sábado, febrero 18, 2006

* Tras las cortinas de la Berlinale 5, ¿quién se ganará el premio?

Este texto lo escribo unas horas antes de que se otorge el Oso de Oro, ese premio que se lleva la mejor película de la Berlinale.

Ya, por fin, es el final. Traigo los ojos marcados por tantas películas. Funciones a las once de la noche, funciones a las nuevede la mañana. En medio, textos, pláticas con periodistas, cervezas, comidas, entrevistas, llamadas por teléfono... mi vida es un caos.

Eso sí, la memoria todavía no me traiciona y creo que tengo la información suficiente, y el juicio, para pensar en la película que se podría llevar el premio principal.

Hay que retomar sólo que las películas de competencia de este festival estuvieron aderezadas de personajes deprimentes, con unas pizcas de planos poco activos y con otro poco de excesos de tiempo.

Las cintas alemanas son las preferidas por los críticos. Creo que están ávidos de dar el Oso de Oro a una producción de su país para marcar el climax en que se encuentra el cine alemán. Y no están muy alejados de la realidad porque ciertamente hay muy buenas historias y excelentes actuaciones en Sehnsucht de Valeska Grisebach, Requiem de Hans-Christian Schmid y en Der freie Wille de Matthias Glasner, pero sin el empuje necesario que, según yo, las haría ganadoras.

Yo voy más por una película que desde que salí del cine le he dado un estado de perfección. Offside, de Jafar Panahi, un drama sobre la discriminación de las mujeres iraníes en su propio país. Tiene una buena historia, habla de una situación político-social y tiene un elemento que, aunque banal, es clave: habla de futbol y la película misma transmite emociones como si uno viera un partido de futbol, sin ver una sóla escena con balón.

En la terna está también The Road to Guantánamo, que no dejo de reconocer como otra gran contendiente al Oso de Oro, aunque estoy con la idea de la diversidad. Y esta diversidad significa que el director Michael Winterbottom ya ganó un premio hace tres años y ahora se podría reconocer una película de un país que está, además, en la mira de todo el mundo por sus controversiales posiciones respecto a los caricaturistas de Mahoma, su programa nuclear y su desconocimiento del Holocausto.

Para cualquiera de los casos, estoy a favor de un mensaje político que ha encontrado su nacimiento en gobiernos totalitaristas, inhumanos e intolerantes.

Yaotzin.

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