jueves, enero 27, 2011

La vida en Berlín (un tono pueril)

Tomada del blog
de la Kunstlehrerin
Me parece que últimamente Berlín se ha convertido en un espacio público sin reglas. Toda la ciudad podría parecer, sobre todo en fin de semana, un parque donde se organiza una serie de conciertos gratuitos. Algo así como un Woodstock eterno. Los que hayan estado aquí (y hayan salido conmigo en fin de semana), sabrán de lo que hablo.

Está bueno si eres un joven con dinero de Estocolmo donde no hay donde divertirse las 24 horas, llegas a Berlín, ciudad de lujuria y transporte público constante y gratuito (nadie controla boletos el fin de semana), y donde se puede beber alcohol en la calle, y te regresas después del fin de semana a tu villa industrial y bien ordenada. De Estocolmo, de Madrid, de Barcelona, de Roma, de Hamsterdam, de Londres, de Ovejalandia, de Milán, de Lisboa, de Moscú (oh, está la ruski disko disko, me acaban de informar), o incluso de tan lejos como Buenos Aires y la Ciudad de México.

Y como seguramente no saben cómo se ve la ciudad después de la fiesta, he aquí los comentarios de unos niños que van a la escuela en Berlín. Estos comentarios los subió una profesora a su blog, un blog donde pone sus experiencias como profesora de arte: Kunstlehrerin. Está divertido. Pero yo aquí sólo pongo las impresiones de los niños (y las que más me impresionaron), que fueron tomadas justo después de los festejos de año nuevo.

Niño dos, desventajas de Berlín: la gente hace pipí siempre y en cualquier lado; la caca de perro; la gente fuma; hay muchos “glastimados”; la gente roba.

Niño tres, desventajas de Berlín: huele a cerveza; muchos borrachos; muchos negocios venden alcohol; no muchos animales (n.r. ¡¡aquí yo diría que hay que dar una vuelta a la estación Schlesisches Tor!!).

Niño tres, VENTAJAS de Berlín: (aquí dice algo que, aunque en las ventajas, se suma al ambiente de fiesta multicultural que hay en las calles) muchos döner.

Niño uno, ventajas de Berlín: nunca uno se puede aburrir en Berlín. (¡¡!!)

Los niños no mienten.

viernes, enero 21, 2011

La "anti-palabra" del año

Foto con crédito para la DPA, tomada de internet.
Hace unos días salió una noticia difundida ampliamente: la “anti-palabra” del año, das Unwort des Jahres.

Desde que llegué a Alemania he visto que hay mucho interés por discutir el estado de la lengua alemana. Me tocaron reformas de escritura que, lamentablemente, yo no puedo aplicar del todo por mi falta de conocimiento detallado del alemán. Y entre toda esta discusión me he encontrado con estas “anti-palabras” del año que, como lo dice su nombre, son escogidas cada año.

Para la “anti-palabra” del año hay un jurado permanente de cuatro personas que tiene su asiento en la Universidad de Goethe (¿¿dónde más??), en Fráncfort del Meno (popularmente conocido como Frankfurt am Main, y si a estas vamos confieso que en mis textos periodísticos he llegado a traducir Mainz por Maguncia, pero esto es otro tema).

Los miembros de este jurado son “científicos de la lengua”, como dice la traducción literal de la profesión en alemán (Sprachwissenschaftler), lingüistas, pues, y cada año los acompañan dos miembros no permanentes que pueden ser periodistas, autores, literatos o cualquier otro ser que trabaje como albañil o productor de la lengua.

El comité existe desde 1991 y busca palabras y expresiones de la lengua alemana que, en el ámbito público, sean desmedidas o que incluso “atropellen los derechos humanos”.

Aquí su justificación: “con la ‘anti-palabra‘ del año se busca que haya humanidad y una adecuación objetiva en el uso público del idioma alemán. Para este fin se criticarán (n.r. o censurarán, como dice otra traducción del verbo ‘rügen’) cada año las palabras o expresiones de la actual comunicación pública que falten a la convivencia humana y la adecuación objetiva. La más clara equivocación lingüística será señalada como la “anti-palabra” del año, pero también otras palabras y expresiones podrán ser criticadas al mismo tiempo. Se considerarán todos los campos de la comunicación pública, como política, la administración pública, la economía y la ciencia, entre otras. Estas críticas deben ser tomadas en cuenta para hacer una reflexión más crítica del idioma, por lo que toda posición de censura (n.r. con todo el tenor de la palabra) queda fuera (…) Cada ciudadano puede hacer propuestas.

Desde 1994 hay un envío de unas 1,800 palabras y expresiones en promedio y además desde 1999 Austria también implantó su “anti-palabra” del año. Suiza lo hizo en 2003.

Y para este 2010 la “anti-palabra” del año fue ‘Alternativlos’, que traducido al español sería algo como ‘sin alternativas’. La razón que dio el jurado por haber escogido esta palabra fue que “se trata de un argumento que se mata a sí mismo. Con esa palabra se quita la posibilidad de que haya más opciones después de haber tomado una decisión, y de que no es necesaria una discusión al respecto. Esto lleva a que aumente el malestar del pueblo hacia la política”.

La palabra ‘Alternativlos‘ es usada por los políticos alemanes y justo para las ayudas financieras que Alemania gestionó para Grecia la palabra fue usada por la canciller Angela Merkel: Se dará ayuda a Grecia ‘sin alternativas’. Esta política de ayuda a Grecia y hacia el Euro ha causado mucho malestar en la política, aunque ciertamente mucho más allá del uso de la palabra.

A ver si ayuda esta crítica.

lunes, enero 17, 2011

Berlín, la capital impuntual


Un tren del S-Bahn. Congelado
Foto tomada de internet.

Alemania es el país de los ingenieros y de los técnicos. Quienquiera que haya querido estudiar en esas áreas, siempre pensaba en Alemania. Autos, ferrocarriles, chips, muchas cosas que circulan en el mundo siempre llevan a pensar en Alemania.

El S-Bahn es uno de esos símbolos. Un tren suburbano que envuelve con sus vías a la ciudad o que bien la disecciona vertical u horizontalmente para desvelar todas sus intimidades. Un tren que ha servido como inspiración para artistas, como el poeta Uwe Johnson o el pintor Oskar Nerlinger. Un tren que desde los años 1920 fue un símbolo del adelanto tecnológico de Alemania.

Pero ese tren está hoy en el olvido, y con él su capital. Al menos esa parece ser la visión de los alemanes.

El S-Bahn anda operando bajo un “plan de emergencia”. En estos días el S-Bahn opera con un 50 por ciento de la capacidad de sus trenes. Una calamidad. Algunas líneas no funcionan, otros tramos funcionan con grandes intervalos de tiempo, y en muchos lugares hay que cambiar de tren o de transporte para seguir la ruta. Por un momento se difundió que era el invierno.

El frío causa problemas en los trenes. Malas calefacciones, ruedas y ejes que se truenan, vías que se atascan.

Pero algo no cuadraba: Alemania como el país de los ingenieros y de los técnicos; el S-Bahn como empresa ramificada de Die Bahn, los Ferrocarriles de Alemania; Die Bahn como una empresa que tiene otras empresas en el norte de Europa y en el calor de la península arábica, o sea con todo tipo de climas, ¿¿y el tren de la capital no funciona??

Pronto se desveló la historia tras bambalinas. El frío sería sólo es una consecuencia, el verdadero problema sería la falta de inversión.

Die Bahn dejó de invertir en el S-Bahn para hacer ganancias en toda la empresa. Falta de mantenimiento, falta de vagones nuevos y personal fuera le trajeron ganancias de unos 30 millones de euros en promedio al año, según un texto de Der Spiegel de esta semana. Capitalismo puro y una capital desamparada.

Sólo en Alemania la capital no es vista como capital.

Ahora, gracias a los fallos del S-Bahn, la gente se hace impuntual. Una columna del Berliner Zeitung de hace un par de semanas ya decía que estos problemas traían consecuencias en la gente. Ya no se llega puntual a las oficinas ni a las citas en general. La gente ya no funciona al compás del S-Bahn, como se solía hacer en los maravillosos años 1920 y 1930. Ahora las excusas recuerdan a las que se dan en México: “lo siento, había mucho tráfico”.

“El S-Bahn ponía el compás a la vida urbana de Berlín”, se lee en la columna. “Berlín era ante todo tráfico. Una ciudad se definía en aquel entonces porque las personas se podían desplazar a lo largo y a lo ancho sin esfuerzo, con confianza, rápido y puntuales”.

Otras personas en otros textos de estos días dicen que incluso “uno ajustaba su reloj con el paso del S-Bahn”.

A esta falta de compás uno sólo voltea para arriba, sonríe y acomoda el paso.

viernes, enero 07, 2011

Regalos basura y las gallinas cantoras


Todavía recuerdo cuando me invitaron a mi primer Schrottwichteln. Fue en mi segunda Navidad en Berlín, en 2005. Ese día descubrí otro lado del humor de mis amigos berlineses.

El Schrottwichteln es un intercambio de regalos. De regalos inútiles. De esos que parecían ser las grandes sorpresas navideñas pero que más bien sólo completaron el espíritu comercial de la época: pasan a ocupar una de las esquinas menos visibles del hogar o, de plano, con una decisión más emocional, terminan en la basura.

Pero con el Schrottwichteln adquieren vida. Los regalos basura son entonces desempolvados, buscados con fervor. ¿Dónde demonios está aquella mierda que me dio tal…? Se les busca un nuevo papel para envolverlos y, listo, una nueva sorpresa.

El encuentro se organiza después de la Navidad, una vez que todo mundo ya haya tenido sus regalos de navidad. Aunque también se pueden usar los que uno ya haya tenido en años anteriores. La idea es hacer un nuevo intercambio. La palabra Schrottwichteln en realidad son dos palabras. Wichteln refiere a la idea del “amigo secreto”, a quien se le envía un regalito de manera anónima, y es así como se hace en esta serie navideña. Y Schrott, que significa basura.

Algunos amigos alemanes y otros extranjeros que llevan mucho tiempo viviendo aquí dicen no conocer el evento. Yo lo llamo ya tradición porque conmigo ya pasó dos veces y porque además me invitaron a otra más a la que no pude ir. Quizás apenas se está arraigando.

Quizás cada vez se dan más regalos basura.

A la que fui esta vez me hizo reír tanto que no la puedo olvidar. Por eso la plasmo aquí. La abuela de un primo se quedó con una minitabla de surf de Mickey Mouse; una prima se quedó con un mono hecho con un coco peludo; y a mis manos cayó de repente un disco que decía así “Hühner, die 1. CD zum Ei! Live Mitschnitt”. Por la portada la verdad es que ni daban ganas de verlo, parecía una copia mal hecha a color de algún tríptico.

Después hice un esfuerzo por hacer la traducción y las palabras comenzaron a hacerme cosquillas: “Gallinas, ¡el primer CD sobre el huevo! En vivo”. Chequé el lado y decía “El coro de las gallinas de Bernhard y Renate Zeh, Ediciones Bei Reuth (que es una clara burla al festival operístico de Bayreuth). Así que pedí que me tocaran una canción y esto fue lo que escuché:


Sino una obra de arte, por lo menos me pareció muy chistoso ese acercamiento que los dueños de una granja hicieron con sus gallinas. Con palabras italianas o frases alemanas a manera de interpretación operística, todo el CD es una grabación de una mañana cualquiera en la granja. Por ahí están “tres voces solistas sin acompañamiento”, o “claras repeticiones”, pero también “tutti en dos niveles” o un “decrescendo”.

En fin, aquí mi regalo basura.

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