lunes, febrero 13, 2006

* Tras las cortinas de la Berlinale 4, un Berlín inexistente.

Durante la Berlinale se juntan cientos, no, miento, miles de personas en la Potsdamer Platz. Ahí donde está el Sony Center, el Marriott, el Ritz Carlton, sí, al lado del McDonald's o del Subway.

Cualquiera que haya llegado de otro país y esté ahora ahí pensaría que ese es EL centro de Berlín, donde ocurren las cosas y donde se cita la gente. Hay demasiado movimiento. Hay un centro comercial, hay más de 20 salas de cine, como cuatro hoteles, un centro de espectáculos y hasta dos museos. Todo en ese lugar que hace 16 años no existía.

Muchos de estos visitantes deben de estar al tanto de que la Potsdamer Platz era conocida antes como la "Franja de la Muerte", ese espacio que había entre el Muro de Berlín y el alambrado, donde había perros de ataque y francotiradores para evitar que la gente se escapara al Occidente. Para mucho es obvio.

Pero hay otros que no tienen idea de ello. O muy poca.

La otra vez entrevisté a una pareja de actores mexicano-estadounidenses. Ella tenía 17 años y él unos 21. Son una generación que nació casi con la caída del Muro y, además, son jóvenes que apenas toman el avión por segunda ocasión en su vida. Ellos salen de la entrevista en el Berlinale Palast y tienen tres opciones para comer o tomar algo inmediatamente: McDonald's, Tony Roma's y Starbucks, tres cadenas estadounidenses. Y si quieren comprar algo, se van al centro comercial. Si quieren usar internet gratis o comprar más se van al Sony Center, esa majestuosa obra de cristal de Renzo Piano. Y a los 20 minutos tienen que regresar a otra entrevista. Su mundo está en esa zona. No podrán conocer más. Ese Berlín es el de ellos. Ese Berlín que cada berlinés, no sólo desconoce, sino aborrece, es la impresión que muchos extranjeros se llevan a casa de regreso.

Yo mismo adquiero una fascinación por el lugar. Se ha convertido un centro para ver películas, no sólo en la Berlinale, sino cuando llegan en versión original, porque es el único lugar en donde no se doblan las cintas.

¿Qué pensarán las nuevas generaciones de alemanes?

Y.

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...