lunes, enero 17, 2011

Berlín, la capital impuntual


Un tren del S-Bahn. Congelado
Foto tomada de internet.

Alemania es el país de los ingenieros y de los técnicos. Quienquiera que haya querido estudiar en esas áreas, siempre pensaba en Alemania. Autos, ferrocarriles, chips, muchas cosas que circulan en el mundo siempre llevan a pensar en Alemania.

El S-Bahn es uno de esos símbolos. Un tren suburbano que envuelve con sus vías a la ciudad o que bien la disecciona vertical u horizontalmente para desvelar todas sus intimidades. Un tren que ha servido como inspiración para artistas, como el poeta Uwe Johnson o el pintor Oskar Nerlinger. Un tren que desde los años 1920 fue un símbolo del adelanto tecnológico de Alemania.

Pero ese tren está hoy en el olvido, y con él su capital. Al menos esa parece ser la visión de los alemanes.

El S-Bahn anda operando bajo un “plan de emergencia”. En estos días el S-Bahn opera con un 50 por ciento de la capacidad de sus trenes. Una calamidad. Algunas líneas no funcionan, otros tramos funcionan con grandes intervalos de tiempo, y en muchos lugares hay que cambiar de tren o de transporte para seguir la ruta. Por un momento se difundió que era el invierno.

El frío causa problemas en los trenes. Malas calefacciones, ruedas y ejes que se truenan, vías que se atascan.

Pero algo no cuadraba: Alemania como el país de los ingenieros y de los técnicos; el S-Bahn como empresa ramificada de Die Bahn, los Ferrocarriles de Alemania; Die Bahn como una empresa que tiene otras empresas en el norte de Europa y en el calor de la península arábica, o sea con todo tipo de climas, ¿¿y el tren de la capital no funciona??

Pronto se desveló la historia tras bambalinas. El frío sería sólo es una consecuencia, el verdadero problema sería la falta de inversión.

Die Bahn dejó de invertir en el S-Bahn para hacer ganancias en toda la empresa. Falta de mantenimiento, falta de vagones nuevos y personal fuera le trajeron ganancias de unos 30 millones de euros en promedio al año, según un texto de Der Spiegel de esta semana. Capitalismo puro y una capital desamparada.

Sólo en Alemania la capital no es vista como capital.

Ahora, gracias a los fallos del S-Bahn, la gente se hace impuntual. Una columna del Berliner Zeitung de hace un par de semanas ya decía que estos problemas traían consecuencias en la gente. Ya no se llega puntual a las oficinas ni a las citas en general. La gente ya no funciona al compás del S-Bahn, como se solía hacer en los maravillosos años 1920 y 1930. Ahora las excusas recuerdan a las que se dan en México: “lo siento, había mucho tráfico”.

“El S-Bahn ponía el compás a la vida urbana de Berlín”, se lee en la columna. “Berlín era ante todo tráfico. Una ciudad se definía en aquel entonces porque las personas se podían desplazar a lo largo y a lo ancho sin esfuerzo, con confianza, rápido y puntuales”.

Otras personas en otros textos de estos días dicen que incluso “uno ajustaba su reloj con el paso del S-Bahn”.

A esta falta de compás uno sólo voltea para arriba, sonríe y acomoda el paso.

2 comentarios:

vicereinestfeir dijo...

A veces la puntualidad alemana es tal que cuando una cosa falla hecha a perder las demás. Cuando he viajado en domingo de Paderborn al aeropuerto de Frankfurt, porque debía regresar a México, tenía que transbordar en Köln. Llegaríamos a las 14:38 y el siguiente tren saldría a las 14:42. Sin embargo, a la altura de Hamm escuché en los altavoces "mis Damas y Señores hemos tenido un accidente y debemos esperar unos minutos más...usw" Bueno, he "verpasst" (y no verloren como me explicaron después) el tren. Fui hasta una de las maquinitas de la DB e imprimí el siguiente Reiseplan a Frankfurt del Mainz, del Meno o Manguncia... En el tren le expliqué a la señora-poncha-boletos lo del accidente y amablemente escribió cosas en mi ticket y me dijo que no tenía que pagar nada, pues era una falta de la empresa. Llegué al aeropuerto 1 hora más tarde de lo previsto, cargando 30 kilos de maletas; demasiado para alguien de 50 kilos. Llego a Iberia y me dicen "el vuelo se ha retrasado una hora". Bueno, suerte que sucediera. No obstante, esos 5 minutos tarde del tren a Köln, alteraron mi viaje.
Ps. Me encanta leer tu blog los domingo en las noches, empiezo con algún post y termino en otro. Me dan risa también las traducciones de lugares. Viajar a Bonn me daba hambre: pasábamos por Jamón (Hamm, aunque sé que Jamón es Schinken, pero una amiga española siempre se refería a esa estación como el derivado del cerdo porque.. porque sonaba como eso...¬¬) y Essen (Comida).

Saludos :)

Yaotzin Botello dijo...

Me gusta eso de la señora poncha boletos.

Y sí, esa puntualidad de los trenes es una barbaridad, pero qué bueno que ahora se coordinaron con los aviones, jeje.

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