viernes, febrero 10, 2006

* Tras las cortinas de la Berlinale 1, ¿cómo evaluar una película?

Bien, probando, probando.

Luces, cámara, acción:

Pocas personas me creerían la forma en que los periodistas juzgan las películas en la Berlinale, el Festival de Cine de Berlín. Y hablo de esas películas que luego se convierten en majestuosos títulos taquilleros, que ganan millones de euros en entradas y publicidad, y que tienen premios por doquier, hasta ese que da el tío de la prima de la audiencia del público. Palmarés. Vale.

Esas películas 'nice' pasan por los ojos de miles de periodistas. El director de la Berlinale me dijo la cifra, pero la verdad es que la olvidé. Pero créanme, somos un chingo. Y para ver las películas somos peor que los fanáticos que quieren entrar a un concierto de rock: abren las puertas de alguna sala de cine, los buenos alemanes nos piden nuestros boletos o acreditaciones de entrada, y nosotros nos pasamos como estampida con el celular en la oreja y corriendo a apartar un lugar para el colega que nos está llamando desde el baño asegurándonos que sí llega. Unos 20 minutos después, ya en la oscuridad, ese lugar es invadido por algún otro colega que fue removido del suelo.

La clasificación: se puede decir que la película es buena si en los primeros 15 minutos de filem no se ha salido ningún periodista. Créanme, me ha tocado ver películas (hablo sobre todo del año pasado) en las que apenas yo estoy tomando lugar y ya hay gente que sale. Y no van a comprar palomitas ni a hacer escalas técnicas. Así funciona esto. Si no captura rápido, el periodista se va.

Otros cabrones más descarados extienden sus paas encima de la butaca de enfrente y, si la película es mala, a la media hora se escucha como si un camión de carga pusiera un cambio de velocidad: ronquidos que vienen desde el séptimo sueño.

Y nos gusten o no, salimos siempre a las conferencias de prensa a ver a los actores que las presentan. Después de la película salimos hablando mierdas de Sigourney Weaver, pero en la conferencia de prensa le decimos "soy del medio "x" y, bueno, antes de hacerte la pregunta, déjame decirte que te veías muy bella en la película y que tuviste una actuación fenomenal..." Patrañas. Qué hipócritas somos.

Y la crítica buena o los chismes detrás de las cortinas se convierten después en notas que hablan sobre superficialidades, como por ejemplo los senos de Sigourney, que hoy, justamente en la noche de estreno de la Berlinale, este jueves 9 de febrero, se veían como dos montañas que fácilmente hubieran podido dejar babeando a cualquier Alien.



Y de eso fue mi texto del día.

Yaotzin.

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