Carta a mi mejor amigo

Amigo mío:

Hoy viernes es mi mañana. No es mi último día de trabajo porque debo de hacer algunas cosas para mañana sábado, así que no puedo empezar a oler el fin de semana como cualquier persona haría después de levantarse. Escucho la radio, una combinación de noticias con música contemporánea: "Radio Eins, 95.80, nur für Erwachsene (sólo para adultos)". No sé si sentirme viejo o agradecido porque es exactamente el tipo de radio que anhelaba escuchar. Cuando empecé a escribir este correo, dijeron que viene un grupo del lejano Canadá, así que no lo dudé más y me imaginé que ése era el momento de la conexión para escribirte.

Por mi escritorio definitivamente no pasan mujeres ni gays como por el tuyo en Montreal. Trabajando en casa estoy lejos del contacto personal que podría hacerme sentir más vivo. No me siento extraño como tú, pero sí creo que estoy en unas largas vacaciones. A veces creo que tantos viajes que hice por trabajo me quitaron la emoción de estar en un nuevo lugar, con otra gente, con otro idioma. Si fuéramos de un país del Primer Mundo, o loco como Estados Unidos, podría poner una demanda contra daños psicológicos por haber expuesto mi sistema nervioso a un trabajo de explotación que le suprimió la capacidad de sentir. Pero no, ni somos del Primer Mundo ni estamos locos.

Esta mañana ha sido como las demás, y como las de Canadá, según he escuchado: Nublada y con lluvia. Mi desayuno con Schoko Müsli y un plátano me hicieron sentir apenas un poco mejor. Pero fue tu correo el que me levantó por completo. Todas las noches le preguntaba al aire si habrías llegado bien o si, incluso, habrías llegado ya a Canadá. Marqué una vez tu celular en México pero entró el buzón, estaba apagado al parecer, y no quise dejar un mensaje a algo que yo identifiqué como un vacío.

¿Cómo han sido tus sueños desde que duermes en Montreal? De las cuatro semanas que yo llevo aquí, la mayor parte de los días sueño algo relacionado con México, con su estrés, con su comida, con mis amigos, con mi familia, con mi casa, con la casa de mis papás, etc. El sueño más loco fue cuando me desperté sacudiendo la cabeza porque tenía todavía el estrés de alcanzar el avión que salía de México a Berlín. En mi sueño yo me había permitido viajar un fin de semana a México y después estaba pagando las consecuencias con tanto tráfico, lluvia y el delirio de alcanzar el avión que salía a una hora exacta, como todo el transporte público aquí en Berlín. ¿No te ha pasado que has tenido que correr para alcanzar un autobús porque pasa a una hora exacta? Yo lo he tenido que hacer en un par de ocasiones.

Mi casa está al extremo oriente de Berlín. En una zona que tiene un parque del tamaño de Chapultepec al lado y algunos grupos neonazistas, revoltosos y extranjeros por la calle. No hay pobres tirados en las banquetas, pero sí gente que por su forma de vestir podrías decir que llevan una semana con la misma ropa y que no quieren nada de la vida. De vez en cuando pasa alguien con su auto con la música a todo volumen. En la esquina de mi cuadra hay un restaurante que se llama Veracruz y que siempre tiene mucha gente. No sé exactamente qué se vende, pero algún día lo averiguaré. La estación del metro, más tren que metro, está enfrente del restaurante, y siempre hay horarios para tomarlo hacia el centro de Berlín, el pedo es que a mí algunas veces me falla y los dos tranquilos minutos que me tomaría llegar caminando los transformo en 30 segundos para llegar cuando la voz grabada dice "zurückbleiben bitte (retroceda por favor)" justo antes de cerrar las puertas.

Amigo, hermano: hay muchas semanas que nos separan ya de distancia. Hay mucho tiempo y hay dos culturas muy diferentes, pero nunca nada nos mantendrá unidos como estar en contacto seguido y saber que nos sentimos de alguna forma, telepática, memorial, fotográfica o textual. Aquí estoy para lo que necesites y con miles de historias o pedacitos de historias que contarte. Ya sabrás del día que decidí que las salchichas alemanas debían cocinarse con salsa macha y de cuando me puse a hacer tortillas sin aplanadora.

Hasta la próxima.
Carta a mi mejor amigo Carta a mi mejor amigo Reviewed by Yaotzin Botello on 7/16/2004 04:59:00 PM Rating: 5

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