Huevos en clave


Ay, ¡qué difícil es ir a un supermercado en Berlín!
Y no sólo porque hay que franquear las cajas en desempaque que invaden cada pasillo, sino porque hay que lidiar con los borrachitos que van a sacar centavos de oro al regresar decenas de botellas de cerveza; porque hay que gritarle a la Frau Müller para que atienda la charcutería; porque hay que tolerar que sólo hay tequila Sierra y porque hay que rascarse las entradas del cabello al comprar huevos.
Está uno parado frente al estante de huevos, ahí donde uno no gastaría mucho tiempo haciendo el súper. Al menos eso se piensa. Se toma el cartón y se sigue con lo demás. Cuando mucho rojo o blanco. Ahí es cuestión de gustos. Decía mi mamá, o la mamá de alguien, ya no recuerdo, "ái te traes uno de rojo porque es el que le gusta a tu papá". Ajá. Guarever.
Esta vez llegué al estante del huevo. Ahí hay varias cajas de huevo. No sólo rojo y blanco, sino "omega", "bio", "más bio" y "súper bio". Traerse los rojos ahora podría ser tomado más como código sociodemográfico que como gusto personal.
Y ahí estoy, rascándome las entradas. Bio, más bio o súper bio. U omega.
Los huevos en Alemania tienen una clasificación numérica. Se quiere hacer consciencia sobre su origen. Y no sólo de los huevos, sino de todos los productos agrícolas, por eso la tan de moda denominación orgánica. En México existe pero es como para los ricos del país. En Alemania los precios son un poco más accesibles. Y ahí están los huevos orgánicos, los famosos "bio Eier".
Se los ha clasificado en cuatro: 0, 1, 2 y 3, el 0 como la mejor clasificación. Si un huevo tiene ese número es porque es el más orgánico de los orgánicos, digamos, es un súper bio; el 1 es más bio y el 2 es bio. El 3 es como de esos huevos que podrían salir de las granjas de Kentucky Fried Chicken, aunque no estoy seguro que de esas mutaciones gallinezcas que se pueden apreciar en los videos de PETA puedan salir siquiera más huevos.
Los huevos súper bio son los de las gallinas felices y contentas, esas que se pueden pasear en la granja sin límites de espacio. Por ejemplo, yo tomé el número de serie de uno de mis huevos, lo introduje en una página localizadora en internet y me mostró la foto de un grupo de gallinas que se andaba paseando en su granja. El mío era un súper huevo. Un huevazo, digamos. Lo bueno es que esa gallina no puede ver que yo tengo su huevo. El futuro ideal de los defensores de animales en Alemania será otorgar derechos a los animales y uno de ellos podría ser que las gallinas reclamen, maquiavélicamente, sus huevos de una forma retroactiva.
Nadie ha leído esto.
Y así sucesivamente uno puede buscar el origen de sus huevos y así verificar que provengan de buenas granjas. El 0 es para espacios sin límites, una granja ideal. El número 1 es para las gallinas que andan libres pero ya con ciertas limitaciones de espacio. El número 2 para las que andan igual en el piso pero ya dentro de un granero. Debe sentirse algo similar a las actividades del fotógrafo Spencer Tunick. Y el número 3 es para las que viven su vida en jaulas, así como encarceladas.
Los otros, que si son omega, que si son regrandotes o que si son rechiquitos, ya no lo averigüé más. Cada quien puede comprarse los huevos que quiera.
Huevos en clave Huevos en clave Reviewed by Yaotzin Botello on 3/31/2010 12:35:00 PM Rating: 5

10 comments

Wika said...

Ahora la pregunta es, ¿cómo uno puede comerse el huevo, conociendo la cara de la pobre gallina a quien se lo robarón?
Creo que tengo que hacerme Veganerin.

Berlin Urban living said...

JAJAJA, muy bueno, me ha gustado mucho tu texto, que genial. Me ha pasado lo mismo con los huevos en los supermarkets en Alemania.

LaOlis said...

No somos nada...solo números...aarrgghhh...como bien escribía George Orwell en 'Rebelión en la Granja'! Al rato los puercos, las vacas y demás animalitos van a tomar las armas!

Yaotzin said...

Sí, me dio lástima por la gallina, pero ese omelette de queso oaxaca que me eché hoy en la mañana estuvo para rechuparse los dedos.

Me abstengo del tocino por el momento para que no se me venga toda la granja encima.

marihertta said...

Aún no estoy preparada para eso...:P

Mariposa bagarosa said...

Que divertido!!
uno cree que despues de estar 2 años en Alemania va a comprar mas rápido... pero no. A ellos les custa clasificar y diferenciar, es mas unas compañeras mias de la U, clasificaron los eco-logos por colores. Muchas gracias por escribir este Blog y un saludo desde Schorndorf.

Mayra Azanza said...

Como diría Celia Crú' "ay dió mío" y yo que pensé que mi choque cultural al llegar de bonito León Guanajuato a Los Ángeles había sido el peor de los choques (ajá, con 70% de población de habla hispana...) y me rasqué las entradas para entender por qué los peatones tienen derecho de paso... no me quiero imaginar la prueba de supervivencia de esta servidora tuya en Berlín. Excelente texto, disfruté cada palabra.

Jorge D. said...

Hola, sería muy interesante y a la par instructivo si hicieses un post sobre las mujeres alemanas, sería de mucha ayuda para las personas que tratamos con ellas en países diferentes a Alemania y no las entendemos jaja (si hablases de las colonesas ya sería la repera =D)

Un saludo

Dvd said...

Muy bueno este post. Descubrí tu blog ayer navegando por internet y me ha gustado mucho. Yo también tengo un blog sobre Berlín (voy camindo de hacer dos años aquí) ¿Te importaría si enlazara este artículo?

Yaotzin said...

Adelante con la liga. Todo un gusto. Gracias.

Y por el post de las mujeres alemanas que me piden aquí arriba, mmm, es una tarea ardua. Son tan encantadoras como duras, el punto es con qué ánimo te acercas. Deja que me inspire...

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