jueves, junio 28, 2007

Las nuevas visitas

Como bien lo ha dicho la Wika: tenemos a las visitas más pesadas en la historia de lo que nuestros amigos llaman el "hostal Botello" en Kreuzberg. Dos gatos.

Desde hace tres años que vivo aquí hemos tenido muchas visitas. Es el momento en que todos mis amigos o conocidos o conocidos de los conocidos se acuerdan de mí. "Oye carnal, ¿no tendrás un espacio?", "¿no sabes dónde me puedo quedar en Berlín, es que no llevo mucho dinero?", etc. Pero esto era muy frecuente en el 2004 y en el 2005, cuando podríamos hablar de un boom. Para el 2006 hubo muchas amenazas de visitas. Era escalofriante, y era, claro, el Mundial de Futbol. Al final no fueron muchos, pero fueron de calidad. Para este 2007 sólo tuvimos a un amigo de la Wika que se quedó una noche, pero ahora nos llegaron los dos gatitos.

Resulta que un colega periodista gringo se regresó por tres meses a su país. Fue a hacer un trabajo. Y no quiso llevarse a sus gatos y como sabe que a mí me gustan, me preguntó si querría yo encargarme de ellos. Y aquí estoy. Aquí están, el Gordo y la Nina. Gordo está como su nombre lo indica, bien pinche gordo. Creo que hace retumbar el edificio cuando deja caer toda su felinididad en cada esquina del departamento. Camina tres pasos, da media vuelta como los perros que encuentran un lugar donde echarse, y se tira. Seguro algún día un vecino vendrá con una queja.

Pero aquí están y parece que serán las visitas más complicadas. Tienen su comida en nuestra cocina, dos platos para cada quien. Su baño en nuestro baño, una casita más grande que la taza del baño nuestra, y su cama al lado de nuestro sofá-cama. Y no contentos con todo el espacio que les hemos concedido, los muy cabrones y huevones se apoderaron ya de nuestra cama.

La Nina---->

El Gordo---->

Me encantaría ser gato.

Yaotzin.
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