domingo, agosto 26, 2012

Costumbres ossis... ¡en Croacia!

Playa nudista en la isla de Jerolim
en Hvar, Croacia.

Cuando la Wika me dijo que había una playa nudista en la isla de Jerolim, me dieron ganas de ir. Creo que eso fue la principal motivación. Así que tomamos la lancha y nos lanzamos. Son unos 15 minutos de travesía desde el centro de Hvar, Croacia.

El viaje cuesta unos 35 Kunas (5 euros) ida y vuelta, y se puede hacer prácticamente a cualquier hora del día. Llegas a una isla diminuta que cruzas de lado a lado en dos minutos a pie. Las playas son igual de rocosas como en el resto de la costa croata. La diferencia con esta playa es, precisamente, que a la entrada a la isla hay un letrero en madera que dice "bienvenidos nudistas".

Yo me imaginaba una playa llena de cuerpos viejos con pubis canosos expuestos a los rayos del sol, como suelo verlas en las que hay en los lagos del Este Berlinés o en los mares del Este alemán. Gente jugando al voleibol con las tetas y los testículos brincando; otros viejos comiéndose una salchicha o tomando sus cervezas de a medio litro mientras debajo de las mesas se ven quintas patas a las sillas; o algo así. En realidad todo mundo estaba con ropa. Fue una decepción. Había muchos italianos peludos con trajes de baño tipo retro, de esos diminutos en forma de calzón. Había una o, cuando mucho, dos mujeres en "topless".

Los nudistas habían sido desplazados a partes imperceptibles. Estaban alejados de la playa, tostándose en otras zonas rocosas lejos de la frescura del agua. A la Wika, muy alemana del Este u "ossi" ella, y a mí, yo un mexicano con afinidades ossis, nos molestó el asunto. Era una especie de profanación en tierra propia. ¿Qué hacía toda esa gente en una playa nudista sin estar desnudos? ¿por qué parecía que habían corrido a los nudistas? ¿querían ir expresamente a la isla a ver cómo es el nudismo pero no practicarlo?

La Wika tomó cartas en el asunto. Se puso topless. Yo me quedé pensando en qué hacer. Para mí como mexicano no es tan fácil despojarme de mis trapos sin sentirme observado, juzgado, sin sentir esa vergüenza posiblemente católica de desnudarme ante algo o alguien.

Pocas veces he estado en una playa nudista, pero las veces que lo he estado pienso mucho sobre la naturalidad del cuerpo. El sexo, la sexualidad y los defectos físicos pasan a un segundo, sino es que a un tercer plano. Desnudo, sin prendas sensualmente comerciales como los bikinis, uno no cae en los juegos de seducción y de intriga. Esta vez yo quería practicar el nudismo. Tomar el sol por completo, sentirlo en partes del cuerpo donde casi nunca se siente, esas partes que envejecerán así de blancas como siempre han estado.

Así que me quité mi short.

(Miré a un lado, miré al otro. Volví a mirar a un lado, y luego al otro).

Nada cambió.

Bueno, sí, una pareja de señores italianos que estaba a nuestro lado se fue a otro lado de la playa. Hasta la otra orilla. Estaban visiblemente molestos por nuestra actitud.

Yo no tengo nada que presumir pero tampoco nada grotesco que mostrar. Tengo lo mismo que todos los hombres. Lo mismo que nuestros padres, lo mismo que los hijos, lo mismo que los colegas de trabajo y con los que nos vamos al bar. Nadie me tiene que ver ni yo tengo que ver a nadie, pero aún así el nudismo parece ser agresivo para muchos.

Nadie está a gusto con su cuerpo y un pequeño pedazo de tela como lo es el traje de baño no oculta nada. ¿Por qué tener vergüenza? ¿por qué aberración?

Adelante de nosotros llegó una pareja de ingleses, hombre y mujer, en sus 30 años. La mujer se puso inmediatamente topless, pero después de un rato de observar a su derredor, de hablar con su novio, zas, que se quita el ¿cómo se llamaría? ¿el "bottomless"? Ni si quiera hay un nombre para ello. Y que le digo a la Wika. Zas, que se anima. El novio inglés parecía leer nuestros pensamientos y pronto se animó y se quitó su largo traje de baño. Su cuerpo estaba tan blanco como una sábana de hotel, no parecía ser un nudista asiduo, su novia tampoco.

Al poco rato otras tres mujeres --muy cerca de la pareja de italianos que nos rehuyó--, y una familia alemana con sus dos hijos, estaban completamente desnudos.

No me pregunten cómo fuimos a nadar, que esa es otra historia.

1 comentario:

beth dijo...

...todo depender de la percepción de cada persona, pero aun asi por alguna razon la sociedad a decidir cubrir lo mas natural de nostros, nuestros cuerpos...

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