domingo, septiembre 22, 2013

¿Por qué debe interesar la elección alemana en México?


Mucho se ha dicho que las elecciones alemanas son aburridas. Al menos dentro del país. Pero en los medios de información europeos o de fuera sobre todo Estados Unidos) parece todo menos eso. Alemania como país que funge de líder en solución de problemas, estabilidad política o incluso que influye negativamente en la economía y política de otros países.

Pero, en todo esto, ¿qué tiene que ver México?

Le pregunté a dos investigadores al respecto: a un alemán que está como profesor visitante en el Colegio de México y a un mexicano que está como profesor visitante en la Universidad Libre de Berlín. Me pareció interesante que como nacionales de cada uno de los países, pero de visita en el otro, den su punto de vista internacionalista sobre la relación mexico-alemana de estas elecciones.

Aquí sus cinco puntos.


Günther Maihold, profesor visitante en la Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt de El Colegio de México, y originalmente encargado de temas bilaterales en Alemania del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de seguridad (SWP).


1.- Alemania y México tienen una "asociación estratégica".
La dimensión estratégica comenzó con el tema del cambio climático, donde los dos países desarrollaron una confluencia de acciones internacionales importante. Dependerá de ambos gobiernos si pueden seguir construyendo la relación sobre esa confianza mutua.

2.- Alemania sigue siendo el socio comercial central de México en la UE.
Sobre todo como proveedor de las importaciones provenientes de Europa. La relación comercial con Alemania es la que determina el curso de la relación comercial general con la UE. Por igual en materia de inversiones Alemania ha repuntado en los años pasados, especialmente con la fábrica que Audi está construyendo en Puebla.

3.- México como "actor con responsabilidad global".
Si México desea seguir desarrollando este concepto necesita tejer alianzas con otros países además Alemania. Quien gane las elecciones el domingo, tendrá que buscar la articulación de la política exterior con países emergentes importantes como México. 

4.- Después de España, Alemania es quien más interés en AL tiene.
Alemania es uno de los pocos países con vocación latinoamericanista por sus relaciones culturales, que van más allá de las comerciales.

5. Líderes mexicanos ven a Alemania junto con Brasil como muy importante.
En la encuesta "México, las Américas y el Mundo" del 2012-2013 hecha por el CIDE y COMEXI, los líderes encuestados dicen qué país debería ser modelo de desarrollo, y ponen a Alemania en primer lugar de la lista con 31 por ciento de votos, empatado con Brasil.. Eso indica una relevancia importante de Alemania para los líderes económicos y políticos de México.

***


José Luis Valdés-Ugalde, el experto en relaciones internacionales e investigador de la UNAM, ahora como profesor visitante en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín.  

1.- Alemania como motor europeo.
Alemania marca el parteaguas europeo. No sólo contribuye a una correlación de fuerzas políticas sino que marca el panorama financiero.

2.- Alemania cada vez realiza más inversión en "poder blando" en México. 
La inversion que hace Alemania en valores culturales es cada vez más grande. Las cifras estarían rebasando a las de España y Francia, y serían muy similares a las de Gran Bretaña. Alemania realizará en 2014 el "Año de Alemania en México", un programa para intensificar el intercambio cultural y científico.

3.- Alemania aumenta su interés económico en México.
Con más de mil empresas en México, Alemania mantiene un interés en inversiones económicas en el país. Las áreas de mayor interés son industria automotriz (nueva planta de Audi en Puebla), energías renovables, minería, electrónica y transferencia de tecnología.

4.- Con Alemania, México podría replantear sus relaciones europeas.
Si México quiere reforzar sus relaciones con Europa la puerta de entrada es Alemania. Además de temas de intercambio cultural y de dinamización del sector científico mexicano, México podría establecer mejores alianzas políticas con otros países del continente. México tendría que dejar de pensar en función de Estados Unidos.

5.- México sirve como conexión a Alemania para otras partes.
Alemania siempre ha visto a México como una forma de conectar, sobre todo económicamente, con Estados Unidos, América Central y del Sur e incluso China. En tiempos en que China asume más importancia internacional, México podría de esta conexión como una alianza y una forma de frenar a China.

jueves, septiembre 19, 2013

Nacionalización alemana - Listo para votar

Vista de la sala de sesiones del Bundestag

Acabo de nacionalizarme alemán. Y lo hice por placer… o quizás porque el día en que empecé el trámite no tenía nada más qué hacer. Y al darme mi acta de nacionalización, me sorprendieron con una noticia: “Herr Botello, usted puede ser parte de la política de este país. Hemos mandado un aviso para que lo integren en la lista electoral”.

Cuando comencé el trámite de nacionalización soñé con votar en las elecciones al Bundestag este 22 de septiembre. Votar es una de las dos ventajas que uno tiene con un pasaporte alemán. La otra es viajar a Disneylandia sin tener que tramitar visa.

La política alemana parece aburrida. No hay políticos que aparezcan con máscaras de cerdo en el parlamento, con pancartas o que se duerman en su curul. No. Hay discursos, hay debates ordenados y respetuosos. Muy respetuosos. Y si uno quiere parecer ofensivo sólo levanta la voz. El idioma alemán se presta bien para ello. Estuve hablando con un analista de esta campaña electoral (Raúl Gil) y cuando le pregunté qué le faltaba a los políticos alemanes, me dijo “hablar menos, usar videos cortos, con uno o dos datos cuando mucho, usar las redes sociales para comentarios personales y no para poner links a discursos”.

Sí, los alemanes tienen una gran virtud que en las campañas electorales se convierte en una especie de defecto: son muy intelectuales.

Aún así la política alemana me fue infectando. Me parece un gran juego de ajedrez. Uno tiene dos votos en la papeleta electoral, uno para un parlamentario y otro para un partido. Puedes votar a un tipo candidato del partido negro y después a por el partido rojo completo y esperar a ver cómo discutirán para mover piezas y hacer coalición, y así conformar la mayoría para nombrar a un canciller. Y si no te gustó, pues son sólo cuatro años de sufrimiento.

Yo soñaba con ser parte de este juego.

Tuve una cita en la oficina donde tramitaban mi nacionalización. Debía entregar unos últimos documentos para completar el papeleo de los trámites. Era julio, el sol brillaba y hacía calor, esto pone a los alemanes de muy buen humor. Y la funcionaria que me atendía, lo estaba. El que estaba de malhumor fui yo cuando me dijo que el proceso finalizaría por ahí de octubre. “Noviembre quizás. Tenemos falta de personal”, me dijo. Entonces me acordé de unas buenas amigas mexicanas y de su regla ante situaciones de burocracia extrema en instituciones públicas. Todas son iguales en todo el mundo. Así que acerqué mi silla, me llevé la mano a la barba acomodando el codo en el escritorio y miré hacia el techo: “ay Frau B. pues creo que me quedaré con las ganas de votar. Yo pensé que para el 22 ya tendría mi nacionalidad. He estado soñando con ser parte de este gran sistema democrático”. Y le mencioné –seguro que hasta se me salió un guiño- si la burocracia alemana no me haría un buen regalo de cumpleaños dándome este derecho. “Cumplo a mediados de agosto, habría buen tiempo todavía”, le dije.

Prontitud alemana, verano caliente, coquetería, diosesgrande, #ComoSeaQueSeLlame, pero la carta que confirmó mi nacionalización llegó tres días después de mi cumpleaños, citándome para ese ya mencionado 2 de septiembre. Inmediatamente verifiqué las fechas límite de empadronamiento y, uy, sorpresa, el último día rezaba así: 01.09., uno de septiembre.

Scheisse!
En Alemania somos 12 mil 520 mexicanos, en Berlín mil 325. Las estimaciones se elevan al triple en cada una de las dos cifras oficiales, esto lo delatan la cantidad de negocios que en derredor de lo mexicano se han abierto. Tiendas de piñatas, mezcalerías, taquerías, mayoreos y menudeos de productos y bebidas por internet, y recientemente hasta una zapatería de San Miguel Allende. ¿Cuántos de estos tienen pasaporte alemán, ergo derecho a votar? Ni idea, pero entre las decenas que conozco, muchos lo tienen y quieren ejercer su voto.

Argentinos, chilenos, venezolanos o colombianos, que nos rebasan por mucho en número de inmigrantes, son todas colonias muy politizadas en Alemania y no dudaría yo ni un momento en que también estarían interesados en influir en la política de este país. Prometo ponerme a investigar más sobre este aspecto para continuar desarrollando esta idea del voto latino en Alemania (en una de esas el buen Wilbert Torre me cede medios derechos y me hago un “Merkel latina”, con la diferencia de que el ángulo sería “De cómo los latinos ayudaron a propagar las políticas de austeridad en Europa”).

“Herr Botello, usted puede ser parte de la política de este país. Hemos mandado un aviso para que lo integren en la lista electoral” —> Ese 2 de septiembre que me dijeron eso fui feliz, tanto como una señora de un barrio acomodado en México que recibe el crédito para comprarse una camioneta de 8 plazas. Pronto me imaginé a un canciller del Partido de los Piratas sentado en la silla de Merkel. También me imaginé a diputados de ese partido afuera del Bundestag fumando mariguana (un día que entrevisté a los de Berlín me dieron un ejemplo de lo flexible que es fumar mariguana enfrente del parlamento berlinés).

Los funcionarios alemanes habían hecho una excepción con los nuevos nacionalizados. Quizás están interesados en más votos, en votos fáciles. Como sea. Pero ahora, además de trabajar en la desmitificación de Alemania y reportar sobre estas cosas de actualidad y acercar al país y a sus ciudadanos a una visión más realista y menos teutona, yo mismo me metí en el sistema.

Ahora yo, un mexicano cualquiera, estoy a punto de contribuir a decidir el futuro de este país.  Y de Angela Merkel, la mujer más poderosa del mundo y que vi subir al poder.

Algún día alguien tendrá que desmitificarme.

sábado, septiembre 14, 2013

100 años de puro baile: Clärchens Ballhaus


La primera vez que fui al Clärchens Ballhaus fue hace 11 años, durante mi primera visita a Berlín. Una colega que me quería mostrar Berlín me invitó a bailar tango. Yo no bailaba y mucho menos tango, pero estaba ávido de conocer Berlín en cada esquina.

Al llegar, lo primero que vi fue un edificio en ruinas. Era de noche, pero estaba iluminado. Podría haber parecido más un monumento a un edificio derruido que otra cosa. Ahí íbamos. Al entrar había vida. Se veía como un restaurante viejo con una pista de baile al centro. Música de tango. La gente estaba bailando, los meseros sirviendo comida y cervezas. Mi amiga traía una maleta como las que llevan futbolistas o basquetbolistas. De adentro sacó zapatos de tacón y unas prendas que se fue a poner al baño. “Observa”, me dijo.

De pronto estaba ella bailando con una pareja. Era una clase de tango. Cada quien ya sabía con quién debía bailar. Yo me quedé probando la cerveza oscura del lugar. Muy buena, por cierto. La cerveza o lo aburrido del tango de principiantes me hizo observar el lugar. Una bola de baile colgando al centro del techo. Mesas viejas de madera, cuadros con ilustraciones del caricaturista alemán Heinrich Zille y tiras de papel metálico colgando de las paredes. Viejo, kitsch, pero con mucha vida.

El Clärchens Ballhaus cumplió el 13 de septiembre 100 años de crear un ambiente de baile en el barrio de Mitte, al mero centro de Berlín. Creado cuando estaba comenzando la Primera Guerra Mundial, el Clärchens Ballhaus sobrevivió la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y, hasta ahora, los embates del capitalismo. En 2005 tuvo que cambiar de dueños por el alza de las rentas, que justo en esa época empezaban su auge en el centro de la capital alemana.

Pero el ambiente de baile se mantiene vivo. Cada día de la semana se ofrecen distintos bailes: un día es swing, otro es salsa, otro es chachachá, otro es tango y otro vals. Una hora primero como clases, luego con pista abierta para los que acaban de tomar su clase y para quien quiera. Todo esto mientras los meseros corren y corren llevando pizzas, Schnitzel (milanesas) y litros de cerveza espumosa.

El gran amigo y colega Enrique G de la G tuvo el acierto de describir este lugar como una “gran boda mexicana”, donde viejos y jóvenes, clases bajas y altas, bien y mal vestidos, se juntan mientras las mesas están llenas de comida y bebidas. Los domingos por la tarde también está la gente con sus zapatos de charol.

En definitiva, un lugar para no perderse. Aquí abajo dejo un extracto de una entrevista que hizo el diario FAZ con uno de los empleados más viejos del lugar, Günter Schmidjte, quien trabaja en el guardarropa, le ha dado trancazos a los que se pasan de listos y piensa seguir trabajando hasta que “tenga culo boca arriba”. Aquí la liga en alemán: Artículo en alemán.

-Qué tal señor Schmidtke, qué bueno que pudimos hacer la entrevista.
-‘pera, contigo no hablo.

-¿Por qué?
-Me llamo Günter o “Piernita“, nada de “usted”.

-Desde hace 46 años que estás en el guardarropa del Clärchens Ballhaus, ¿nunca te pareció aburrido?
-En tiempos de la RDA era aburrido, la música y todo lo demás. Pero ahora tá bien. No me caen bien los gringos, pero la música en inglés como AC/DC, Shakira, y la abuela Cher sí. Sólo Madonna me parece muy ordinaria. Se rasca ái el chisme en el escenario, sabe qué es lo que quieres. Eso no lo aguanto.

-Pues en cuanto a la etiqueta, antes también era mejor en el salón de baile, ¿no?
-Antes todos estaban bien vestido. Hasta los años 80 todos llegaban en traje y corbata. Después también con Jeans, pero no rasgados como ahora. Eran faltas de valores después de la guerra haber dejado pasear a sus hijos con hoyos en los pantalones. Y ahora la gente se compra Jeans ya rotos, sólo porque está “in”. Eso no es normal, es enfermo.

-¿Le pones tache a la gente que viene ahora?
-Vienen a bailar tango en shorts, tatuados, cosas en las mejillas y cabellos como de orangután. No puedo ver eso. Yo aprendo tango así: camisa blanca, pantalón oscuro, zapatos oscuros. Debe de haber un poco de estética, también entre los jóvenes.

-Aun cuando la gente se vestía bien en tiempos de la RDA, siempre hubo tiempos salvajes. Los berlineses del Oeste decían que el Clärchens Ballhaus era la “cueva de la gonorrea”.
-No es cierto. Nunca lo fue. Claro que había mujeres fáciles, pero nada de putas. Aquí siempre hubo buena administración. Lo demás son tonterías. En el Oeste siempre dijeron mierda del Este, como si fuéramos subdesarrollados. Y eso sigue sin cambiar.

-Ya llevas mucho tiempo aquí, aunque el Clärchens Ballhaus es un poco más viejo que tú. ¿Cuáles son tus primeros recuerdos?
-En 1945 la guerra estaba acabando. Yo crecí aquí a la vuelta y en un ataque quedé entre los escombros. Después de seis horas me sacaron y desde entonces no soporto ver a mujeres y niños gritar. Una parte del Clärchens también fue bombardeada. Aquí sólo había ruinas alrededor y los rusos tenían a sus caballos aquí en el patio. Dormían en el piso de arriba. A los niños nos daban de comer, ellos eran buenos con nosotros. Sólo cuando estaban borrachos uno tenía que huir. Al día siguiente había de nuevo tocino y pan con hongos. No había nada, pues.



El resto de la entrevista está buena, y los que no hablen alemán, pues con el Google translator: Artículo en alemán.
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