jueves, junio 28, 2007

Las nuevas visitas

Como bien lo ha dicho la Wika: tenemos a las visitas más pesadas en la historia de lo que nuestros amigos llaman el "hostal Botello" en Kreuzberg. Dos gatos.

Desde hace tres años que vivo aquí hemos tenido muchas visitas. Es el momento en que todos mis amigos o conocidos o conocidos de los conocidos se acuerdan de mí. "Oye carnal, ¿no tendrás un espacio?", "¿no sabes dónde me puedo quedar en Berlín, es que no llevo mucho dinero?", etc. Pero esto era muy frecuente en el 2004 y en el 2005, cuando podríamos hablar de un boom. Para el 2006 hubo muchas amenazas de visitas. Era escalofriante, y era, claro, el Mundial de Futbol. Al final no fueron muchos, pero fueron de calidad. Para este 2007 sólo tuvimos a un amigo de la Wika que se quedó una noche, pero ahora nos llegaron los dos gatitos.

Resulta que un colega periodista gringo se regresó por tres meses a su país. Fue a hacer un trabajo. Y no quiso llevarse a sus gatos y como sabe que a mí me gustan, me preguntó si querría yo encargarme de ellos. Y aquí estoy. Aquí están, el Gordo y la Nina. Gordo está como su nombre lo indica, bien pinche gordo. Creo que hace retumbar el edificio cuando deja caer toda su felinididad en cada esquina del departamento. Camina tres pasos, da media vuelta como los perros que encuentran un lugar donde echarse, y se tira. Seguro algún día un vecino vendrá con una queja.

Pero aquí están y parece que serán las visitas más complicadas. Tienen su comida en nuestra cocina, dos platos para cada quien. Su baño en nuestro baño, una casita más grande que la taza del baño nuestra, y su cama al lado de nuestro sofá-cama. Y no contentos con todo el espacio que les hemos concedido, los muy cabrones y huevones se apoderaron ya de nuestra cama.

La Nina---->

El Gordo---->

Me encantaría ser gato.

Yaotzin.

miércoles, junio 27, 2007

Racismo latente

Hace unos días, la Wika leía un periódico en esperando el metro. Un tipo que estaba a su lado le dijo, "¿y? ¿qué tal se leen los periódicos alemanes?".

Debo de aclarar que, y para desilusión o asombro de muchos de mis colegas mexicanos, la Wika no es una güerota alemana, es una linda chica morenita pero completamente alemana. Ex habitante de un país que ya no existe que se llama RDA y más particularmente de Berlín. Y hago la aclaración porque muchos en México piensan o deben de pensar que yo dejé mi país por alguna mujer tipo Claudia Schiffer o Heidi Klum, así, güerotototota, como normalmente pasa cuando un mexicano se enamora afuera de su país. Pero no, en Alemania también hay morenas y, como la Wika, muy bonitas. Pero parece que muchos alemanes no se dan cuenta de ello.

Ella no le respondió al señor del metro pero éste insistió: "¿es de tercera generación?", le dijo, refiriéndose a los turcos que ya están tanto tiempo acá que pueden leer en alemán y hablarlo relativamente bien.

Ese maldito nazi reprimido es la forma en la que se esconde otra forma de racismo. Parecen alemanes normales que en realidad no pueden tolerar un enfrentamiento cultural de ese tipo. Y pasa todo el tiempo con cosas todavía más sutiles como la pregunta que siempre le hacen a la Wika cuando conoce a alguien nuevo "tú no eres de Alemania, ¿de dónde vienes exactamente?"

¿Los alemanes no pueden imaginarse a alguien que no sea blanco pero que sí hable muy bien su idioma? Y no tienen que ser nazis o extremistas para mostrarlo, simplemente hacer esas preguntas estúpidas.

Y lo peor es que en México es igual, porque si estuviéramos ahí y fuéramos güeritos, así como Ricitos de Oro, también nos preguntarían lo mismo.

Y.

martes, junio 26, 2007

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 3. La carta.

Ayer me llegó la famosa carta.

Cuando salí de las oficinas de ADAC, donde tramité la traducción de mi licencia y luego la postulación oficial para este documento, la mujer, esa amiga mía sexagenaria, me dijo que tenía que esperar correo. Me sentí como cuando uno va a ser aceptado en la universidad. Si me llegaba la carta, significaba que podía continuar con los trámites para mi licencia, si no, pues báibái.

Ahora, ¿por qué no debería de haberme llegado la carta? sencillo, porque ando en el límite de los tres años de residencia en Alemania y si los sobrepaso tendría que hacer un procedimiento más tardado y costoso para obtener la licencia de manejo.

Pero llegó, y aunque me emocionó, me puso en una situación de estrés porque tengo tres semanas para cumplir con dos exámenes que permitirían la continuación de mi proceso de postulación, el de primeros auxilios y el de la vista.

El de la vista no es tanto problema porque es gratis y no dura mucho. El problema será cuando me digan "señor, ¿no se había dado cuenta que usted ya no ve nada? y si quiere el papelito para su licencia tendrá que mandarse a hacer unos lentes por la módica cantidad de 400 euros". Hipotético. El verdadero problema ahora es que debo de cumplir con ocho horas de un curso de primeros auxilios y debo de pagar 20 euros por ello.

Es una chinga. Todos estos saberes que yo acumulé en mi natal México ahora no me sirven para nada. Primero hacer tortillas, luego mi licencia de manejo, y ahora mis cursos de auxilios. Si contamos los seis años que estuve en los Scouts, las horas que pagué para mi curso de primeros auxilios cuando saqué mi licencia de buceo y la experiencia de sacar casi ahogada del mar a mi amiga Gina, en la práctica yo ya no debería de cumplir con otro curso. Pero no hay un papel que lo justifique y los alemanes, o bueno, aquí no es culpa de los alemanes, las instituciones lo requieren. Vale madre.

Así que este sábado estaré yendo al precioso barrio de Neukölln (que es como el Bronx neoyorquino en Berlín) a cursar estas ocho horas, previo pago de unos 20 euros. Claro, nada es gratis.

Después veré si una señora turca quiere mis servicios como tortillero.

Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.
Capítulo 2. La ¿aceptación?

martes, junio 19, 2007

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 2. La ¿aceptación?

Hoy recogí la traducción y la llevé para empezar el trámite oficial de mi licencia alemana. La linda funcionaria de unos 60 años de edad que me la recibió sólo buscó mi nombre, mis apellidos y el número de mi licencia. Es más, éste prefirió terminar de leerlo en mi licencia mexicana.

Algún traductor habrá comido bien la semana pasada con lo que pagué.

Después entregué mi pasaporte. "Sehr schön", excelente, decía la funcionaria conforme barajaba las cosas en el escritorio. Una foto. "Sehr schön". La copia de mi registro con la Policía de Berlín. "Sehr schön". Y el formulario llenado en alemán. "Seeeeehr schön!"

Después de platicar un rato yo tenía los ojos apuntados a la nada imaginándome en un auto convertible junto con la Wika en lentes oscuros recorriendo las playas de Málaga. Yo manejando, por supuesto. Pero al final mi amiga risueña sólo me dijo, "señor, tiene que pagar estos 42 euros y si después de unas seis semanas no recibe una carta por correo de la Oficina de Licencias, llame a estos teléfonos". Mi sueño se desvaneció.

miércoles, junio 13, 2007

En busca de una licencia de manejo alemana. Capítulo 1. Una verdadera prueba de alemanidad.

He llegado a un momento cumbre de mi estancia en Alemania: solicitar una licencia de manejo.

Supongo que los alemanes investigaron cómo manejamos los mexicanos y decidieron sólo dar seis meses de validación a las licencias mexicanas. Después hay que sacar una alemana. En Alemania uno no debería de manejar nunca sin licencia. Ni borracho, ni en un auto que no está especificado en la licencia, ni saltándose tres carriles para dar vuelta de improvisto, ni mentarle la madre a claxonazos al de enfrente porque no arrancó su auto en los primeros dos segundos de la luz verde.

Estoy por cumplir tres años en Berlín y, según la ley de manejo alemana, antes de cumplir tres años de residencia en Alemania uno puede solicitar un semi-canje, que implica no hacer la escuela de manejo. Eso es una ganancia porque la escuela son mínimo tres meses de cursos y centenares de euros. Si yo me postulo ahora para sacar mi licencia sólo haría el examen de la vista, el de primeros auxilios, el teórico de manejo y el práctico.

Adiós al procedimiento mexicano, donde una licencia de conducir se puede (o se podía) sacar en una oficina donde un gordo bigotón sólo te hacía firmar un papel con la leyenda "confirmo que conozco el reglamento de tránsito del D.F. y que sé manejar", que te mandaba hacer una foto y que 30 minutos después te daban la mica.

Aquí hay que invertir tiempo. De entrada hoy tuve que visitar tres oficinas diferentes. En el Bürgeramt, donde se puede solicitar todo tipo de cosas, una funcionaria ya con algunas primaveras encima, me preguntó cuanto tiempo llevaba viviendo aquí y le dije dos años... me interrumpió y me dijo neeee, ya es mucho, cómo quiere saltarse la escuela de manejo si no ha manejado en dos años. Después concluí mi frase y le dije dos años 11 meses. "Mucho menos", dijo.

En la Oficina de Licencias en Berlín me dieron luz verde para tramitar todo, quizás apoyan la multiculturalización de Berlín. "Hey, ¿tú sabes lo que se necesita para cambiar una licencia mexicana por una alemana?", le grita una colega a otra. "Ach ja, Sie haben doch Zeit", usted tiene tiempo todavía, me dijeron.

Y de ahí me mandaron a una tercera oficina, donde tenía que mandar hacer la traducción de mi licencia para que me la pudieran validar. ¿Querrían traducir el nombre del funcionario mexicano que me hizo firmar aquella declaración en el D.F.?, porque lo demás es corto y claro: "expedición: 01/001/2005; expiración: PERMANENTE". Quizás necesitan dejar muy clara esta última palabra.

Pero por esa maldita traducción ya me hicieron desembolsar 49 euros.

martes, junio 12, 2007

La razón de los hombres de negro

BERLÍN.- Después de unos largos días en la costa del Mar Báltico, ya estoy de nuevo en Berlín. Sigo tratando de asimilar los hechos, tanto la manera de actuar de los manifestantes agresivos como de la policía. Y, claro, también de los medios. Al final, gracias a los medios de informaicón uno sabe lo que pasa en un lugar ¿no?

El problema es que mientras algunos periodistas se estaban dando masajes en la playa del Centro de Prensa en Kühlungsborn, en Rostock había una cumbre alternativa, una cumbre que proponía tratar los "verdaderos" problemas mundiales. Parece que no es la primera vez que lo hacen, pero para mí era novedoso. Después de que inició esta cumbre, un día antes de la Cumbre del G-8, es decir el martes 5 de junio, no volví a saber nada de ella. ¿No le interesó a nadie? Lo único que yo recuerdo haber leído cada día era, 1.- la violencia, 2.- los temas de la cumbre, ya sea África o medio ambiente, 3.- la Cumbre misma con el arribo de todos los jefes de Estado y de Gobierno. Nada más. Yo con mucho gusto me hubiera encargado de darle mayor cobertura, pero mi periódico tenía otra agenda. Además yo era el único que estaba cubriendo la Cumbre del G-8 mientras que otros periódicos del primer mundo tenían asignados a un reportero para la parte diplomática, otro para las manifestaciones y otro para temas especiales. Yo tenía que hacer los tres. De locos.

Y claro que no me dio tiempo ni de reservar un masaje en la playa. Chale.

Pero, bueno, como decía, trato de asimilar las cosas. La otra vez que llegué a Berlín estaba platicando con un amigo. Él me cuestionaba un poco molesto sobre la razón que habrían tenido los hombres de negro, los del llamado Schwarzer Block, para ser violentos, tirar piedras, botellas o incendiar autos y romper cristales. Y me dijo ¿es que no pueden entender que así no lograrán nada? Y le dije, no, no lo creen. Ellos sólo creen que con violencia pueden llamar la atención, ¿para qué? sepa la bola. Ni ellos mismos lo saben. Al día siguiente se buscan en un periódico para ver si aparecen en una foto con una pose griega tirando una roca.

Estamos hablando de personas de entre 18 y 25 años de edad que han tomado las armas para darse a conocer. Muchos dicen no creer en el diálogo, lo que creo que sería su explicación más lógica y mejor argumentada. De ahí en fuera no pueden articular ninguna otra frase. Y la verdad es que tampoco espero que lo hagan. Ellos tienen sus motivos y punto. Y por algo los organizadores de las manifestaciones los dejan entrar a participar.

Este martes en el Berliner Zeitung aparece un artículo sobre un tipo que participó vestido de negro. El reportero lo entrevista junto con su familia. Los confronta. La familia queda al final preocupada de que él pueda hacerse más radical. Él comienza montando ballenitas con Greenpeace, o algo así, y ya ahora forma parte del Bloque Negro. El artículo está en alemán y es un poco largo para traducirlo, así que sólo dejo la liga de él para leerlo directamente en el sitio del periódico. Lo siento mucho por lo que no lean alemán. Bajo petición podría considerar hacer un resumen en español.

Vater, Mutter, Schwarzer Block
"Wir zittern, wenn er zur Demo geht" - Die Eltern sind Zehlendorfer Bürger, der Sohn zieht mit den Autonomen zum G8-Gipfel und wird verhaftet
Frank Junghänel
BERLIN. Am Ende seiner Rostocker Woche bleibt Dirk Vieting* nichts weiter übrig, als schmutzige Wäsche zu waschen. Es ist schwarze Wäsche, die seine Mutter Kristina sorgfältig auf dem Trockner im Garten ausgebreitet hat, einem kleinen Stück Grün hinter einem Reihenhaus im Stadtteil Zehlendorf. Pflanzen und Blumentöpfe, wohin man tritt, jedes Fleckchen Erde wird bewirtschaftet, auf dem Tisch stehen Plätzchen, selbst gebacken, mit Zuckerguss belegt. Nun flattert dort also schwarze Garderobe, die so gar nicht in diese friedliche Atmosphäre zu gehören scheint; ein Kapuzenshirt, eine Hose mit Seitentaschen, ein paar T-Shirts, der Rest liegt noch nass in der Plastikschüssel. Es sind die Sachen, die Dirk bei seiner Reise zu den Protesten gegen den G8-Gipfel getragen hat. Man muss sagen,
es ist sein Kampfanzug - oder sein Kostüm, je nach Sichtweise. Weiter/Continuar.

Yaotzin.

jueves, junio 07, 2007

Rectificación mediática

KÜHLUNGSBORN.- Rectifico, el Centro de Medios de este lugar a orillas del Báltico no está bloqueando el acceso a internet. Fue una paranoia mía que se sumó a la impresión de ver un centro de medios patrocinado por marcas comerciales globales.

Ayer mismo descubrí que los televisores están sin sonido para no molestar y que se pueden pedir unos audífonos para seguir las transmisiones. Y las transmisiones son incluso imágenes de lo que están haciendo los manifestantes en los bosques. Se los ve brotando de cada arbusto y alcanzar la reja de Heiligendamm.

Ahora mismo dejo pendiente mi texto sobre las rudas condiciones para anular la deuda en África para ir a rentarme una bicicleta y acceder a las zonas verdes de guerra. Intenté hace rato en auto pero la policía cerró las carreteras.

Y me llevaré la maleta de periodista que nos dan aquí en el Centro de Prensa: una bolsa con la leyenda "Mecklemburg-Vorpommern", una crema Nivea, una toalla, un frisbee y un libro de recetas para hacer postres con leche, desde un capuccino helado hasta un arroz ocn leche. Quizás decido hacer un picnic en algún lado entre Kühlungsborn y Heiligendamm.

Yaotzin.

miércoles, junio 06, 2007

Provocarán hambruna en bloqueos

KÜHLUNGSBORN.- Ni tanques de agua ni gases lacrimógenos ni macanazos, la nueva estrategia de la policía alemana es provocar hambruna en los bloqueos.

Más de 6 mil manifestantes que participan en bloqueos en diferentes caminos hacia Heiligendamm están siendo rodeados por la policía con el objetivo de mantenerlos encerrados e impedir la entrada de víveres.

“Tampoco se permitirá la entrada a los médicos para que asistan a los grupos de bloqueo con mantas en caso de congelamiento”, informó Lotta Kemper, una activista que se encarga de coordinar los movimientos de bloqueo.

La policía confirmó que la estrategia se mantiene así porque los manifestantes deberían de moverse para adquirir sus víveres.

Diversos grupos decidieron bloquear los diferentes caminos que dan a Heiligendamm para impedir el acceso a vehículos oficiales que tengan que ver con la Cumbre del G-8.
Estos grupos están determinados a pasar la noche en sus lugares de bloqueo para no cederlos a la policía.

La policía trató de quitarlos de sus lugares con tanques de agua y gases lacrimógenos pero los manifestantes han sido tantos que siempre volvieron a ganar posición.

Si un manifestante quiere ir al baño, va acompañado por un policía.

Yaotzin.

Los medios y el Mar Báltico. Y Putin, y Bush, y Merkel. Bloqueos a internet.

KÜHLUNGSBORN.- El colega japonés está en pantalones cortos. Tiene una camisa blanca de algodón. Está en la terraza fumándose un cigarro. Se pone los lentes de sol porque justo a esta hora, las 10:50 de la mañana de este miércoles 6 de junio, el sol brilla como si quisiera participar en el G-8.

Estoy en el centro de medios pero parece un centro vacacional PARA los medios. Estoy observando desde adentro del gran complejo para para unos 2 mil periodistas. Junto con el colega japonés hay otros periodistas aprovechando los Strandkörbe, esos camastros de mimbre típicos para la playa del norte de Alemania, cuya mejor traducción sería asoleaderos o sillones de playa. A mi lado pasa un colega de Estados Unidos con una paleta Magnum. Se le derrite del calor.

La agenda para hoy son las pláticas entre Merkel y Putin y entre Putin y Bush. Se pondrán buenas. Pero todavía no estoy seguro. El anuncio de eso lo vi rápido por televisión. La Oficina de Prensa del Gobierno Alemán, ni en su página ni en la página de la Cumbre, enlista las reuniones de Merkel para hoy. Parece que, junto con mis colegas periodistas, está de vacaciones.

Un colega londinense aprovecha para salir a la terraza. Estamos en el segundo piso con una vista maravillosa al Mar Báltico. Se pone los lentes de sol y empieza a hojear el periódico. Parece que eso es lo que más está disfrutando del día. Quizás es alemán y no londinense, pero lo escuché hablar inglés "real" con un colega que sí es de Londres.



Estoy viendo si voy hacia Rostock, pero no es fácil tomar una decisión. No tengo auto y es necesario, y los manifestantes están a mitad del camino entre Kühlungsborn y Rostock haciendo bloqueos. A mi lado pasa un edecán, hombre, como las chicas que anuncian los rounds de boxeo, con un letrero en las manos a lo alto en el que se lee "Próxima conferencia de prensa...". Trato de buscar información en la página de G8-Xtra, pero en este centro de medios pasa algo fuera de lo común: mi explorador de internet me dice que "no es segura la página que visito", ¿la estará bloqueando el gobierno federal? Los televisores no tienen sonido y en ellos sólo se puede leer que hay una conferencia de prensa con José Manuel Barroso, el presidente de la Comisión Europea, y de que hay un rico y calientito Buffe al lado del Centro de Medios. ¡Me lleva! Creo que bajaré a la cancha de volibol playero que está aquí al lado (para pediodistas), recogeré la mochila que nos dan de cortesía, en la que viene una toalla gratuita y una crema Nivea (¡una toalla! háganme el favor) y me sentaré a leer los periódicos en el stand de Nike.

Este día no será fácil.

Yaotzin.

martes, junio 05, 2007

Aterriza Bush

ROSTOCK.- aquí estoy de nuevo. Mi periódico me mandó para cubrir la llegada del Air Force One y su pasajero presidencial, George W. Bush.

Pero ni fui al aeropuerto a ver cómo se demostraba la gente ni fui a las afueras de Heiligendamm, a donde se transladó inmediatamente después de su llegada.

Mi periódico me llamó y me pidió un cambio de planes. No Bush, no manifestantes hoy, sino hablar de la discusión que está poniendo el tapete rojo para una nueva guerra fría, el escudo antimisiles y las pretensiones de Vladimir Putin de apuntar hacia Europa sus misiles.

La discusión la debería de conocer todo mundo y, si no, hay que buscarla en Google, está fresquecita. Yo me encargué de resumirla en dos párrafos para un texto que habla sobre la distracción de la agenda del G-8 con el tema Rusia y Eu, y con las propuestas climáticas de Eu.

Ahora no puedo escribir más de eso, si no del lugar en donde estoy sentado escribiendo. Estoy en el centro de prensa de los alternativos. Una carpa de circo donde todo es, precisamente, como un circo. Los baños y otros locales, como el restaurante y el centro de información son contenedores. No hay aire acondicionado, no hay en algunos luz, todo parece como un campamento. Afuera huele a fogata, que no son más que unos fueguitos que tienen para asar carnes y salchichas y para iluminar. Pero el lugar en el que estoy tiene afortunadamente luz eléctrica y conexión guaireles, o sea WiFi, al internet.

Es apenas una valla de metal, sin vigilancia y sin necesidad de acreditación, la que separa con el puerto de Rostock, pero la sociedad aquí parece diferente. Todo mundo intercambia información, todo mundo sonríe, y todos trabajan bajo un esquema solidario. Estaba en el estrés de entregar un artículo y se me antojó un cigarro. Como buen mexicano alemán fui a tratar de comprar una cajetilla. Nada. Traté de comprar cigarros sueltos. Nada. Hasta que le pedí a un tipo que me vendiera uno, y me dijo "na'a hombre, aquí trabajamos con un esquema solidario".

Este es quizás parte del otro mundo que proponen los alternativos. Y al menos aquí no hay esos hombres vestidos de negro que lanzan piedras.

Y.

domingo, junio 03, 2007

Adendum. De cómo se viola el derecho a manifestar.

BERLÍN.- Por motivos redaccionales tuve que venir a Berlín. Estuve a punto de quedarme en Rostock en una tienda de campaña con un amigo, pero creo que acampar no es un sistema compatible con mi preciada laptop, que necesita de una red inalámbrica y de electricidad.

Ayer por la noche tomé el primer tren directo de regreso de Rostock. Tenía premura por mandar mi texto a mi periódico. Llegué a la estación escapando de los autos quemados. Me hubiera gustado quedarme a hablar con más gente pero ahí no iba a pasar nada más de lo que ya había pasado. Digo, algo más de interés para el texto que tenía que mandar. Claro que debieron de haber pasado más cosas.

La estación estaba llena de muchos pacifistas. Estaban regresando más o menos frustrados por haber sido interrumpidos por los extremistas. Es una pena que una manifestación tan grande para demostrar a los países más ricos del planeta que se debe de hacer otra política, haya sido interrumpida por la violencia.

Quizás no se puede cambiar mucho con las manifestaciones. Los hombres más ricos y poderosos del mundo no cambiarán tan fácil sus intereses. pero expresar la opinión de uno sí tiene un valor infinito. Eso se siente, se ve. Había personas de todas las edades expresando un ideal social o político, niños con sus padres, en carriolas, viejitos, gente en sillas de ruedas. ¿Por qué quitarnos ese valor?

Dos chicas, seguramente de Rostock, miraban atentas pasar la manifestación. Por muchas partes parecía el Carnaval de las Culturas que se organiza en Berlín cada mayo. Estaban entretenidas con ello, hasta que pasó el continente de los Antifas, estos mentados antiglobalistas. Uno de ellos asoma la cabeza del contigente y le escupe a una de ellas. ¿Por qué? Ni siquiera le estaba haciendo una foto o algo que pudiera haberlos molestado. Aquí la imagen de ello, tomada de un video de Spiegel TV, y si se hace click se debería de abrir el video completo:



Entiendo que la policía, vestida como Robocop, puede ser una gran provocación, pero estoy cierto que si lo hacen es por los antecedentes de incidentes antiglobalistas en otras ocasiones, que no sólo son contra la policía, sino contra los autos de inocentes y en general contra la sociedad civil.

En uno de estos días me regreso a Rostock para seguir de cerca el curso de la corriente antiglobalista, porque habrá cosas interesantes.

Yaotzin.

sábado, junio 02, 2007

¿Quiénes son los hombres de negro?

ROSTOCK.- Dudé mucho si venía hoy a esta ciudad, pero al final lo hice. Y terminé con los ojos llorozos por el gas lacrimógeno de la policía.

Ahora puedo decir que sobreviví mi primera manifestación con antiglobalistas. Cuando estaba en las calles hoy por la tarde me acordé mucho de lo que me dijo un amigo y colega, corresponsal en Bruselas, cuando vivió su primera manifestación: "alguien lanzó una piedra y de repente me encontré a la mitad, entre la policía y los antiglobalistas y no supe hacia adonde correr". Lo mismo me pasó a mí.


Estaba tomando notas de la manifestación contra el G-8 cuando un tipo me espantó. Venía corriendo hacia mí y me gritó algo, alcé la cabeza y vi que había caído la primera piedra. Déjà vu. Volteé a la derecha y la policía venía corriendo. A la izquierda ya se habían ido corriendo el tipo que me gritó y otras centenas de hombres vestidos de negro, capucha y lentes oscuros. Me quedé a la mitad. No sabía a donde correr. Sólo alcé las manos en señal de inocencia para que la policía no me tocara. Y no lo hizo, creo que fui convincente.






¿Quiénes son esos hombre de negro? son los antiglobalistas, autónomos, anarquistas, anti-todo. Muchos ahí no entendimos qué es lo que quieren. ¿Atacando a la policía se va a acabar la globalización? ¿quemando los autos de los vecinos? ¿agrediendo a los periodistas?

De todo el contingente de unas 25 mil personas, unas 80 según los organizadores, los anarquistas formaban un grupo de unas 2 mil personas. Desde el comienzo de la manifestación ya estaban cubiertos, algo prohibido en una manifestación en Alemania, pero ya nadie los podía parar.

Durante las dos primeras horas de la manifestación lanzaron cohetes y gritaron consignas a la policía. No hicieron nada más. La policía tampoco. Todo era pacífico. Incluso los manifestantes "normales", los de sindicatos, instituciones y civiles, le gritaban a la policía. Todo pacífico y colorido. Pero aún así los "antifas" ya daban miedo. Cubiertos de negro y con guantes ya se podía oler el miedo. Ellos eran los que un poco más tarde pondrían fuego a Rostock.







La violencia comenzó cuando empezarona tirar botellas de cerveza, después arrancaron las piedras de las calles empedradas y desarmaron las losetas de las banquetas. Quedaron completamente armados. Una, dos y hasta más bombas molotov. Ya no importaba si había civiles ahí, niños, padres con carriolas y viejos. Los de negro le tiraron a todo. Yo traté de acercarme a ellos para hablar con ellos y hacerles fotografías pero estaban como perros enfurecidos y me gritaron que no dirían nada. A una colega casi le quitan su teléfono por hacerles fotos en el momento en que levantaban las piedras de las calles. Entre ellos se escuchan acentos españoles, italianos, alemanes. Vienen de todo el mundo.

Cuando parecía que la situación todavía se podía controlar un poco, los manifestantes "normales" tomaron el altavoz y trataron de calmarlos. Algunos les quitaron las piedras. Todo mundo quería una manifestación pacífica, continuar con los discursos y el programa de conciertos. Pero ya no se pudo.

Unos de 150 policías quedaron lastimados, 20 de gravedad, y quién sabe cuántos de los de negro fueron detenidos, las cifras no se habían dado a conocer cuando escribo esto.

La pobre ciudad de Rostock sólo ha sufrido con manifestaciones, primero con neonazis y ahora con izquierdistas. Creo que si hay que cambiar el mundo, hay que empezar por la forma de manifestarse.

A ver qué pasa en los siguientes días.

Yaotzin.
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