viernes, julio 13, 2012

El precio de la pobreza en Berlín



Querido lector, querida lectora: lamento las ausencias. El futbol, la cerveza y el trabajo me han tenido fuera de la blogósfera. Ideas no me faltan, pero últimamente las energías de escribir algo personal tardan en llegar.

Aunque esta no la podía dejar pasar y va dirigida sobre todo a la gente que ha vivido en México o América Latina a los “limpia-parabrisas”, esos niños o adultos que están en las calles tratando de ganarse una monedas al echar jabón y limpiarlo en los parabrisas de los autos. Pues bien, ellos también existen en Berlín pero, con todo lo alternativo e izquierdista y fiestera que es esta ciudad, también se enfrentan a las reglas alemanas.

El Senado de Berlín acaba de informar que en 2011 expulsó de las calles a 130 limpiaparabrisas y a 175 pordioseros agresivos. En 2010 habían sido, en total, 185 expulsiones y en 2009 tan sólo 90. Primero, exactamente con “expulsiones” no sé a qué se refiere el Senado. La palabra en alemán es “Platzverweis”, la cual es utilizada casi exclusivamente en el futbol para hablar de la tarjeta roja. ¿A dónde van a parar estas personas?

La mayor parte de la gente indicada en estos números, un 90 por ciento, es de origen rumano y polaco. Y la cifra crece exponencialmente. La pobreza al margen de la Unión Europea es real y cada vez es más inminente su llegada en masa al centro del continente. Algo así le pasó a los capitalinos del DF, sólo que en Berlín se combate con la fuerza del orden.

Primero se les saca la mencionada tarjeta roja. Ya me imagino a un oficial del orden (suena como de libro para aprender español, pero así se llaman estas personas, Ordnungsamt-Mitarbeiter) llegando al crucero a decirle al rumano “por favor desaloja”. Aquí no usan macanas ni gas, ni esposas, mi métodos de extorsión, tan sólo la fuerza de las palabras y la confianza en el cumplimiento de la ley. Perdón, La Ley.

Si el limpiaparabrisas se portó mal echándole jabón en la cara a lo que él o ella verá como un cerdo capitalista que no tiene la capacidad de dar ni siquiera 20 centavos de euros, esta persona (así fue un caso en 2011) se hace sujeta a una sanción. En México es como si la enviaran a los separos, una cárcel de algunas horas para cumplir con la pena, además de pagar una multa.

Las siguientes multas están previstas para estas personas que alteran el orden en un crucero: molestar y obstruir (me imagino que es obstruir la circulación vehicular), 10 euros; no usar la acera como peatón para caminar (¡¡¡!!!), 5 euros; ofrecer mercancías y servicios en la calle, 25 euros.

Aguas con ofrecer una sonrisa en la calle.

2 comentarios:

Paola dijo...

De verdad que no sabía que había limpiaparabrisas por acá...nunca he visto uno en Düsseldorf o el Ruhrpot en 4 años :S

lamayz dijo...

Nunca me imaginé que eso pasara por allá, aunque acá últimamente están uniformados con playeras de EPN, si de por si nunca me ha gustado darles dinero ahora menos

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