viernes, abril 03, 2009

Gentrificado por el sol

Después de un viaje, traté de retomar mi paso berlinés. Un poco difícil. El clima estaba para llorar. O, no, más bien, el clima lloraba. Creo que los seres humanos estamos para llorar. Pero, bueno, el sol salió y Yaotzin tejió su telaraña.

Destino: Prenzlauer Berg. Sí, ahí viven todos mis amigos. Es el barrio de moda. La comparación con México es La Condesa, un barrio popular que ha cambiado su giro por uno más comercial. Brad Pitt y Angelina Jolie encuentran chido ir a pasear a su prole ahí.

Y ahí yo estaba.

Me vi con un amigo para tomar un café. La verdad es que no lo pensamos mucho. Queríamos tomar los rayos de sol que por esa tarde todavía alumbraban. Él más que yo, pues yo venía de estar en un lugar de sol. Platicamos rico, vimos pasar gente y me encontré amigos en la calle. Ya dije que todos viven ahí y, como en la Condesa, muchos de ellos gozan pasear por ahí, pavoneándose. Yo les jalé una pluma.

Recuerdo que el café estaba muy rico. Esa vez no tenía ganas de café, pues ya era muy tarde, pero no quise cerveza o aperitivo porque la garganta me molestaba. El cambio de climas. Pedí un café y me abrió los ojos. No lo olvido.

Un día después, ayer, me puse a investigar sobre la gentrificación del barrio, Prenzlauer Berg. Desde la caída del Muro, las rentas han subido al doble, los negocios han aumentado y la gente es otra. De las personas que vivían aquí, apenas queda un 17 por ciento, el resto se ha tenido que mudar por las altas rentas y porque, según me dicen algunas personas locales, el estilo de vida es otro. Hay diputados que se quejan en nombre de los vecinos por la cantidad de ruido.

Fui a comprar algo de comer. Camino por el barrio y hablo con una mujer en la calle. Le pregunto por los cambios en su barrio. Se me queda viendo la comida y me dice, bueno, mira lo que comes, un Subway. Mejor ve con los turcos a pedir un döner o con los italianos por una pizza, las cadenas son malas. Los explotan, me dice. Esa cadena acaba de llegar aquí, qué horrible, continúa. Aquí enfrente quieren poner un McDonald's también, agrega. Suficiente. Me hace sentir mal. Pero le debato que los turcos y los italianos no son mejor que los gringos. Ellos también llegaron a instalarse y también pueden pagar malos salarios. Subway son franquicias que administran nuevos empresarios berlineses y ofrecen una comida diferente a las decenas de döner que ya están, y de las que también se duda la procedencia de la carne. ¿Quién tiene la razón?

Al final todo es parte de la gentrificación del barrio. Hace 15 años, después de la caída del Muro, había espacios vacíos y alguien tenía que ocuparlos. Berlín se ha encargado de que sean sobre todo personas pudientes, con dinero, artistas, jóvenes, padres de familia. Y así se ve el barrio ahora.

Esta mujer me dice en la banqueta, después de la confrontación por mi comida, que quería ir a tomar un helado con una amiga, pero que esta amiga la invitaba a Ben & Jerry's. ¿Por qué ahí si hay otros muy buenos y locales, refunfuña. Después recuerdo y era ahí donde yo me había tomado el café con mi amigo. Yo llegué ahí por el sol, pero salí amando el café. Y ya no le dije nada.

Los berlineses me hablan del barrio de Prenzlauer Berg de antaño. Gris, sin áreas verdes, con aire contaminado, sin ganas para salir a caminar. Creo que tampoco me habría gustado estar ahí.

¿Es la gentrificación un fenómeno urbano bueno o malo?

No lo sé, pero yo soy un ser criado en una ciudad y no llegué ayer a este barrio ni sé si estaré mañana en él.

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