jueves, febrero 19, 2009

El poli del metro

Las puertas del metro se abren y entra un hombre con la mirada al suelo, arrastrando los pies. La joroba que llevaba no podía ser de la mochila que cargaba, sino del día que pudo haber tenido. Era un policía de Berlín.

Uniforme verde y todavía con el gorro de policía, este hombre se quedó parado, a mi lado, y su mirada fue atraída por las pantallas del vagón del metro. ¿Cómo está, mi poli? Pensé en decirle, pero rápido concluí que esta persona quería desconectarse del mundo de las personas. Si no hubiera estado vestido de policía, habría pensado que se trata de uno de esos zombies que vaticina el Papa Benedicto (hacer click aquí para leer nuestro pecado).

Al contrario de nuestro poli, yo estaba fascinado viendo a la gente. Una punk sentada a mi derecha, un mendigo maloliente recorriendo los pasillos vendiendo la revista de los desamparados, una señora bien vestida con cara de subirse por primera vez al metro y un jugador de futbol americano que iba cargando todo su equipo, una de esas especies humanas que todavía es más fácil ver en México debido a la influencia de Estados Unidos que en Berlín o en Europa, un terreno desconocido para ese deporte.

El poli no. El poli tenía los ojos tan fijos y abiertos en las pantallas que las imágenes se le reflejaban en ellos. Un anuncio del día de San Valentín, que seguramente le frustró porque era justamente el 14 de febrero y él estaba saliendo del trabajo. ¿Qué carajos le llevo a mi vieja?, se debió de haber preguntado. Un anuncio de niños en emergencia, que llama a hacer donaciones para niños de la calle. Eso veo todos los días, que los demás donen, debió de haber dicho. Un concierto de Bach, pero antes que verse en la Casa de Conciertos de Berlín me parece que se imaginó estar en su cama zappeando el televisor.

Una mujer asiática se sube. Un turco que se parece más bien a Manolo, también. A la señora bien vestida se le frunce más el ceño, el poli ni se percata. El tufo a bajopuente del mendigo sigue ahí. Los bz-bz de la gente con audífonos también inunda el ambiente.

Las pantallas: Reseñas de las películas de la Berlinale, mmm, Lawrence de Araba, Lawrence, Lawrence, me dice algo, debió de haber dicho, una retrospectiva en 70mm, quizás algún día. La foto del día, una torre de Alexanderplatz con niebla. Si vieran lo que yo vi hoy, debe de pensar el poli, ene número de arrestos, gente mendigando en la calle, sospechosos que quemarán autos, unas bandas de turcos que molestan a los blancos, aquel afgano que mató a su prima por ser muy ‘occidental’.

Si tan sólo el poli pudiera contar su vida.

domingo, febrero 15, 2009

Berlinale 2009: El Oso de Oro a una película sobre violaciones en Perú

Fue la sobrina de Mario Vargas Llosa, Claudia Llosa, quien se llevó el Oso de Oro, el mayor premio, de la 59 edición de la Berlinale.

“Necesitamos más mujeres como actrices, más mujeres en las películas”, señaló la directora Llosa, de 32 años de edad.

La directora peruana trajo a Berlín una película llamada La Teta Asustada, una historia que habla sobre una generación de mujeres que nació con el miedo a ser violadas.

Llosa explora así una parte secreta de la historia de su país, en la que entre 1980 y 2000 grupos terroristas cometieron hasta 70 mil asesinatos, además de secuestros y violaciones sistemáticas a mujeres. Algo de cifras ya hay, se comienza a excavar la verdad, pero todavía faltan cosas por resolver como las ayudas económicas a las familias afectadas y las ayudas sicológicas. Un blog amigo trata un poco este tema: Notas desde Lenovo.

La Teta Asustada es un nombre que se ocupa para nombrar el miedo que una mujer hereda al amamantarse de una mamá que vivió esta fase oscura de Perú.

“Esto es para Perú, para nuestro país”, dijo levantando la estatuilla de Oro.

En los créditos de la película no aparece nunca el nombre del ex político y escritor, Mario Vargas Llosa, también una vez participante con una película en la Berlinale, así que no puedo decir hasta qué grado pudo haber colaborado con la investigación de la historia. Y, bueno, no sé qué tan importante sea que lo haya o que lo hubiera hecho.

Además de La Teta Asustada, su segundo filme, Claudia Llosa tiene en su haber otro filme multipremiado en diferentes lugares: Madeinusa, que trata sobre la vida de una mujer indígena en el mundo de los mestizos.


Otra película que se llevó los grandes honores de esta Berlinale fue la coproducción Uruguay-Argentina-Alemania-Holanda, Gigante, del director argentino Adrián Biniez, de 34 años de edad.

Gigante tuvo, como su nombre lo dice, una noche de ese tamaño pues se llevó tres premios, algo que hasta ahora no había hecho ninguna película.

Dos de los premios los comparte con otras películas, el Gran Premio del Jurado con la producción alemana Alle Anderen, y el Alfred Bauer con Tatarak, del experimentado polaco Andrzej Wajda.

Además, Gigante se llevó el Premio a la Mejor Ópera Prima.

Con esto ya son dos años  seguidos que América Latina se lleva los premios con películas que critican los sistemas políticos, pues en el 2008 Tropa de Élite habló sobre las prácticas inhumanas de un cuerpo de élite en los barrios más pobres de Río de Janeiro.

“Necesitamos que la gente conozca nuestro cine y aquí (en Berlín) ya se da un gran reconocimiento. Es un sueño hecho realidad”, señaló Claudia Llosa.

Los premios de la 59 Berlinale

El Teddy Award se lo llevó la película mexicana Rabioso Sol, Rabioso Cielo, del director Julián Hernández. Esta es la tercera vez que Hernández participa en una Berlinale y es la segunda que se lleva el Teddy Award, el premio a las películas de tema homosexual. La justificación de jurado fue el trabajo “maestro” de la cámara y la “configuración visionaria” del color y del sonido, así como la lograda discusión sobre el amor, el deseo y la sexualidad.

  • Oso de Oro, La Teta Asustada, de Claudia Llosa.
  • Oso de Plata, Gran Premio del Jurado, Alle Anderen (Everyone else), de Maren Ade, así como Gigante, de Adrián Biniez.
  • Oso de Plata, Mejor Director, Asghar Farhadi, por Darbareye Elly (Todo sobre Elly).
  • Oso de Plata, Mejor Actriz, Birgit Minichmayr, en Alle Anderen (Everyone else).
  • Oso de Plata, Mejor Actor, Sotigui Kouyate, en London River, de Rachid Bouchareb.
  • Oso de Plata, Mejor Contribución Artística, Gábor Erdély y Tamás Székely, por el diseño de sonido en Katalin Varga, de von Peter Strickland.
  • Oso de Plata, Mejor Guión, Oren Moverman y Alessandro Camon, por The Messenger, de Oren Moverman.
  • Premio Alfred Bauer a la innovación a Gigante y Tatarak, de Andrzej Wajda.

sábado, febrero 14, 2009

Berlinale 2009: C’est fini. Et je suis deçu.

Tenía tantas ganas de ver la última película de Costa-Gavras, pero simplemente no logré levantarme.

Toda la semana tuve problemas para cubrir la Berlinale. Es la primera vez en cinco Berlinale que he estado. Me enfermé con el filme inaugural. Bueno, no quiero decir que la actuación de Clive Owen haya sido tan mala, supongo que ya tenía yo un virus adentro haciéndome cosquillas en la garganta. Y cuando medio me recuperé tenía que hacer cubrir algunas cosas para otras secciones de mi periódico. Lo que hice en esta Berlinale se limitó prácticamente a breves reportes, diría yo, medio insignificantes.

Hoy por la mañana alcancé a llegar a la conferencia de Costa-Gavras. Lo que escuché de él y de su película me hizo sentirme peor por no haberla visto. Ahora nada puedo hacer, ya no hay boletos, ya no hay funciones, ya no hay Berlinale.

Y con esta conferencia de prensa en francés se dio un fin oficial a los periodistas: con esto damos fin a las conferencias de prensa de la 59 Berlinale, dijo el moderador. C’est fini!

Fui por un par de boletos para ver si podía ver todavía algunas películas pero ya no había mucho. Y cuando había uno o dos, es cuando inicia la ceremonia de premiación, de la que deberé de reportar algo.

Pero, ay, reportar, con esta decepcionante Berlinale por lo que me pasó, pocas ganas me quedan ya de reportar. También porque en realidad a mi medio no parece interesarle mucho.

Hay decenas de temas de qué hablar, centenas de películas de qué escribir, infinidad de aventuras y chismes, pero a mi periódico le interesa sólo lo que dicen las estrellas. Todo lo que traen todos los medios del mundo. Mis intentos por ofrecer algo diferente acaban en frustraciones mías que yo solo me tengo que curar. No entiendo muy bien cómo es la cadena, pero al parecer un lector quiere saber lo que pasa con la gran estrella de Hollywood antes que saber por qué triunfa un filme uruguayo, y entonces los editores deciden que es mejor darle al lector lo que podría querer leer para que compre el periódico y las ventas no se caigan. O quizás alucino y sólo sea por la crisis financiera que nos ha recortado la publicidad y los espacios que quedan para divulgar una información son tan hilarantes que sólo queda información no tan mala para que la buena no se vea tan mal en esos espacios minúsculos.

No sé, o quizás yo sigo enfermo y mi percepción de la realidad cambió durante estos días de febrero.

A ver qué pasa en la Berlinale número 60.

lunes, febrero 09, 2009

Berlinale 2009: a cambiar los anaqueles de los supermercados

¿Se puede de verdad?

Sí.

Ejemplo: Alemania.

El título de este post fue el mensaje del documental Food Inc., uno de los que ha causado más expectativas en la Berlinale. Al final de este filme del estadounidense Robert Kenner, un documental que me recordó el de Let's Make Money (que nos muestra lo que pasa con nuestros ahorros en los bancos pero a diferencia de Food Inc., con entrevistados de dudosa cualidad), y que al final decía algo como "para cambiar los hábitos políticos de alimentación, puedes votar hasta tres veces al día".

Sencillo: hay que ir al súper y comprar comida, pero la correcta, la que uno necesita, no la que dice .99 centavos.

Este documental ve la luz en una etapa en que en el mundo se discuten las líneas para la alimentación en el futuro. La liberalización de mercados, la eliminación de subsidios, la comida para todos. Mucha gente (esto me lo dijo el premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus), deja de ser pobre extremo y pasan a un nivel socioeconómico que les permite comprar más alimentos, con lo que la comida escasea. Palabra clave: Ronda de Doha. Food Inc. tiene un poco que ver con la cuestión de los subsidios, pero sobre todo con la cuestión de la comida industrializada.

Eso me pides, eso te doy, dice grosso modo la industria de la carne y de los cereales.

Así, un cerdo y un pollo se vuelven 'moléculas modificables'. Nacen y adquieren figuras de cerdo y de pollo, incluso sabor de ellos, pero en realidad sólo porque tienen ese DNA. En realidad son cosas que nacen, válgame la contradicción, y que a punto de entrar a nuestra boca en forma de hot dog o hamburguesa son la idea de un cerdo y/o la idea de un pollo.

¿Es normal que a un pollo le tome 48 días estar en el mercado?, se pregunta Kenner. ¿Es normal que una vaca deje de alimentarse de pasto y sólo lo haga de maíz? Sí, diremos muchos que apenas recordemos nuestra primera visita a una granja cuando teníamos seis años.

Hace 50 años, los pollos no tenían mucho pecho, pero como los comensales empezaron a pedir más carne blanca, tarán, como por arte de magia ahora en todos los supermercados hay pechugas (qué raro, nunca se agotan) y, además, sin huesos.

Todo el documental viene con los nombres y apellidos de las empresas responsables. Kenner trabajó junto con los autores de Fast Food Nation, Eric Schlosser, y de El Dilema del omnívoro, Michael Pollan para hacer algunas preguntas básicas a la gente en el mundo entero:

Ahora, de nuevo a la pregunta inicial, ¿se puede cambiar la alimentación, la propia y la que dictan las políticas comerciales, y quizás las gubernamentales? Sí, insisto. Al menos de pequeñas maneras.

Las grandes empresas en Estados Unidos ya se dieron cuenta que muchas personas prefieren comer productos orgánicos y cadenas como Wal-Mart ya venden esos productos. En Alemania todos los supermercados abrieron, cada año, desde hace unos cinco años, anaqueles con productos orgánicos que se van haciendo cada vez más grandes. Son productos más caros que los otros, pero que la gente está pidiendo.

Lamentablemente, con el crecimiento de los mercados orgánicos también está creciendo la sospecha de que los productos están ocultando algo.

Y por si fuera poco, en el filme, uno de los entrevistados levanta la siguiente pregunta: si los magnates que permiten que un cerdo o un pollo sea una molécula manipulable, ¿qué pensarán de los seres humanos después?

domingo, febrero 08, 2009

Berlinale 2009: Gael y los buuus

Nunca voy a olvidar esta historia en el Festival de Cine de Berlín. Cuando en 2007 se presentó la película de Bordertown de Gregory Nava con Jennifer López, la prensa y la crítica la recibieron con risas y algunos buuus. Apenas corrían unos 15 minutos de la película cuando un diálogo de Jennifer López, una reportera de investigación estadounidense que se lanza a investigar los crímenes de mujeres de Ciudad Juárez, hizo estallar en risas a la audiencia.

Me dio mucha lástima porque el tema de Ciudad Juárez es muy serio. Cualquier tema sobre homicidios es serio y no debería de ser menospreciado por las (dis)capacidades histriónicas de una persona.

Esa vez muchos periodistas dejaron la sala antes de que acabase la función.

Escenas del mismo nivel me ha tocado ver con películas italianas o francesas, donde la gente se duerme; o hollywoodenses donde la gente deja la sala poco a poco hasta que nos quedamos unos cuantos que lanzamos unos aplausos de consolación al final.

Pero ayer, ayer sí que fue una 'escena': con la película Mammoth, del sueco Lukas Moodysson, donde actúa el mexicano Gael García, la crítica esperó los 120 minutos del filme, tomó aire y lanzó unos malolientes buuus con silbidos.

Tómala barbón.

Así le fue al segundo de abordo después de Ingmar Bergman, y a uno de los actores con mayor aceptación internacional por los filmes que hace con los grandes directores del mundo.

Mammoth está en la sección Oficial compitiendo por alguno de los codiciados Oso en la Berlinale y tanto actor como director acudieron personalmente para presentar el filme.

"Esta película es ambiciosa y compleja y no se puede explicar fácilmente. La idea es fácil de decir, pero difícil de explicar. Es más visceral. Es una imagen del mundo tal como es", dijo García Bernal en una conferencia de prensa.

Las teorías sobre lo malogrado de esta película empezaron por las expectativas que había generado Moodysson, pues se esperaba que después de dos filmes experimentales poco aceptados por fin se reivindicara.

Leo (Gael García) es un empresario que ha hecho su dinero con la industria del juego en internet y vive en gran departamento en Nueva York con su hija (Sophie Nyweide) y su esposa Ellen (Michelle Williams). Como ambos padres están muy ocupados, contratan a una niñera filipina, quien envía remesas a su país.

La historia transcurre en tres países con realidades muy distintas: Estados Unidos, Tailandia y Filipinas, y muestra los contrastes entre pobres y ricos, además de las variadas formas de criar a los niños.

Uno de los críticos decía que la historia es obvia y que eso no merece ser séptimo arte.

Otros decían que era un remake de Babel.

A ver qué van diciendo los que la van viendo. De entrada sé que en México tardará casi un año en llegar porque ese fue el argumento que me daban para no concederme una entrevista con Gael.

jueves, febrero 05, 2009

Berlinale 2009: el cine en la crisis

"¿Crisis? ¿cuál crisis?", dice tocándose los bolsillos el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, "aquí la única crisis es que los de Hollywood no encontrarán hospedaje".

De acuerdo con el director del Festival Internacional de Cine de Berlín, la Berlinale como se le conoce, la crisis financiera no ha tocado la industria del cine. Y está lejos de hacerlo. "Por primera vez en la historia rebasamos la marca de las 6 mil películas", se vanagloria Kosslick.

Ayer que estaba en una presentación del Mercado de Cine Europeo, que se realiza durante este festival, su directora Beki Probst, nos aseguró también que en tiempos de crisis lo que prefiere hacer la gente es estar en un lugar oscuro, de a dos, y disfrutar de una buena película.

¿Será cierto?

La Berlinale, que se realiza del 5 al 15 de febrero, o sea a partir de hoy, es una de las citas de la industria del cine más importantes del mundo. No le quito sus méritos a Sundance, Cannes y Venecia. Lo que hace buena a la Berlinale, y aquí le tomo la palabra a Beki Probst, es que el festival es bastante cultural y muy político. Aunque cultural es un término muy ambiguo, lo que quiero decir es que en las diferentes secciones del festival se escogen temáticas históricas y recientes, muchas veces con películas de arte y no de entretenimiento, y de bajo presupuesto, para mostrarnos lo que pasa o ha pasado en nuestro planeta.

Y aquí estamos.

La crisis financiera no pudo detener la Berlinale, sobre todo porque Alemania parece estar en plena forma, ya que el número de películas de este país, contadas las coproducciones, rompe récord esta vez con 90. Por eso Kosslick bromea y dice que la industria alemana acaparará los hoteles y departamentos de la capital alemana antes de que las estrellas de Hollywood lo hagan.

Lo político que caracteriza a la Berlinale sigue presente, a pesar de que el gobierno de George W. Bush ya salió, dice Kosslick. "Es cierto que en sus ocho años de gobierno, el festival se hizo todavía más político, pero es natural de Berlín y la tradición no se romperá", comenta. En años anteriores se manifestaron en la alfombra roja contra Bush luminarias como Spike Lee y George Clooney, además de haberse premiado películas como The Road to Guantánamo.

"Este año no hay películas muy críticas a un gobierno en especial, pero sí tenemos las que abordan los problemas mundiales", señala Kosslick, quien ya casi cumple ocho años al frente de este certamen fílmico alemán.

Todo comienza hoy con la película The International, de Tom Tykwer, estelarizada por Clive Owens y Naomi Watts, donde se toca el tema de los negocios sucios a gran escala con una crisis bancaria de fondo. También estará Mammoth, del sueco Lukas Moodysson, que es estelarizada por el actor mexicano Gael García y trata de cómo una familia de Nueva York sobrepasa las duras transformaciones que ha sufrido por causa de fuerzas globales. Ambas se presentan en la selección Oficial.

En una sección de cine culinario se presentará el documental Food Inc, de Robert Kenner, que aborda la producción mundial de comida, cómo los trabajos de migrantes latinoamericanos en hortalizas californianas que venden sus productos a Europa.

Un documental que ya causó sensación en Sundance y que será presentado aquí en la sección de Panorama se llama The Yes Men Fix de World, codirigida por Mike Bonnano, Andy Bichlbaum y Kurt Engfehr, este último editor de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11. Es una especie de burla a las grandes compañías que han cometido desastres financieros y económicos, en donde sus realizadores fingen ser voceros de esas compañías y hacen anuncios de televisión, internet y conferencias en donde dicen que se arrepienten por los males que han causado.

El realizador inglés de The Road to Guantánamo, Michael Winterbottom, regresa a la Berlinale, esta vez con Mat Whitecross, con quien presentará The Shock Doctrine, basado en el reciente libro de Naomi Klein, en donde se critica el costo global del capitalismo de libre mercado.

Los documentales no podrían faltar y este año no se quedan atrás. El director brasileño José Padilha, que ganó en el 2008 el Oso de Oro con Tropa de Élite, ahora regresa con un retrato de la hambruna llamado Garapa, filmado a blanco y negro en el norte de Brasil. El español Chema Rodríguez se va a América del Sur para explorar el tráfico de personas con su documental Coyote, y el canadiense John Greyson muestra en Fig Trees a dos activistas del SIDA que cuentan los viacrucis para obtener medicinas para sus comunidades.

"El festival será un sismógrafo de la crisis", aseguró el director del festival, Dieter Kosslick, en referencia tanto a los temas que abordarán las películas provenientes de todo el mundo, como a la cuestión de si el espectador prefiere meterse en el cine mientras el mundo sufre una de sus peores crisis económicas de la historia.

Sin embargo, a pesar de lo gris que parece el panorama con las películas arriba descritas, Dieter Kosslick asegura que en esta 59 edición de la Berlinale la gente se reirá más y como muestra de ello está la Pantera Rosa 2, que se mostrará en la sección Oficial aunque fuera de competencia.

A ver qué tal se pone.

lunes, febrero 02, 2009

Me estoy poniendo verde

Desde hace algunos días estoy reportando para la prensa mexicana sobre temas ecológicos. Una vez fue sobre edificios pasivos, que no producen gases de efecto invernadero; otra vez fue sobre la política alemana, con la que se da dinero a las personas que se deshagan de sus autos de más de 9 años de edad, siempre y cuando compren uno nuevo; y otra vez fue sobre la tendencia de promocionar productos con etiquetas verdes como una mejor forma de mercadeo.

Me parece que Alemania es muy verde pero creo sobremanera que estos temas son muy interesantes. La mayoría de los textos me llena de pasión al investigarlos y al escribirlos. Siento como si empezaran a salir flores y pasto de mi teclado y como si mi pantalla de computadora se hiciera verde.

Y hasta yo mismo me estoy haciendo verde.

Después de estar investigando estos temas un par de años he empezado a actuar verde. Durante los inviernos uso poca o nada de calefacción porque primero prefiero ponerme suéteres y varios pares de calcetines antes que girar la perilla que irá a encender una estación de carbón para producir mi calefacción. Admito que esta actitud tiene que ver con mi ser mexicano, pues en mis tiempos de vida en el DF nunca usé calefacción y a veces había días fríos. Pero además de esa actitud heredada, ahora soy de verdad consciente y lo pienso varias veces antes de girar la perilla.

Viajo todo el tiempo en transporte público con mi abono de transporte que se llama Umweltkarte (boleto medioambiental), pienso en reportar cada vez más textos sobre temas verdes para que mi país tome los ejemplos e incluso ya como menos carne. Las reces producen una cantidad enorme de CO2.

Pero el colmo de mi color verde pasó hace unos días. En el periódico llegaron las ofertas de un centro comercial. En cuanto las vi, caí. Se trataba de sartenes y ollas. Ya quería yo cambiar los sartenes que tenemos, pues no podíamos freír un huevo sin que se pegara, aunque se le echaran cucharadas de mantequilla. Sí, últimamente yo traigo el delantal muy bien puesto. Pero lo especial de la oferta no se basaba sólo en el precio, sino en el fondo. Los sartenes que yo quería son ecológicos.

Y como para todo lo ecológico y lo orgánico, esas cosas que le hacen bien a nuestro planeta, siempre hay que desembolsar un poco más, ahí fui yo al Kaufhaus a desembolsar unos 80 euros por un sartén. Y compré uno de los baratos.

Si durará mucho, no sé, pero me quedo con la consciencia tranquila de que este sartén a diferencia de otros no desprende gases terribles y además calienta las cosas más rápido, con lo que no hay que gastar mucha energía al encender la hornilla.

Ahora ando tras una lavavajillas, pero ésta sí me cuesta las perlas de la Virgen.

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