miércoles, agosto 08, 2012

Un medallista dorado con temple de ossi en Londres


Cuando llegué por primera vez a Berlín le pregunté a una alemana lo que muchas personas tienen en la cabeza: ¿son diferentes los ossis de los wessis? Es decir, los alemanes del Este de los del Oeste.

Esta mujer, entonces una guía de visitantes en el Instituto Goethe, me dijo –ella misma del Oeste--: “sí, los ossis son más sencillos, más abiertos, más sonrientes; los wessis son un poco más cerrados”. Una respuesta muy general y que, sobre todo, suena a clichés. Sin embargo he podido comprobar muchas de esas frases en mis ocho años de vida aquí.

Este miércoles me pasó con Robert Harting, el alemán que había ganado un día antes el oro en lanzamiento de disco en los Juegos Olímpicos. Él es de la ciudad de Cottbus, en lo que era el Este de Alemania. Vive en Berlín. Y después de que ganó el oro, se fue a festejarlo. Al regresar a la villa olímpica en la noche, no le dejaron entrar: le habían robado su acreditación junto con la playera que tradicionalmente rompe después de ganar.

Primero: qué cuadrados resultaron los vigilantes esos; y segundo, qué fácil es salir avante de un mundo de reglas y comodidades. Esto fue lo que pasó después: Como Harting no pudo entrar a dormir, se tuvo que buscar un lugar fuera de la villa. Fue hasta las 8:10 de la mañana que pudo regresar cuando ya hubo tramitado otra acreditación. “Antes estuve en el metro, me dormí en un asiento y luego en un tapete”, declaró a un diario alemán.

Inmediatamente pensé en él como un ossi, como una persona sencilla, sin inhibiciones, sin inseguridad y con la valentía para estar en cualquier lugar. Podría ser, como dije, un cliché, sobre todo en Harting, quien tiene 27 años de edad y habrá visto la caída del Muro de Berlín a los 5 de edad, cuando mucho. Pero la forma de vida en la ex República Democrática Alemana no sólo la vivió una generación. Fueron casi tres décadas de fraternidad, ayuda y complicidad ante la opresión que muchos experimentaron. Eso no se olvida tan fácil entre familias. Yo lo percibo con algunos colegas y amigos que conozco ahora.

El gen ossi ronda las calles de Londres y franquea los protocolos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...