sábado, febrero 14, 2009

Berlinale 2009: C’est fini. Et je suis deçu.

Tenía tantas ganas de ver la última película de Costa-Gavras, pero simplemente no logré levantarme.

Toda la semana tuve problemas para cubrir la Berlinale. Es la primera vez en cinco Berlinale que he estado. Me enfermé con el filme inaugural. Bueno, no quiero decir que la actuación de Clive Owen haya sido tan mala, supongo que ya tenía yo un virus adentro haciéndome cosquillas en la garganta. Y cuando medio me recuperé tenía que hacer cubrir algunas cosas para otras secciones de mi periódico. Lo que hice en esta Berlinale se limitó prácticamente a breves reportes, diría yo, medio insignificantes.

Hoy por la mañana alcancé a llegar a la conferencia de Costa-Gavras. Lo que escuché de él y de su película me hizo sentirme peor por no haberla visto. Ahora nada puedo hacer, ya no hay boletos, ya no hay funciones, ya no hay Berlinale.

Y con esta conferencia de prensa en francés se dio un fin oficial a los periodistas: con esto damos fin a las conferencias de prensa de la 59 Berlinale, dijo el moderador. C’est fini!

Fui por un par de boletos para ver si podía ver todavía algunas películas pero ya no había mucho. Y cuando había uno o dos, es cuando inicia la ceremonia de premiación, de la que deberé de reportar algo.

Pero, ay, reportar, con esta decepcionante Berlinale por lo que me pasó, pocas ganas me quedan ya de reportar. También porque en realidad a mi medio no parece interesarle mucho.

Hay decenas de temas de qué hablar, centenas de películas de qué escribir, infinidad de aventuras y chismes, pero a mi periódico le interesa sólo lo que dicen las estrellas. Todo lo que traen todos los medios del mundo. Mis intentos por ofrecer algo diferente acaban en frustraciones mías que yo solo me tengo que curar. No entiendo muy bien cómo es la cadena, pero al parecer un lector quiere saber lo que pasa con la gran estrella de Hollywood antes que saber por qué triunfa un filme uruguayo, y entonces los editores deciden que es mejor darle al lector lo que podría querer leer para que compre el periódico y las ventas no se caigan. O quizás alucino y sólo sea por la crisis financiera que nos ha recortado la publicidad y los espacios que quedan para divulgar una información son tan hilarantes que sólo queda información no tan mala para que la buena no se vea tan mal en esos espacios minúsculos.

No sé, o quizás yo sigo enfermo y mi percepción de la realidad cambió durante estos días de febrero.

A ver qué pasa en la Berlinale número 60.

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