lunes, noviembre 15, 2010

Y usted, mi querido alemán, ¿qué extraña de Alemania?

A una fiesta de unos amigos, de repente llegó un mexicano. Estábamos en el departamento de esta pareja mexico-alemana con un desmadre que se escuchaba hasta la calle. Este mexicano lo escuchó y, presumiblemente, alguien le dijo desde la ventana en qué piso estábamos.

Encontró al grupito de mexicanos, se nos puso enfrente sacando una cerveza de su mochila y nos dijo "no mames, ca, qué chido es hablar en español de tu país con alguien en Berlín. Llevo como tres meses sin hablarlo".

La soledad se le veía en esas perlas negras que traía por ojos.

Este mexicano había ido antes a la embajada de México en Berlín a que le informaran de las actividades de la comunidad mexicana. Dónde estaban los restaurantes con tacos, dónde estaban los mariachis, dónde estaban los paisas, todo, todo lo quería saber. Pero no logró nada. Era época del mundial de futbol y terminó viendo uno de los partidos de México en un restaurante alemán, "sin nadie que gritara por el pinche país, chingao".

Nunca más lo volví a ver.

Pero me acabo de enterar que los mexicanos no son los únicos que desarrollan el síndrome del Jamaicón. A los alemanes les pasa algo similar. Eso sí, no tan exagerado.

Pero en una publicación reciente que hace la comunidad mexico-alemana en México me llamó la atención un texto en donde dice que los alemanes asentados ahí también extrañan a su familia y a sus amigos. No propiamente a la "mamacita" como el Jamaicón Villegas, pero sí en algún grado.

Y no sólo a la familia. Así como los mexicanos, los alemanes también extrañan su comida: sus salchichas, según muestra la encuesta de este texto; su pan negro que, debo decirlo, es tan rico que cuando yo estoy de viaje también lo extraño; y sus ositos de gomita, los famosos Gummibärchen de Haribo.

También extrañan el orden y las reglas que se han logrado en la sociedad alemana, pero, y lo que es muy interesante, es que de México les gusta mucho, y lo retoman ellos mismos, la forma de ser de los mexicanos.

Un 83.6 por ciento de los encuestados dice estar muy influenciado por la serenidad mexica; un 70 por ciento por la flexibilidad; un 76 por ciento por la apertura humana y un 57 por ciento por la espontaneidad.

¿Y usted, querido alemán emigrado o mexicano inmigrado, qué extraña de su cultura?


2 comentarios:

Yolanda dijo...

Yo de mi país, la neta lo que más extraño es a la gente: mis cuates queridos y (parte de) la parentela.
Sus cielos, aún con nubes, esas enormes nubes como cerros de algodón, que sólo se ve allá.
Las aguas frescas y los jugos de frutas.
Last but no least las tortillas de maíz de Michoacán, las mejores del mundo. incomparables, insuperables.

Yaotzin Botello dijo...

Jejeje, me gustaría ver cómo son esas tortillas de maíz de Michoacán como para extrañarlas de esa forma.

A mí me hacen falta mucho Letras Libres en papel. Lo de la comida ya casi lo superé con las cuatro taquerías mexicanas que me pusieron en el barrio.

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