viernes, agosto 12, 2005

Desatan debate extranjeros en Alemania

Era agosto de 1992 cuando, en la ciudad de Rostock, al norte de Alemania, un grupo de neonazis incendió un edificio que servía de asilo para extranjeros. Eran 800 militantes de la extrema derecha que gritaban "Alemania para los alemanes, extranjeros fuera", mientras el edificio estaba en llamas.

El pasado martes 9 de agosto un edificio en Berlín se incendió y murieron nueve de sus habitantes, todos extranjeros. Esta vez no hubo nadie que festejara el hecho, pero sí quien se aprovechó de este para desacreditar a los extranjeros.

Después de que el fuego fue apagado, el jefe de bomberos hizo declaraciones que molestaron a algunos políticos y que dejan los tinteros vacíos en los artículos de los diarios.

"La causa de una alta cifra de víctimas se debe a los escasos conocimientos de alemán de los que ahí habitaban", dijo Albrecht Broemme, de 52 años, y que ocupa desde hace más de una década la jefatura de bomberos.

También un político del partido conservador, la Unión Democristiana (CDU), Volker Liepelt, se aprovechó del asunto de cara a la elección de septiembre.

"Esta catástrofe es una trágica muestra para que los extranjeros vean cuán importante es aprender alemán aquí. Se debe luchar contra la tendencia de los ghettos. Se debe poner en práctica el principio de que quien no esté listo a aprender el idioma de este país, donde piensa vivir por mucho tiempo, no tiene el derecho de recibir ayuda del Estado", dijo Liepelt, político de larga carrera que está postulado para un asiento en el Parlamento.

En varias declaraciones, los testigos y vecinos dudaron que las víctimas se hubieran podido salvar de haber hablado bien el alemán, pues adentro había un infierno de 800 grados celsius y gases intoxicantes.

Las víctimas, entre ellas cuatro niños, un adolescente y cuatro adultos, podían haber estado ya muertas al momento que se les daban las indicaciones para salvar su vida.

"El incendio terminó y no se debía de culpar a alguien, se debería de hablar de que ya no estamos en la posición de pensar fácilmente en lo humano cuando se trata de migrantes en el país", reflexionó Guenter Piening, diputado berlinés, de la comisión de Integración.

Mencionar la palabra "extranjero" en Alemania es meterse en la boca del lobo por el significado que ésta tomó durante la época fascista, y cualquiera que lo hace hoy en día es con conciencia y con un tono político para ganar adeptos socialistas o derechistas, opinó el sociólogo Nikolai Genov.

La fiscalía no descartó que este fuera un incendio intencional porque entre las víctimas había polacos y kosovares, representantes de los grupos de inmigrantes que en Alemania acaparan la fuerza laboral y el mundo musulmán, respectivamente.

El Ministro del Interior de Berlín, Eckhart Koerting, salió a echar su balde de agua al decir que esto no se debe de tomar como un ataque racista ni criminal.

Yaotzin.

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