulo 16. Bestanden práctico.
Capítulo 17. ¡Recibida!

lunes, julio 06, 2009

Aguacates Testículo

Ayer estábamos en casa disfrutando del domingo. Calorcito, buen desayuno, todavía nada de elecciones en México y algunas lecturas. De repente, en la revista Neon, descubrimos algo que ni mi familia en México me había dicho: los aguacates son testículos.

En la revista venía un suplemento de "saber inútil" y claro que me lo eché. Es más chido el saber inútil que tratar de entender el sistema parlamentario alemán (hay elecciones en septiembre). Y en la frase 120, de 200, encontré esa del aguacate: "Das Wort Avocado stammt aus dem Aztekischen, und bedeutet so viel wie Hoden". Es decir: "La palabra aguacate viene del náhuatl y significa testículo".

Primero: fui por el diccionario de Guido Gómez da Silva sobre mexicanismos para darle un sentido etimológico a la imagen que acababa de ver de mí en el espejo. Aguacate, del náhuatl ahuacatl 'aguacate; testículo', de ahuatl 'encino, roble', o de ahuacacuahuitl, literalmente = 'árbol de los testículos', debido a que se usaba como afrodisíaco.

Segundo: entré a internet y descubrí que en inglés, por ahí de mediados del Siglo 18 se decía alligator pear, es decir: pera lagarto. El náhuatl se usa desde el Siglo 15.

Y tercero: fui por dos aguacates al horno (ahí los pongo envueltos con periódico para que se maduren) y me los colgué para ver cómo se veían. Pasaron la prueba.

Bueno, la verdad es que el tercer punto lo hice en primer lugar, pero el orden de los factores no altera el producto.

¿Alguna receta testicular?

jueves, julio 02, 2009

La profecía no se cumplió

Después de aquel dramático día, el día de los Siete Durmientes, el verano entró de lleno a Berlín. Al parecer la profecía no se cumplió.

Ese 27 de junio estuvo todo el día nublado. Algunos pronósticos decían que llovería y contra todos ellos nos salimos a hacer una parrillada a un parque al lado del Muro. Enfrío un poquito pero no llovió. Los días siguientes y hasta hoy el verano entró de lleno con calores de hasta 30 grados. ¡Nos estamos rostizando!

Lunes, martes, todos los días la gente aprovecha para salir a comer en las terrazas. El calor nos vuelve locos. Y lo único que no soporto es que nos den la cerveza al tiempo. Esa idea alemana de tomar la cerveza no tan fría para disfrutar mejor su sabor me vuelve a mí loco.

Mi vecino aprovecha estos días para abrir su ventana y orear su casa. Todo su aroma entra por mi ventana. Es el Señor No, de quien ya escribí una vez. Un día tendremos que exigirle que cambie su alfombra. O su casa.

Lo bueno es que no estoy en casa todo el tiempo. He tenido que cubrir una feria de moda. Moda para la calle, Streetwear, moda para Berlín, ideal para este verano, y ahí es donde me encontré a este tipo de abajo que hace una publicidad excelente para Kellog's:

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