viernes, julio 29, 2011

Alemania en cifras (scheiß Wetter – scheiß Stimmung)

Foto de Marion Hunger
Tomada del Berliner Morgenpost
En los recientes meses me han llamado la atención algunas cifras que he visto en las noticias. Unas son divertidas, otras terribles y otras increíbles.

Pero así es la vida en Alemania. Sólo hay que poner a alguien a contar, así como esas personas que deben medir la cantidad de kilómetros que un jugador de futbol recorre en un partido.

940 viajes de negro. Una mujer, Irene D., fue pillada 940 veces viajando sin boleto en los trenes de Alemania. Con esos viajes de negro, hechos entre 2008 y 2010, Irene D. es acusada de haber causado daños económicos a la empresa de trenes por 62 mil 357 euros. Un dato: la mujer es desamparada y las autoridades alemanas no han entendido que, en lugar de viajar, la mujer simplemente busca en los trenes un cobijo para pasar su vida. Que el sistema social le cambie su renta por el costo de los boletos.

600 mordidas de perro. En 2010 fueron reportados en Berlín 600 accidentes en los que una persona se vio lastimada por la quijada de un perro. Esto representa un aumento del 25 por ciento de los casos comparado con el año inmediato anterior. “Los berlineses aman a sus perros, pero no saben cómo lidiar con ellos”, dijo la senadora de Los Verdes Claudia Hämmerling, lo que sería la causa probable del aumento de las mordidas. Una senadora de Berlín ordenó controlar mejor la Ley Canina (Hundegesetz).

350 veces de abuso. Esto no tiene que ver con la Iglesia Católica, pero en su fundamento es lo mismo: abuso sexual. Un papá es acusado de haber abusado sexualmente a sus hijos 350 veces. El papá, Detlef S., de la localidad de Fluterschen, habría obligado a su hija a prostituirse, a su hija adoptiva a ser la madre de sus hijos (ocho), y habría aterrorizado a su familia pegándoles con un chicote. “Uno podría pensar que Detlef S. es un toro, pero cuando se presentó en su comparecencia el hombre se veía como un niño de escuela asustado, asustado, acalambrado y con ropa dos tallas mayor”, describió un reportero que asistió al juicio. Detlef S. aceptó ser el padre de los hijos de su hija adoptiva, pero rechazó las acusaciones que versan sobre él.

70 x m2 / 24hrs – 1er lugar – 1er lugar. En Berlín se acaba de reportar que en el curso de 24 horas cayeron 70 litros de lluvia por metro cuadrado (¿de dónde demonios sale tanta lluvia?). Para poner esta cifra en contexto, en promedio en todo el mes de julio han caído entre 40 y 50 litros de lluvia por metro cuadrado. Esto, aunado a los vientos huracanados, han causado que el mes de julio sea el PRIMER mes más frío del año (y miren que el invierno nos ocupa aquí enero, febrero y marzo); y que julio sea el PRIMER mes con menos luz de sol en el año (y nos falta octubre, noviembre y diciembre). En Alemania hay un promedio general de 28 días de verano al año (aquí es cuando los alemanes me preguntan, ¿por qué te mudaste aquí?).


viernes, julio 22, 2011

El salvaje, salvaje Este (Ossilandia para principiantes)

Mucha gente habla de la Ostalgie como esa nostalgia de los alemanes del Este de extrañar su país que ya no existe, la República Democrática Alemana, RDA. Se habla de ella en los medios como si hubiera una gran pasión por regresar a los tiempos comunistas.

Pero la reacción a esto ha caído en un discurso tan banal que por ahí se abren bares con muebles tipo RDA, tiendas de juguetes de madera como de tiempos de la RDA, un museo donde se pueden ver productos de cocina de la RDA, un tour en Trabant por el viejo Berlín e, incluso, un hotel donde uno puede dormir con la fotografía de Honecker colgada en la pared. El hotel, para colmo, se llama Ostel, Ost en alemán de Este en español, acomodándose dentro de la palabra hostal.

Y no le quito la emoción que puedan causar algunas de estas actividades “ostálgicas” en Berlín. Se vale. Pero en realidad no hay que tener que hacer este tipo de viajes para ver que el Este, el verdadero, el salvaje, todavía existe ahí.

Para ello hay que buscar una lectura de libro de Alexander Osang. Si uno hojea el Berliner Zeitung, seguro que por ahí hay una anunciada.

Osang, otrora periodista del Berliner Zeitung y ahora del semanario Der Spiegel, se ha vuelto el portavoz de los ex habitantes de la RDA, los bien ponderados ossis. La gente lo quiere escuchar y ver como alguien que, proveniente de una clase social oprimida y con prejuicios, tuvo éxito en Alemania y el extranjero. Y donde él aparece, ahí se juntan todos.

La última vez fue la semana pasada. Leyó extractos del nuevo libro que escribió con su mujer, Anja Reich, “Wo warst du? Ein Septembertag in New York”, ¿Dónde estabas? Un día de septiembre en Nueva York, que trata sobre las aventuras de él como corresponsal en Estados Unidos del Spiegel mientras sale a cubrir el atentado a las Torres Gemelas y su mujer lo espera en casa.

Uno se da cuenta qué tipo de gente asiste al evento por cosas tan sencillas como el hecho de que Anja Reich, al describir que está en el dentista en Nueva York y éste le nota las “viejas amalgamas” de la RDA, la gente explota en risas. Anja Reich también es del Este. Todos los que están a mi alrededor son del Este. Ropa informal para el evento, hombres con cachuchas, mujeres con pelos desaliñados, y gente con pantalón y chamarra de mezclilla, algo que sólo se veía en los años ochenta.

Después me dijeron además de la forma de ver hay ciertas actitudes que distinguen a los ossis. Una de ellas es esta palabra: “drängelnde Leute”, gente que empuja. No sé si esto sea propio de ellos, pero al llegar al evento, había una fila enorme. Yo tenía mi lugar ya apartado y al querer acercarme con el portero dos mujeres que apenas podían estar de pie lograron cerrar filas contra mí. Ambas levantaron los codos para que no me colara. Sólo me vieron de reojo, nunca me confrontaron ni nada. Estaban muy fuertes (supongo que el hecho de ser original “drängelnd” les había dado fuerza).

Otra actitud es la de llegar súper temprano a apartar lugar. El evento era a las 7 y la gente estaba haciendo fila a las 6. El lugar tenía 600 lugares y a las 6:10 que abrieron las puertas ya estaba casi todo apartado. Al final éramos como 800 con toda la gente parada y sentada en el suelo.

Y bueno, a todo esto yo le veo un parecido con los mexicanos de antaño también. Quizás por eso me identifico con los ossis. En ese evento yo me sentí como una de esas asambleas del Sindicato de Electricistas a las que llegué a ir de chico. Mala luz (alguien le gritó a Osang mientras leía “hey, yo no lo veooo desde acá”. Y claro, el tipo que gritó no sólo era el número 800 de la sala, sino que la luz que debía de iluminar la cara de los panelistas no funcionaba), mal sonido de micrófono (ese sonido que te rechina hasta en las muelas) y mal aire acondicionado (“algo me está goteando aquí”, dijo Anja Reich interrumpiendo su lectura).


En fin, 22 años sin muro pero todavía con el ambiente que se vivía atrás de éste.

viernes, julio 15, 2011

Sauna en Berlín - Nota al pie: ¿Por qué se desnudan los alemanes?


Hablar de hacer sauna desnudo no se puede aislar del fenómeno del desnudismo en Alemania, llamado también naturalismo o en alemán "FKK", algo que se traduce como la "Cultura del Cuerpo Libre".

Cultura, al fin y al cabo.
Los europeos tienen la reputación, sobre todo en México, de ser asiduos visitantes de las playas nudistas del país, en especial los ciudadanos de países nórdicos, como los alemanes.

"Todo comenzó como una forma de querer gozar de libertad y de estar saludable. Una vez que andas desnudo, ya no lo puedes cambiar", afirma Kurt Fischer, presidente de la Asociación Alemana para la Cultura del Cuerpo Libre.

Fischer accede a hablar con algunos periodistas extranjeros en Berlín. Él mismo está emocionado por las preguntas y prejuicios que se le van a hacer, y --como nosotros-- se pone a documentar todo. "Si quieren saber si me voy a desnudar ahora mismo, no, eso no”, dice con una sonrisa.

Fischer y otros 7 millones de alemanes, según cifras reportadas por medios de información, gustan de desnudarse en sus tiempos libres, generalmente en clubes, y muchas veces cuando están de vacaciones. El naturalismo que practica se refiere al hecho de estar desnudo con un grupo de gente y, de preferencia, en la naturaleza. Hay grupos de personas que han organizado, en su versión nudista, paseos en bicicleta, caminatas de montaña y hasta vuelos chárter.

Kurt Fischer es un ingeniero de profesión. Tiene 69 años de edad y a decir de las curvas que se ven por su camisa fajada, no tiene un cuerpo de Adonis. Él dice que para ser nudista uno no tiene que tener un cuerpo perfecto.

Fischer no nació naturalista. Cuando él tenía 24 años de edad andaba con una novia con la que quería ir a la sauna. Quería una sauna mixta para que no estuvieran separados. Pero entonces sólo encontró cabinas separadas para hombres y mujeres. Él no quería estar separado de su novia. Así que decidió enrolarse en la Asociación de Cultura del Cuerpo Libre.

Una vez que entró a las instalaciones, vio que la gente practicaba deportes, tomaba el sol o nadaba, como en cualquier club, pero todos desnudos. Niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres.

El naturalismo despegó en Alemania hacia la década de los años 1930, cuando agotados por el ritmo de la industrialización algunos amantes de la naturaleza comenzaron "a liberar su cuerpo" y a realizar actividades recreativas sin ropa.

La tendencia se frenó durante la Segunda Guerra Mundial, pero inmediatamente después se retomó. Hoy en día hay naturalistas organizados en varios países europeos.

Entre las asociaciones mejor establecidas destacan la de Alemania, con 50 mil integrantes; la de Holanda, el país europeo con más asociados, con unos 67 mil, o España, el que menos tiene, con unos 3 mil entusiastas.

El naturalismo se practica en toda Alemania, aunque existe el prejuicio de que en la parte Oriental del país se hace más, ahí donde gobernó el comunismo en tiempos de la República Democrática Alemana (RDA) y donde predomina la religión protestante. Pero las cifras demuestran lo contrario. En Alemania Oriental hay apenas 2 mil 500 personas asociadas al naturalismo, mientras que en la Occidental unas 47 mil 500.

“La diferencia es que en Alemania Occidental el naturalismo se hace más organizado, en asociaciones. En la RDA las asociaciones estaban prohibidas y la gente comenzó a desnudarse en lugares públicos. La costumbre se quedó”, refiere Fischer.

Fischer reconoce que en estos días el naturalismo no gana muchos adeptos y lo atribuye a que la gente trabaja más que nunca, lo que hace que nadie tenga tiempo para realizar actividades al aire libre, como lo demanda esta tendencia.


Otros capítulos de la serie "Sauna en Berlín":

Preámbulo: ¡Fuera toallas!

Capítulo 1: Un moreno desnudo en Berlín.

Capítulo 2: Miradas centrífugas.

Capítulo 3: El soplido del dragón.

Capítulo 4: La toalla, entre más colorida, mejor.

Capítulo 5: Encuentros del tercer tipo.

miércoles, julio 13, 2011

El tren, escena de crimen (Tatort ICE)

Vas en un tren. A 300 kilómetros por hora se abre paso por los campos verdes de Alemania. A la distancia se ven parques de turbinas eólicas y una que otra casa idílica.

De repente, enfrenón.

Suena como si el tren sacara garras para detenerse por las vías. Muge incluso como una vaca. Todo es revoltijo. Adentro la inercia es fuerte. Algunas maletas y cosas se caen. Así es como uno se imagina cuando alguien jala un freno de emergencia. El tren tarda en parar y, entonces, huele. Goma de frenos, fierro, líquidos.

Señoras y señores, por un accidente tuvimos que parar, se escucha por los altavoces.

La gente se desespera. Ya no se confía en los trenes. Se piensa que están haciendo otras “obras de construcción”, como siempre dicen cuando se paran, pero que tratan de sacar otros pretextos para no hacerse odiar.

A mí me tocó esta situación hace poco en un tren. Al final por el altavoz se volvió a escuchar que hubo un problema con la máquina. Alivio por saber lo que pasa y que, quizás pronto el problema será franqueado y se seguirá el camino.

Pero hace poco también supe por otra persona que, al haber vivido la misma situación descrita al principio, por su altavoz salió otro mensaje. Lamentablemente, el accidente fue con nosotros.

Una persona se había tirado a las vías.

Calma, calma, que no cunda el pánico, estimado lector. Eso es algo normal en Alemania. Se dice incluso que los maquinistas trazan líneas al frente de su moderna y gris locomotora para indicar cuándos muertitos ya se han arrastrado. Lo que no es normal es que pase en pleno verano, cuando hay luz, cuando hay sol, cuando las turbinas eólicas giran al ritmo de un tranquilo día de verano.

¿Qué se hace en un tren cuando sabes que alguien lo acaba de usar para quitarse la vida?

Y, digo, la pregunta es más retórica, porque cuando el tren se queda parado en la nada, sin poder salir, por espacio de dos, tres, cuatro horas, uno tiene al menos una computadora, un teléfono celular, un vecino de quién burlarse. Y con suerte, buen aire acondicionado (si no hace mucho calor, pues la tecnología alemana no es tan buena), y un vagón restaurante con comida (si es que no se ha acabado, porque en ese viaje a un controlador de boletos se le salió decir “siempre que hay muertos se nos acaba la comida”).

Na toll, como dicen los alemanes.

¿Qué se hace, pues?

Uno lleva retraso por la muerte de alguien. Uno piensa en que ese alguien tuvo que haberse ido hasta un punto en donde pudiera tirarse a gusto a las vías para que un maquinista no lo viera a lo lejos y pudiera frenar a tiempo. Uno piensa, como no puede salir, que debajo de tu vagón (como el tren tarda en frenar) puede haber una cabeza, o una mano, o un dedo ya de perdis.

El tren se ha convertido en una escena de crimen.

Tienen que llegar peritos, policía, forenses y, claro, un nuevo maquinista. Eso es lo más importante. El anterior pone su rayita al frente de la locomotora tiene que desalojar por crisis nerviosa.

Lo que parecía un prometedor día de verano para llegar a disfrutar en casa, con amigos, con una cerveza en un jardín, o quizás hasta en un lago, se convirtió en un pic nic (sin comida) en el tren porque para alguien más un día de verano era para hacer esto.

Después hablo con un periodista japonés. Sale esta anécdota a la plática y, rápido y frío como los servicios japoneses, dice que en su país están tan bien preparados para esto que la policía, los forenses y el nuevo maquinista llegan en cuestión de minutos para levantar la escena del crimen.

Eso es servicio. Algún maquinista espera sentado ahí en un cuarto a que haya un nuevo muertito.

viernes, julio 01, 2011

¡Rayos y Playboys! Futbol de mujeres

Tomada de la web
Veo el mundial de mujeres de futbol soccer y nomás no me convence. Los partidos son aburridos. No pasan dos pases cuando se hace un hueco en tu cerebro y empiezas a pensar en otra cosa.

Un pase, dos, se perdió; uno, dos, ya se perdió otra vez. El equipo retrocede para rearmar el ataque, y retrocede y retrocede, hasta que llegó a su portería. Y pierden el balón. Y el otro equipo no puede hacer un ataque. Los goles que se han hecho han sido, lo que se diría en lenguaje de soccer varonil, errores garrafales de los porteros.

Le pregunto a un amigo alemán, fan y jugador de soccer, cuyo papá fue entrenador de un equipo femenil, si hay que ajustar las medidas de las canchas para las chicas. Él me dice que es un buen tema de discusión y que incluso se ha llegado a hacer. Yo se lo pregunté porque es obvio ver que las chicas no corren tan rápido como sus similares varoniles; que para la segunda mitad de un partido ya están cansadísimas; que para los duelos de cabezazos no saltan mucho; y que las porteras simplemente no detienen los tiros más sencillos.

“Está demostrado que las aptitudes físicas de las mujeres son más bajas que las de los hombres. Estamos construidos de otra forma”, me dice. Y yo le rebato: “pero si todos tenemos una cabeza y dos brazos y dos piernas. Y los mismos músculos. Incluso las jugadoras son muchas veces del mismo tamaño que los jugadores. Hasta hay hombres que tienen el cabello largo. Sólo nuestras bolas están colocadas en diferentes partes del cuerpo”. Y entonces me contestó algo de las hormonas que ya no le entendí. O que no le quise entender…

El problema, como lo apunta la Wika, que se ha vuelto en la experta de estos asuntos al estar siguiendo a Marta (video de un gol) y al séquito de chicas alemanas, es que la calidad que vemos del futbol es malísima. Excepto por algunas selecciones, el futbol femenil es un espejismo que no se basa ni en profesionalismo ni en tradición.

Entonces la pregunta sería, ¿por qué la FIFA nos trata de vender un mundial más grande de lo que es? Podría haber un mundial, sí, pero con las selecciones adecuadas (quizás ya dejaría de ser mundial) y no vendiendo todo inflado. México, que ha hecho un gol en historia de mundiales (dos, con el que marcaron en este torneo), no debería de estar en una competencia frente a equipos como Alemania que tiene jugadoras que en promedio han hecho más de 30 goles y participado cada una en 90 juegos de selección.

¿Y entonces qué pasa? Así como la colega Anna Kemper lo desglosó muy bien en un texto de portada del semanario Die Zeit (texto en alemán), las mujeres se convierten en un artículo de venta. Ya no hay futbol, sino comercialización del hecho de ser una fémina. Copa Mundial Femenil, Equipo Femenil, Mujeres que apoyan la migración, Mujeres que tienen trabajos y que son exitosas, Mujeres que tienen avatares, Mujeres que pueden jugar al futbol como Michael Ballack o Bastian Schweinsteiger, o incluso (y aquí se contradicen varios de los anteriores preceptos), Mujeres que son sensualmente femeninas y que, como los seleccionados italianos o españoles, también pueden aparecer de forma privada en revistas o comerciales resaltando sus atributos (aunque, en el caso de la selección alemana, se dice que sólo tres son heterosexuales).

Eso sí, varios estadios, sobre todo cuando juega Alemania, están abarrotados. Wolfsburg estaba prácticamente lleno para el partido de México contra Inglaterra. Y más allá de que la FIFA haya hecho una gran campaña de mercadotecnia para vender boletos, quizás existe la esperanza de ver buen futbol. A ver si las mexicanas Marigol o Mónica Ocampo nos pueden dar una satisfacción hoy contra Japón. Y en caso de perder por lo menos las mexicanas podrían hacer lo que las norcoreanas al perder contra Estados Unidos en su partido debut: decir que les pegó un rayo (texto en español).

Aquí dejo el video de la Sub 22 femenil sobre el detrás de las cámaras de su aparición en la Playboy alemana (en alemán, aunque no se necesita saber mucho):

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