lunes, noviembre 28, 2011

Werther y los suicidios alemanes




Por lo regular, la prensa trata de describir un hecho con el mayor número de detalles posible. Pero hay casos en los que los periódicos prefieren abstenerse de cumplir con la reglas: cuando se trata de un suicidio.

Eso ocurre, por ejemplo, en Alemania, donde el pasado 19 de noviembre un árbitro de futbol intentó quitarse la vida. Ese día varios equipos de la Bundesliga ya habían comenzado a jugar partidos. Pero el encuentro entre el FC Köln contra el FSV Mainz 05 fue cancelado porque el árbitro no llegó.

Pronto se supo que el iraní-alemán Barak Rafati fue encontrado en estado de gravedad y llevado de urgencia a un hospital. Había intentado suicidarse.

Durante horas y un par de días no se conoció más que "el intento de suicidio". La noticia no apareció en las portadas de los diarios (tampoco en línea), y en los días siguientes casi no hubo mención del asunto.

En Alemania y otros países se ha descubierto que los reportes mediáticos de suicidios, sobre todo de personalidades, desencadenan una ola de réplicas, por lo que los medios prefieren no cubrirlos.

"El efecto está bien documentado desde 1974", explica el sicólogo de medios Benedikt Till, "nuestra recomendación mediática (del Centro de Salud Pública de la Universidad de Viena, donde trabaja Till) fue extraída de la pura investigación. Cada vez que se reportaba de una manera espectacular un suicidio también aumentó la tasa de incidencia de los mismos. Y no se trata sólo de personas que en el transcurso del año habían intentado matarse, sino de suicidios extras".

Austria tiene un código de ética similar. Nueva Zelandia también, aunque ahí se intentó hacerlo obligatorio y no funcionó.

Con todo, hay medios que no se contuvieron y lograron encontrar la información necesaria para documentar cómo había intentado matarse el árbitro de la Bundesliga. Esto reavivó el debate de lo que se debe hacer con este tipo de reportes.

En noviembre de 2009 el portero alemán Robert Enke se suicidó y los reportes de cómo pasó desataron muchos suicidios más. Durante ese año se registraron 1.3 por ciento más suicidios que en 2009. Mientras que, en 2010, un año después de la muerte del portero, la tasa aumentó 15.5 por ciento más en comparación con 2009.

"No se tienen que mostrar fotos del lugar del suicidio. De preferencia no se debe de publicar el nombre del suicida, su foto ni su carta de despedida, en caso de haberla. La persona no debe ser venerada y el hecho no tiene que ser romantizado, algo que ocurre muy fácilmente cuando se escogen frases como 'escogió una muerte particular', o 'ahora estará para siempre unido con…'", comenta el experto. Los familiares tampoco deberían de ser entrevistados.

Las consecuencias del suicidio de una personalidad se conocen como "Efecto Werther", y tiene que ver directamente con el libro de Goethe "Las desventuras del joven Werther", publicado en 1774.

Muchos jóvenes murieron entonces y se dijo que era a causa de una epidemia. Después se descubrió que había una relación directa con el libro: la gente que se suicidó traía el libro de Goethe bajo el brazo o, incluso, se había vestido como el personaje Werther: botas, pantalón amarillo a las rodillas y un frac azul.
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