sábado, octubre 30, 2010

Los viáticos nazis

Reisekostenabrechnung - Nazizeit
En octubre pero de 1941 un diplomático alemán regresó de un viaje a Belgrado  y entregó la comprobación de viáticos que se ve en la imagen que pongo aquí al lado. En ella se lee: “Liquidación de judíos en Belgrado y pláticas con emisarios húngaros en Budapest”.

No es broma. Era plena Segunda Guerra Mundial y era la Alemania Nazi. El diplomático era Franz Rademacher, encargado entonces del “Departamento Judío” del Ministerio de Exteriores.

Como se puede ver, en ese momento los funcionarios alemanes de entonces vivían con cierta normalidad la exterminación de un grupo de personas.

Pero además iban por ellos más allá de las fronteras de Alemania, como lo “justifica” Rademacher en una carta:

“Se debe utilizar la oportunidad de esta guerra para solucionar de una vez por todas la cuestión judía en toda Europa. Para ello la solución más congruente sería hacer que todos los Estados europeos acepten la ley alemana sobre judíos para que independientemente de su ciudadanía se les apliquen las medidas del país en donde se encuentren, y que los bienes de los judíos se pongan a disposición de la solución final”.

Esa carta la envió Franz Rademacher a otro diplomático llamado Ernst von Weizsäcker, uno de los líderes de la SS y alto funcionario del servicio exterior alemán.

Y aunque Rademacher fue condenado en varias ocasiones, no se conocían detalles de sus macabros planes como los que revelan sus comprobaciones de viáticos y la carta a Von Weizsäcker, que fueron dados a conocer apenas estos días en un estudio de casi mil páginas llamado “Das Amt und die Vergangenheit”.

Este libro, traducido al español como “El ministerio y su pasado”, se refiere a un exhaustivo análisis sobre el pasado del Ministerio de Exteriores de Alemania, que durante mucho tiempo se lo vio como una institución alejada del sistema nazista, incluso como un lugar que estaba en contra del sistema.

Pero no fue así. Fue tan parte del sistema que incluso con estos nuevos documentos y análisis se ve que sin el Ministerio de Exteriores no se habría logrado un sistema de exterminio tan amplio por toda Europa.

Durante la época de la guerra, embajadas alemanas como la de Francia organizaban la deportación de judíos. En Bruselas no sólo de judíos de ese país sino de otras nacionalidades. También con la ayuda de un consulado del ministerio se pudo ver que Thomas Mann, en ese tiempo en Suiza, había escrito en un periódico contra el régimen nazi. Eso llevó a retirarle la nacionalidad alemana.

Todo esto se puede saber ahora gracias a que Joschka Fischer, cuando era ministro de Exteriores de Alemania, en 2005, comenzó una investigación. Todo fue puro azar.

Fischer había recibido una carta de una trabajadora del ministerio, una tal Marga Henseler. En la carta ella le decía que un obituario que se acababa de publicar en la revista interna del ministerio estaba honrando a un nazi. El obituario era para Franz Nüsslein, un diplomático que había estado en la Praga ocupada y donde él habría sido responsable de varias masacres. Nüsslein era además miembro del partido nazi.

Ese y otros obituarios seguían honrando a los nazis de antaño. Fischer detuvo otras publicaciones y además comenzó a cuestionarse cómo es que durante tanto tiempo se mantuvo en secreto la historia del ministerio y sus diplomáticos.

Eso es lo que tenemos ahora en casi mil páginas y que espero poder leer pronto. Sólo que me llegue mi ejemplar para reseñar.

sábado, octubre 23, 2010

Judío mata musulmán

Fiesta del día de muertos mexicano
en Berlín, algunos años atrás
Hoy por la mañana fui a desayunar en uno de esos lugares nuevos de mi barrio. Plato de quesos con nombres franceses, unos jamones nada diferentes de los españoles y unos panes tipo italiano calientitos. Ricos para esta mañana soleada de otoño.

A mi lado hay una pareja que habla en otro idioma. Me cuesta trabajo que son saber alemanes hasta que, después de más de una hora, cierran sus libros de texto que dicen “aprenda checo paso a paso”. Fuck, se masticaron todo el desayuno así. ¡En checo! Entre más se va al este de Europa, más difícil es un idioma. Bello pero difícil.

La plática con la Wika es acerca de la integración. ¿Qué demonios habrá querido Angela Merkel, nuestra canciller, cuando una semana atrás dijo que “lo multicultural había fracasado”? Se habrá referido a la otrora estación multicultural, Radio Multikulti, que dejó de existir a finales del 2008, porque en realidad no me quedaba claro.

Con su razonamiento sagaz, la Wika me dijo que se trata del nuevo discurso conservador que tiene que adoptar su partido, el CDU. Su partido, aunque un partido del pueblo, ha sido tradicionalmente conservador y en vista de que ha estado perdiendo a sus bases debe de retomar un rumbo, recuperar su imagen. O sea, Merkel y co. andan haciendo travesuras populistas. La Wika habló. Retomó su periódico y siguió leyendo.

El problema es que esos discursos, como el de Merkel; el ex banquero Sarrazin con su más reciente libro (“los judíos comparten un gen”, “la sociedad alemana se acaba por el Islam”); o Seehofer, el líder de Baviera (“no se necesita más migración de Turquía o países árabes”).

¿Qué quiere decir en realidad un político cuando hablan de integración o de sociedad multicultural fallidas? ¿cuando sus desayunos son multiculturales? ¿cuando en realidad, y según las estadísticas, Alemania es un país donde las minorías emigran antes que inmigrar?

Si los extranjeros salen mal en las escuelas, error en la política de integración. Si el musulmán hace guetos en Berlín, error en la integración. Si los musulmanes o no musulmanes pero siempre árabes y turcos, hablan mal el alemán, error.

Mezut Özil, la figura del futbol alemán, es un turco que decidió jugar por el país que lo vio crecer y no por el de sus antecesores. Eso le valió abucheos turcos cuando juega en Alemania. Özil es el ejemplo de integración… hasta que sale en las cámaras sin jugar futbol. Entonces los alemanes dicen “ay, pero no canta el himno”. Da una conferencia de prensa, “ay pero habla con ese acento naco, guarro, de los turcos o de los de clase baja”.

Ah qué la canción.

¿Qué es integración? Y de aquí se desprenden conceptos como multicultural, asimilación, tolerancia, aceptación.

¿Qué ganamos con hablar de integración cuando ya todos estamos aquí?

Termino mi desayuno multicultural y al pagar la chica que está detrás de la barra de este café rimbombante me dice ”what?” y entonces llama al dueño para que me entienda y me pueda cobrar. Con perdón de mis amigos estadounidenses los turcos y árabes que están en Berlín por lo menos hablan mucho mejor… no, corrijo, hablan el alemán.

¿Occidental mata tercer mundo? ¿judío estadounidense o católico en general mata musulmán? ¿de qué se trata?

martes, octubre 19, 2010

El milagro futbolero del minero

Cada quien tiene un santo de su devoción. Mario Gómez, 25 años de edad, jugador de futbol la Bundesliga alemana, tiene el suyo y este fin de semana lo sacó de apuros.

Lo curioso es que su santo se llama Mario Gómez, igual que él. Mario Gómez, minero, 63 años de edad, renació la semana pasada al poder parpadear de nuevo ante la luz de la Tierra. Fue uno de los mineros, el más grande de edad, que fueron rescatados en la mina de Copiapó el 13 de octubre pasado.

Así que Mario Gómez, el minero, se hizo santo en vida de mucha gente, pero en especial de Mario Gómez, el jugador.

“Quiero agradecer a la gente de Chile (…) Al momento de darme cuenta que el primer minero rescatado se llamaba Mario Gómez, supe que me iba a salir bien el partido”, señaló Mario Gómez en una entrevista después de su partido contra el Hannover 96.

El minero no fue el primero en ser rescatado, fue el noveno, pero eso no le restó importancia a la motivación del jugador: Mario Gómez ya era un talismán.

Ese sábado del partido, el 16 de octubre, Mario Gómez hizo lo que nunca: anotó tres goles con el Bayern München y, dejando en cero al contrario, celebró su primera goleada con el equipo bávaro. Desde que dejó las filas de su equipo suabo, el VfB Stuttgart, donde tuvo de compañeros a los mexicanos Pável Pardo y a Ricardo Osorio, no había hecho prácticamente nada con los bávaros. Fueron en total 245 días sin anotar gol, o como se diría más adecuadamente, bajo la sombra.

Pero el minero lo salvó.

“Fueron 33 los mineros rescatados, y yo tengo el número 33 en mi camisa”, dijo Gómez.

Y añadió que además hizo 3 goles.

Tres, tres, tres.

Bueno, hay que aclarar que Mario Gómez no es chileno nacido en Alemania. No. Las coincidencias no son tantas. Su papá es mitad español y su mamá alemana, por eso su primer apellido es completamente españolizado.

A ver qué tanto le dura su milagro. El Bayern München está muy mal en la tabla general y no parece que vaya a mejorar. Para mi gusto él tuvo mucha más suerte cuando pudo jugar con los dos mexicanitos en el VfB Stuttgart.

Y eso que en México no se rescata a los mineros.

viernes, octubre 08, 2010

El peso de la Ley

La otra vez andaba desesperado por conseguir un cigarro. Mis amigos ya me conocen por quitarles uno en una fiesta. O dos. O más. Pero esta vez estaba solo y necesitaba fumarme uno.

Caminé por las calles. Era tarde noche. Todos los negocios estaban abiertos. La gente iba a cenar o se preparaba para ir de antro. Pero últimamente ya no me siento tan cómodo pidiendo un cigarro a la gente en la calle. Una de las últimas veces que hice eso el tipo me dijo, ¿pero por qué?, cómprate los tuyos. Y yo le ofrecí 50 centavos para comprarle el pitillo ese.

En Alemania, como supongo en muchas partes de Europa, los cigarros son carísimos, 4 euros, 4,50 o hasta 5 la cajetilla, es decir hasta unos 85 pesos, comparando con México. Y me parece que la gente invierte muy consciente en el negocio del cáncer pulmonar. Una vez que pagas tu cajetilla te la quieres fumar hasta la muerte. Por eso muchas veces cuando uno pide un cigarro ofreces 20, 30 o hasta 50 centavos como yo. Hay gente que te dice, neeee, cómo; hay otros que te dicen, OK, bueno, como si fuera estúpido pagar hasta casi 3 veces más caro un cigarro. Y hay otros como el que yo encontré que de plano te castigan diciéndote un rotundo no.

Qué bueno que mis amigos me siguen tolerando.

Esta vez que estaba desesperado en la calle pensé que podría encontrar uno fácil. Con todas las tienditas abiertas imaginé que habría alguna que vendería cigarros sueltos. Como en México. Como en muchas partes del mundo. Es un negociazo con nosotros los que no compramos cajetillas completas. Tener 20 o 25 cigarros en la mano de golpe es un símbolo mortal.

Mi sorpresa fue que, después de visitar como 10 tienditas, tal era mi desesperación, nadie tenía cigarros sueltos. En la última me entrevisté al dueño. Un turco. ¿Por qué? le dije, si es un negociazo. Él no negó el dinero que se hacía con los cigarros sueltos. Porque durante mucho tiempo lo hizo. Pero, me dijo, la multa es más grande y por más que se saque dinero no alcanza para la multa. Son 5 mil euros los que uno tiene que pagar si Hacienda te descubre con el negocio de cigarros sueltos.

“Wenn Brief kommt, ruiniert”, dice, haciendo ver que en cuanto llegue la carta de Hacienda tendría que despedirse de su negocio.

Resulta que Hacienda se dio cuenta que muchas tienditas vendían cigarros sueltos y decidió amenazarlos. Y ahora todos cumplen con la Ley. De hecho recordé que en las visitas al resto de las tienditas varios tenderos se me adelantaban con la respuesta y con ojos muy abiertos me decían que no, como cuando le ofreces mordida abiertamente a un policía en México.

El resto de la noche pensé en una vietnamita que tiene su puesto en otro barrio de Berlín y que seguro sigue vendiendo cigarros sueltos. Los vietnamitas son los amos y señores del cigarro pirateado y vendido en partes en Berlín. Ahí es donde creo que el brazo de la Ley no ha llegado.

jueves, octubre 07, 2010

‘Todos los dictadores hechizan’.- Vargas Llosa (Berlinale 2006)

Mario Vargas Llosa estuvo en el Festival Internacional de Cine de Berlín del 2006. Esa vez su primo, Luis Llosa presentó la película que hizo basada en la novela La Fiesta del Chivo. Y ahora que se ganó el Nobel de Literatura y estamos con ánimos de recordar varios pasajes de su vida artística, traigo a colación una breve con él:

BERLÍN, Alemania.- Entre todas las estrellas que participan en el Festival de Cine de Berlín, hay una que llama mucho la atención, pero no precisamente por ser un actor, es Mario Vargas Llosa, quien vino a presentar la película que se basa en su novela, La Fiesta del Chivo.

En los tres días que está en Berlín, Vargas Llosa tiene a periodistas alemanes y extranjeros esperando, como si se tratara de Gael García o de George Clooney, los únicos que podrían opacarlo. Todos quieren saber cómo se siente él sobre la historia de un dictador latinoamericano llevada a la pantalla grande.

Sentado al lado de su primo, Luis Llosa, el director del filme, Vargas Llosa diferencia la literatura del lenguaje cinematográfico, y reflexiona sobre las dictaduras modernas.

 ¿Cómo influye el primo como director, en la adaptación de su novela?
 No influye en nada. Lucho (así le dice a Luis) lo filmó porque es un director de cine, no porque es mi primo. Además la primera adaptación al cine de una historia mía la hizo Lucho como adolescente de un cuento de Los Jefes.

¿No teme que su novela desmerezca en el cine, como ha pasado con otras famosas, como El Padrino?
Quizás la menos exitosa es una adaptación en la que yo intervine (Pantaleón y las Visitadoras), escribiendo el guión y codirigiendo la película. No busco una fidelidad absoluta de la novela a la película, es una ilusión, creo que son dos lenguajes completamente distintos. La fidelidad al espíritu es lo que me gustaría que tuvieran las adaptaciones y en La Fiesta del Chivo esa fidelidad está ahí.

¿Vio acertadas las interpretaciones en el filme de los personajes de la novela?
Con las adaptaciones he descubierto que yo, y probablemente todos los novelistas, no tenemos una visión nítida de los personajes que inventamos. El erotismo es más rico en la literatura que en el cine porque ahí siempre hay esa concreción de la imagen. Esos personajes me convencen por ellos mismos pero no porque se asemejen mucho a un modelo. El trabajo que más me gustó fue el de Isabella Rosellini y el de Stephanie Leonidas, las Uranias.

¿Y el actor Tomas Milian da la imagen del dictador Trujillo?
En ciertos momentos, sobre todo cuando pone su poder a través de la humillación.

Ahora que estuvo en Iraq, ¿tuvo ocasión de descubrir si todos los dictadores están hechos de la misma madera? ¿Hay algo que cambie según la latitud?
Son de la misma esencia. Lo comparten. Hay las variantes de cultura de religión, de medioambiente, desde luego. En lo que significa una dictadura, en la degradación de la sociedad, las dictaduras y los dictadores suelen ser populares, es una cosa muy desmoralizadora, pero real. Lo mismo pasó con Franco, los cientos de miles de españoles que hicieron cola cuando murió Franco ¿no? No hay dictador que no haya provocado esa especie de hechizo deshumanizador, esa especie de abdicación en que la sociedad entera como que se castra y le entrega al dictador la facultad de decidir todo por ellos, hasta en los países civilizados, eso fue la dictadura de Hitler, la de Mussolini, Stalin y Mao.

¿Qué escena de La Fiesta del Chivo le gustó más?
La escena que más trabajo me costó escribir y que reescribí no sé cuántas veces, que fue la desfloración de Uranita por Trujillo. Y esa escena me conmovió profundamente en la película también. Esa escena me costó muchísimo trabajo porque cuando uno cuenta algo muy terrible, algo que ofende a la sensibilidad, los sentimientos de los lectores, los lectores se defienden no creyendo. Rechazan algo que los hiere. Y entonces hay que buscar un método para que rompa esas censuras.

martes, octubre 05, 2010

Nur ein kostenloser Kaffee


Und plötzlich die Falkensteinstraße in Kreuzberg war volle Bullen: ungefähr 30 grüne Polizisten, plus 5 oder 6 Panzer-ähnlich Autos, sind dahin gekommen, um einen Laden zu schützen. Es war aber kein irgendeiner Laden.

Die Geschichte verlief so: der Hermann Sachse Laden, ein Farbe-Laden, musste wegziehen. Die Preise für die Miete waren zu Hoch für sie, hieß es. Der Laden, der Jahre lang in der Falkensteinstr. war, könnte nicht mehr die hohe Preise zahlen, die wegen der „Kneipen-, Restaurant und Club-Monokultur“ gestiegen sind. Deswegen haben sie sich entschlossen woanders zu gehen, aber nicht ohne eine Kampagne darüber zu machen: die ehemalige Inhaber haben Anzeigen gegen hohe Preise und Gentrifizierung im Allgemein auf die Vitrine aufgeklebt. Das hat einige Leute motiviert und deswegen war die Polizei da.

Am Wochenende wurde der Laden eingebrochen und aus der schon leeren Fläche haben sich diese besonders motivierten Leute niedergelassen und ein kostenloses Kiezcafé installiert. „Der Inhaber des Hauses wollte kein kostenloses Geschäft im Laden haben“, sagte eine Polizisten. Alles wurde wieder geräumt und besiegelt aber die schwarz gekleidete Leute blieb Draußen mit dem Café, um Protest zu machen. „Hier wird noch ein Indisches Restaurant sein oder ein Wellness Spa“, sagte mir eine Frau, die nicht im Kiez wohne, sondern im benachbarten Kiez Neukölln.

Mal sehen was daraus wird. Witzig ist, dass während der Polizei da war, ich habe der einen oder der anderen Polizisten gesehen, der sich drüben einen stück Pizza geholt haben: In einem Laden der auch schuldig für diese Gentrifizierung ist!
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