martes, julio 20, 2004

Cine al aire libre

No todos los días se va al cine, y mucho menos cuando es al aire libre.

Antes en México y en otros países existían los autocinemas, lugares donde uno podía ir en familia o con su nuevo ligue a disfrutar de una película. Palomitas y bebidas al auto. Silencio por favor.

Unas pequeñas bocinas o altoparlantes estaban al lado de cada cajón de estacionamiento para no tener alguna distorsión entre tanto auto. Asimismo, en cada cajón había un pequeño techo por si llovía.

Tratar de recrear la escena ahora resulta un poco absurdo. Cuántos autos estaban ahí parados como en un oleaje de tráfico ordenado y expectantes a lo que hiciera King Kong o Flash Gordon con sus princesas.

Los nuevos empresarios mexicanos seguramente exclamaron algo como "Cuánto espacio desperdiciado", así que construyeron hasta 20 salas de cine más un centro comercial en lo que antes era un autocinema. No es un dato correcto este que acabo de dar, pero sólo hay que hacer cuentas sobre el número de personas sentadas en butacas que caben en el espacio de un Ford Malibú de los años 70. Antes no había mini Chevy ni Smart.

La versión moderna y sin embargo humana de estos autocinemas son los cines al aire libre que hay en Berlín durante el verano. Esto podría pasar en México casi en cualquier época del año, menos en la época de lluvias, pero no hay ningún empresario tan humano que se atreverá a soñarlo siquiera. Algunos jardines de instituciones son revestidos con camastros y sillas, además de una mega pantalla dotada de bocinas que garantizan un sonido espectacular. Algunas películas son nuevas pero regularmente se presentan las que ya estuvieron en cartelera.

Los centros de reunión son Kreuzberg o Friedrichshain, dos barrios populares y de moda en Berlín. La gente llega en bicicletas o en metro, casi nadie lleva auto, así que no hay problemas de congestionamiento en las calles aledañas. Al pasar, cada quien toma un camastro y lo instala donde quiere. De entrada podría paracer una playa porque todos los camastros apuntan a un solo lugar, pero en este caso es la pantalla a donde miran no hacia el sol. Y esto puede ser igual o mejor que estar en casa, porque estás en medio de más gente pero al aire libre, con algunos árboles encima o al lado, y pasto en todo el piso. La gente fuma mota, otros toman cerveza, otros se pasan una botella de vino para tomar directamente y otros degustan las deliciosas y tradicionales palomitas de maíz. En Berlín se habitúa comerlas dulces, aunque yo sigo con las saladas, porque también las venden.

He pensado que ir a estos cines puede ser muy relajante, pero todavía quedan días en los que llueve por la noche, así que habrá que atinarle para ir a la próxima función.

2 comentarios:

marin197969 dijo...

hola soy un estudiante de admon. en la ibero en torreon. estoy muy interesado en saber mas de este tipo de autocinemas . espero veas mi mensaje y me respondas a mi mail. gracias
marin197969@hotmail.com

Anónimo dijo...

Bueno mi nombre es Flor Azeneth Ibarra Salazar, la verdad es que por medio de una tarea que me encargaron de la escuela me di cuenta de tu articulo y me intereso mucho.
Me gustaria poder charlar con tigo pues estoy muy ilusionada con algunas cosas que en lo personal me gustaria comentarte y que tal vez tengamos en comun.
Si tienes chansa puedes responderme a mi mail: rolf185@hotmail.com seria muy agradable que me respondieras.

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