miércoles, octubre 31, 2007

McKreuzberg



Parece que la vida no tiene ningún cambio. Salgo de la casa por horas y cuando regreso los gatos siguen acurrucados en el terreno montañoso de la cama. Cuando abren los ojos casi se tienen que despegar los párpados. Estos dos gatos duermen de una forma tan profunda como seguro yo lo hice hace algunas décadas. Cuando, precisamente, no tenía ninguna preocupación.

Afortunadamente estas dos fieras no saben nada de mi mundo porque me habrían agarrado a rasguños y mordidas al verme entrar a casa con mi malteada de McDonald's. Sí, lo sé, sucumbí de nuevo al imperio. No vengo de hacer un texto sobre el Starbucks cuando ya estoy dejando inmediatamente más huella en Internet con uno del McDonald's.

Pero esto es importante, estimado lector, estimada lectora, no te vayas todavía. Si eres de México o de algún lugar cerca de Estados Unidos (incluso Francia está más cerca de Estados Unidos que Kreuzberg), entenderás por qué escribo esto. Resulta que Kreuzberg, el Barrio del Cerro de la Cruz, es uno de los lugares más anarquistas de la tierra. Aquí las manifestaciones del 1 de mayo son verdaderas guerras campales contra el capitalismo. En este barrio se practicaron los bloqueos para Heiligendamm.

En suma, aquí es donde los negocios son "alternativos", o sea, una opción al mundo de las marcas, donde todo está fuera de las reglas, de los parámetros globales. Donde los cafés reutilizan las sillas de la abuela en lugar de comprar producciones industrailizadas en serie, donde los productos son orgánicos y los letreros de los restaurantes se esconden en enormes y anarquistas graffitis.

Era un mundo vacío de gigantes emes, hasta que...

Llegó McDonald's y cambió, al menos ahora, la vista del barrio.

Pero esto, claro, los gatos no lo saben.

Antes de su construcción había protestas anunciadas. Para cuando estuviera construido el mundo alternativo amenazaba con hacer todo para derrumbarlo, algo no muy lejos de la verdad. En la década de los 80 ya habían quemado un supermercado (cuando el mundo todavía no hablaba de la mundialización), y cada marcha del 1 de mayo todavía sale uno que otro negocio lastimado. Al McDonald's le quedaban sus horas de vida contadas, y eso que no había ni nacido.

Pero ¿qué hicieron los empresarios? montaron una estrategia que hasta ahora parece excelente: durante la construcción pusieron un letrero que atribuía el proyecto a empresas de Berlín (y si se apedreaba la zona, se apedreaba la ya de por sí pobre economía de Berlín) y, lo mejor, cuando el McDonald's abrió puso a una gerente de origen turco. El barrio de Kreuzberg se conoce porque está habitado en su mayoría por turcos, así que dañando este negocio se dañaría el empleo de una mujer que pertenece a esta zona tantos años olvidada de las grandes políticas sociales y menospreciada por las clases más conservadoras de la ciudad.

El mejor boicot habría podido ser simplemente no ir a comer nada ahí. Yo me lo dije, la Wika se lo ha repetido incansablemente en su cabecita, pero es imposible. El McNegocio fue construido a 10 metros de una escuela y, claro, todos los estudiantes vacían sus bolsillos ahora ahí y el pobre señor del Currywurst que está a la vuelta ya no tiene tantos clientes como antes. Sus papas naturales no pueden competir con la versión congelada pero más barata de los McEmpresarios.

Entrar en ese McMundo es dejar de lado la originalidad de un barrio que había sido construido con la voluntad o la contra voluntad de muchas personas. Es limpio y 'bonito' por dentro pero la construcción cometió el grandísimo error de poner unos ventanales enormes por los que se puede ver el mundo que nos rodea, ese de graffitis, lucha contra-mundialista y de negocios que tratan de poner su propio sabor a una zona fuera de serie.

No es fácil tomarse una malteada en estas condiciones.

1 comentario:

Marta Salazar dijo...

Hola hola!

Ayer te puse un link!

por qué no escribes algo acerca de la frase "pobre pero sexy"?

un abrazo y otro a Wika!

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